WOW! ¡Qué añito! Algun@s pensaron que no llegaría a mis 36, pero yo cumplí con mi palabra: ¡hay PJ pa’ rato! Sin lugar a dudas ha sido el año más difícil, pero también el más enriquecedor de mi vida.
Este año tuve que vencer grandes y duras batallas, pero con mi mejor aliado – el amor – las vencí todas. Desde luchar contra un cáncer que llegó como intruso hasta fuertes enfrentamientos contra la homofobia – a todos los niveles – y vencimos. Desde un vih – que desde hace 17 años como intruso pretende doblegarme y no ha podido – hasta un programa televisivo que tuvo que disculparse ante su homofobia descarada y su atentado a la dignidad de buen@s puertorriqueñ@s y vencimos. Desde ataques – de afuera y de adentro – por hacer lo correcto y luchar por la dignidad de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) sin otra agenda que no sea la de la búsqueda de la igualdad y la justicia hasta lidiar con los asesinatos de diez miembros de nuestras comunidades LGBT y ver como el amor vence al odio siempre. Desde terminar – en amor – una relación maravillosa de 4 años hasta seguir mi camino – en amor – hacia un futuro esperanzador.
En fin, este año fue uno de un crecimiento sin precedentes, de una evolución constante y de una batalla tras otra que probaron de qué estoy hecho. Que no fue fácil, no lo fue. Que fue duro, sí lo fue. Que me hicieron más fuerte, pues claro que sí. Que me hicieron comprobar la fuerza del amor, absolutamente.
Pero como he dicho y sigo diciendo siempre: aquí estoy y estaré – dando la batalla hasta mi último suspiro – porque ya es hora de que acabemos el odio con amor, la intolerancia con inclusión, la inequidad con la justicia. Es hora ya de construir el Puerto Rico, el Mundo para tod@s que merecemos. Este año me ha demostrado – más que nunca – que el amor todo lo puede, sobre todo cuando nos adentramos en los corazones de los demás y descubrimos de que es mucho más lo que nos une que lo que nos diferencia.
Pero sobre todo, este año me demostró de que se puede llegar a los 36 – de que se puede vivir – con el corazón abierto. Gracias por tanto amor, gracias por tanto amor, gracias por tanto amor.
Pa’lante, siempre, pa’lante – mi gente…








