Me había prometido no expresar nada más sobre Arango, pero no puedo permanecer silente. Sé lo difícil que es salir del clóset, sobre todo en una sociedad donde much@s te piden a gritos que seas abiert@ sobre tu orientación sexual o identidad de género, pero tan pronto lo haces, te tratan de menospreciar con su homofobia y transfobia.
Cuando Arango renunció, indiqué que no hay por qué hacer leña del árbol caído y me reitero. De hecho, expresé que las verdaderas razones de su renuncia debieron ser sus actos políticos y legislativos que fueron homofóbicos.
Luego, cuando Arango hizo sus primeras expresiones públicas – sin pedir disculpas a la comunidad LGBTT por su homofobia legislativa y política – expresé que mejor se hubiera quedado callado.
Y es que como figura pública, uno tiene que asumir responsabilidad por sus actos y mientras Arango fue senador, hizo mucho daño a la comunidad LGBTT. Es hora de que continúe su vida, que sea feliz – aún cuando trató de negarle esa felicidad a otr@s – pero si quiere continuar en la palestra pública, que asuma su responsabilidad. Que se perdone a sí mismo, pero sobre todo, que pida perdón a esta comunidad LGBTT que exige respeto e igualdad.
Entonces expresé y ahora reitero: la homofobia internalizada puede inducir a muchas personas a atentar en contra de sí mism@s y de la comunidad LGBTT. Por reconocer que el discrimen, la marginación y la exclusión obligan a muchas personas a vivir en el clóset, les recordamos que estamos aquí para que sepan que no están sol@s y que podemos ayudar en su proceso de autodeterminación.
Por último, que esto nos sirva de ejemplo para seguir trabajando por erradicar todas – TODAS – las manifestaciones del discrimen por orientación sexual e identidad de género. Sólo así podremos construir un Puerto Rico que respete y valore la dignidad de cada ser humano…





