Mucho se ha hablado de esta simple pero profunda oración: «Una pena que se esté estereotipando a las personas cuando un gobierno tiene que responder a las necesidades de todas las personas». Fue el comentario que desgraciadamente le costó la secretaría de Educación a Carlos Andújar y que escribió en el blog del profesor Mario Núñez Molina acerca del trastorno de personalidad narcisista del presidente senatorial Thomas Rivera Schatz.
Lo más curioso es que el hecho de que no se considerará el nombramiento de Andújar es la prueba más contundente de que este diagnóstico de Núñez Molina es acertado. Pudo más el ego de Rivera Schatz que el bien del País. Peligroso por demás.
Lo más irónico es que estas expresiones de Andújar hayan causado el revuelo que hemos visto, pero que las expresiones homofóbicas e inmorales de Rivera Schatz no le hayan costado su presidencia y su escaño senatorial. De hecho, las volvió a repetir hoy en Noti Uno y no se ha formado revuelo alguno. La homofobia es tolerada, el respeto a la diversidad es condenado. Absurdo por demás.
Lo más triste es que es la segunda vez que se cuelga o se descarta un nombramiento de un/a excelente funcionari@ por la homofobia de Rivera Schatz. Ya lo vimos en el caso de Johanne Vélez como Procuradora de la Mujer cuando senadores señalaron como razón para colgar el nombramiento una alegada orientación sexual.
Por esa homofobia ahora tenemos una procuradora que no procura personificada en Yvonne Feliciano. Y pues, tendremos en Educación a alguien que se asemeje a la postura intolerante y homofóbica del presidente senatorial. Lamentable e inmoral por demás.
Es hora de que evaluemos el País que queremos ser: un País que respeta, valora y celebra la diversidad o un País que premia la inmoralidad, la intolerancia y los prejuicios.
Tenemos que de una vez y para todas, reconocer la homofobia como un mal social y hacer votos para erradicarla. Y tenemos que abandonar la hipocresía social de premiar a los que gritan e intoleran, mientras se ataca al mismo tiempo a l@s que buscan un Puerto Rico para tod@s.
Sin lugar a dudas, ésta es la hipocresía en su máxima expresión…






