Qué elemento…

1--LsII-fDRSethXQ5Q-5ROw“¡Qué elemento! Mira este experimento, Idalia”, gritó el individuo que estaba parado en la esquina de casa mientras yo pasaba camino al trabajo.

Pensé si decirle algo por unos segundos y estaba a punto de ignorarlo. Pero no. Regresé donde él estaba y le pregunté: “¿A qué elemento se refiere? ¿Cuál es el experimento que le incomoda?”

Cobarde al fin como todo intolerante, como todo buen homofóbico, me dijo que nada, que no se refería a nada.

Le dije que si le incomodaba mi sweater rosa o el hecho de que yo pudiera ser gay, que más incomodaba su homofobia y su estupidez, pero yo no se lo repochaba.

Idalia le dijo: “te lo dije, chico. Que dejaras esa vaina. Eso te pasa por pendenciero y lengüilargo. No sé que tanto hablas si tu hermana es lesbiana. Pobre de ella con tu maldito odio a los homosexuales”.

Le extendí mi mano y le dije que todos somos seres humanos que merecemos respeto. Me correspondió el saludo, bajo su cabeza y asintió.

Seguí mi camino convencido de que el único experimento que aún no acabamos de resolver es el del respeto al otro. Espero que pronto lo descifremos por el bien de tod@s…

La vida te enseña…

11953544_10153660675174954_42210453726165140_oLa vida te enseña a cantazos, a veces.

El cantazo más fuerte que recibí – fueron los 9 meses que estuve sin trabajo cuando decidí regresar a vivir a mi patria.

Tras 9 años de lucha con un pie en los niuyores y otro en Puerto Rico, decidí intentar una vida en mi país. No funcionó.

Me quedé prácticamente solo. Sufrí la mayor depresión de mi vida. Se burlaron. Me atacaron. Intentaron destruirme.

No exagero. Esa fue mi realidad. Me encerré hasta que Yulín me dio esperanzas al contratarme. Luego, Melissa me rescató y regresé a mis niuyores.

Ese año – al que denomino annus horriblis – hizo más por mi crecimiento que cualquier otro evento.

Ni el vih, ni el cáncer, ni los dos infartos cardíacos, ni las amenazas y atentados de muerte, pudieron hacerme crecer más que ese año en el que humildemente tuve que crecer.

Hoy soy un mejor ser humano gracias a esa adversidad. Tengo más empatía. Soy más maduro, sensible, humilde.

Lo digo con la transparencia que me caracteriza. Soy mejor ser humano porque pude levantarme del suelo.

No soy perfecto, nunca lo seré. Pero soy mejor. Y por eso, a la vida, con todos sus cantazos, le doy gracias.

La vida sigue, la lucha sigue…

La lucha por la igualdad LGBTT llega a la Parada Puertorriqueña en Nueva York…

13095960_10154216541769954_5304057748549947520_n.jpg«Canto ‘e pato, maricón, vete de aquí», fueron los gritos que escuché la primera vez que marché en la Parada Puertorriqueña de Nueva York – hace unos años atrás.

Hasta botellas me tiraron. Todo porque iba con una bandera gay y otra puertorriqueña a su lado. Y algunos porque me reconocieron por mi lucha.

Este año, no tan sólo se le dedicará la Parada a la lucha por la igualdad LGBTT, sino que seré uno de los homenajeados por el National Puerto Rican Day Parade.

El título de mi premio: Orgullo Puertorriqueño.

En junio 12, volveré a esa misma parada donde la homofobia reinaba y plantaré bandera como hombre orgullosamente gay y boricua de pura cepa.

Este logro histórico demuestra cuánto hemos avanzado y cuánto nos falta por lograr la completa, absoluta y plena igualdad LGBTT. La lucha sigue…

Pierluisi se declara enemigo de la comunidad LGBTT…

12973191_10209561862908161_7663650495616104682_o.jpgEl activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano tronó en contra del aspirante penepé a la gobernación Pedro Pierluisi por declararse «enemigo de la comunidad LGBTT» al firmar un acuerdo con «el grupo de odio» Puerto Rico por la Familia.

«Pedro Pierluisi se acaba de declarar enemigo de la comunidad LGBTT y sus derechos al firmar un acuerdo con el grupo de odio Puerto Rico por la Familia. Pierluisi les prometió crear una ley anti-LGBTT, bajo el manto de ‘libertad religiosa’, para legalizar el discrimen por orientación sexual e identidad de género. Esto es inaceptable. Puerto Rico es de todos y no permitiremos que se quiten derechos», sentenció Serrano.

El portavoz de Puerto Rico Para Tod@s indicó que en el acuerdo firmado, Pierluisi prometió eliminar la perspectiva de género en las escuelas públicas, canalizar dinero público para privilegiar las instituciones religiosas y restaurar los cinco minutos de oración en las escuelas públicas.

«Todas estas promesas serían una violación a la constitucional separación de iglesia y estado. Como si fuera poco, Pierluisi prometió revertir la Ley 22 del 2013 que prohibió el discrimen por orientación sexual e identidad de género. Hay que ser atrevido, descarado y temerario para tan siquiera prometer semejante ataque a la dignidad humana. Pierluisi se acaba de convertir en un promotor del odio, la desigualdad y el discrimen en contra de la comunidad LGBTT», aseveró el líder comunitario.

«Que quede claro: no vamos a dar ni un paso atrás, Pierluisi. Da vergüenza que una persona que aduce buscar igualdad en otros lares, se la quiera negar a sus compatriotas LGBTT. Esto es hipócrita, abusivo e inmoral. No vamos a ceder ni un ápice en la lucha por la igualdad LGBTT. El odio no tiene cabida en Puerto Rico. El abuso se acabó», concluyó Serrano.

La fundamentalista en el tren…

maxresdefault«Aquí está el demonio de la homosexualidad», gritaba, en inglés, la fundamentalista.
Hablaba en lenguas. Se movía de arriba a abajo en el tren.
Me señalaba. Se me acercaba. Trataba de intimidarme.
Hasta que colmó mi paciencia. No pude contenerme más. No tengo tolerancia a la intolerancia.
Le empecé a gritar, en español, que a nadie le importaban sus juicios. Que estaba alterando la paz. Que lo que hacía es ilegal.
Ella seguía atacándome y mis «demonios homosexuales». Otro individuo se unió.
Vi a una mujer grabando el intercambio. No dudo que aparezca en las redes en algún momento.
La fundamentalista me dijo que no entendía lo que yo decía. Le riposté que si tanto hablaba en lenguas, podría descifrar lo que yo decía.
La lucha continuó por algunos minutos.
Tanto estuvieron hasta que se rindieron. En la próxima parada se bajaron. No les di tregüa hasta que dejaron de escupir su odio.
La señora que estaba al lado mio me lo agradeció, diciéndome: «El Dios que conozco es de amor, nunca de odio».
Seguimos nuestro viaje en paz. Ya está bueno de abusos, de odio y de intolerancia. #NoTimeForPendejos

La igualdad matrimonial en Puerto Rico es irreversible…

10339738_10152500005124954_5115672911585307601_nEl activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano celebró la decisión del Juez Gustavo Gelpí de declarar inconstitucional el Artículo 68 del Código Civil, manteniendo la igualdad matrimonial como un derecho adquirido en Puerto Rico.

«Que quede claro, hoy y siempre, la igualdad matrimonial en Puerto Rico es irreversible. Ya era hora de que la corte de distrito del tribunal federal en Puerto Rico pusiera punto final a la controversia sobre el caso del matrimonio igualitario. Felicito al juez Gelpí por hacer lo correcto y declarar, finalmente, inconstitucional la prohibición al matrimonio entre personas LGBTT. La igualdad matrimonial llegó en junio del año pasado a Puerto Rico para quedarse. Nada, ni nadie cambiará este hecho histórico», aseveró Serrano.

El portavoz de Puerto Rico Para Tod@s, organización que es co-demandante en el litigio sobre el matrimonio igualitario, sostuvo que “ahora le corresponde a la Legislatura atemperar el nuevo Código Civil con el estado de derecho que reconoce el derecho al matrimonio para todos”.

Además de reconocer al matrimonio igualitario en el nuevo Código Civil, la revisión tiene que contener el cambio en el encasillado de sexo para las personas transgéneros y transexuales en el certificado de nacimiento; así como la adopción por parejas LGBTT, entre muchos otros derechos y protecciones que ya tienen las personas heterosexuales que tienen que ser reconocidos para las personas LGBTT.

“Si esta Legislatura está verdaderamente comprometida con la equidad, como aduce estarlo, tiene que completar la impostergable revisión del Código Civil con el reconocimiento pleno de la igualdad matrimonial y todos los derechos para las personas LGBTT. Exigimos igualdad plena. Ni más, ni menos”, concluyó el líder comunitario.

El matrimonio igualitario llegó para quedarse…

12733586_10154041079699954_2252669581762442644_nEl activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano celebró la decisión de la corte federal del Primer Circuito de Apelaciones de Boston que revoca al juez Pérez Giménez en el caso del matrimonio igualitario en Puerto Rico.

«Se acabó el abuso de un juez que pretendía usurpar el derecho adquirido de las parejas LGBTT a casarse en su patria. El Tribunal Supremo de Estados Unidos fue claro, el Tribunal de Apelaciones de Boston fue claro, el gobernador fue claro al instrumentar las órdenes de los tribunales. El matrimonio igualitario llegó a Puerto Rico para quedarse. Punto», aseveró Serrano.

El portavoz de Puerto Rico Para Tod@s, organización que es co-demandante en el litigio sobre el matrimonio igualitario, sostuvo que “ahora le corresponde al nuevo juez finiquitar el proceso judicial para que se mantenga la igualdad matrimonial en Puerto Rico. Sin embargo, es hora de que la Legislatura atempere el nuevo Código Civil con el estado de derecho que reconoce el derecho al matrimonio para todos”.

Además de reconocer al matrimonio igualitario en el nuevo Código Civil, la revisión tiene que contener el cambio en el encasillado de sexo para las personas transgéneros y transexuales en el certificado de nacimiento; así como la adopción por parejas LGBTT, entre muchos otros derechos y protecciones que ya tienen las personas heterosexuales que tienen que ser reconocidos para las personas LGBTT.

“Si esta Legislatura está verdaderamente comprometida con la equidad, como aduce estarlo, tiene que completar la impostergable revisión del Código Civil con el reconocimiento pleno de la igualdad matrimonial y todos los derechos para las personas LGBTT. Exigimos igualdad plena. Ni más, ni menos”, concluyó el líder comunitario.

Cuando tu humanidad sobrepasa todo…

110th_Street_(IRT_Lexington_Avenue_Line)_by_David_Shankbone.jpg“No te echarás con varón como con mujer; es abominación”, gritaba, a boca de jarro, la mujer en la estación del tren.

El tren está atrasado, pues hubo un “incidente» en otra estación. Nuestra estación está repleta a más no poder.

“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”, ella continuaba incitando a la violencia.

Confieso que busqué este segundo versículo al llegar a la oficina, pues no lo recordaba tal y como ella lo dijo.

La mujer recitó unos cuantos versículos más hasta que se oyó un estruendo. Confusión, gritería, llamadas al personal del tren y de emergencia.

Se había desmayado la mujer. Un hombre que dice ser doctor la socorre. Vuelve en sí.

Le dan algo de beber, ella dice que padece de diabetes. Se va recuperando lentamente. El doctor no se le aparta hasta que llegan los paramédicos.

Luego que se van, el doctor se monta en el tren (que finalmente llega tras más de 20 minutos).

En la estación de Grand Central se baja el doctor, no sin antes darle un beso en la boca de despedida a quien supongo es su pareja. Es otro hombre.

La mujer, tal vez, nunca sabrá que aquel a quien condenaba fue quien la socorrió. A él no pareció importarle. Y a mi me queda claro que cumple, fielmente, su juramento hipocrático.

Mantener tu humanidad ante todo, aún cuando intentan destruirla, es la señal más clara de alguien digno – aunque unos versículos intenten decir lo contrario. Amén.

Hillary y el vih…

71605Me contagié con el vih en mi primera relación sexual. Tenía apenas 18 años.

Por años, escuchaba que ser gay es malo, pecaminoso, sucio – lo peor.

Me crié en un colegio católico. Sobre la sexualidad se hablaba poco o nada – sobre el vih, menos.

En mi casa, me educaron sobre protección, pero era mayormente para evitar embarazos.

Cuento todo esto para que entiendan la gravedad de no hablar de vih, de demonizar a la gente LGBTT, de destruir la humanidad de un sector hasta hacerlo vulnerable.

Siempre me he responsabilizado por contagiarme con el vih. No fue culpa del primer hombre por quien sentí afecto. No fue culpa mía tampoco. No fue culpa de nada, ni de nadie.

La responsabilidad – no la culpa – es compartida. La responsabilidad no tan solo de los individuos, sino de la sociedad por el estigma que crea, por el silencio cómplice, por la inacción que destruye, por el discrimen que deshumaniza.

Pero hay que reconocer que cuando te dicen por tanto tiempo que por ser LGBTT eres lo peor, no hay manera que eso no tenga un efecto en como te miras a ti mismo.

A lo que voy, el silencio de Nancy y Ronald Reagan – y peor aún, la inacción de su gobierno – sobre el vih fue devastador para la pandemia que ha cobrado la vida de tanta gente.

Cuando el entonces presidente Reagan finalmente habló – en 1987 – sobre el vih, ya 36,058 personas habían sido diagnosticadas y 20,849 habían muerto en EEUU. Ya se habían confimado casos en 113 países.

Ese silencio de Reagan, esas políticas conservadoras, esa homofobia que degrada son, en muchas ocasiones, las causantes de hacernos más vulnerables.

De hecho, si tuviera algo más de edad y me hubiera contagiado en los 80s, tal vez no estaría aquí tampoco. Sería una más de las víctimas de ese silencio y esa inacción.

Aún cuando Hillary ya se disculpó – en dos ocasiones – tras decir que los Reagan empezaron la conversación sobre el vih, sus erradas expresiones abrieron muchas heridas que son difíciles de sanar.

No voy a despotricar contra Hillary, pues a fin y al cabo, son las políticas republicanas, conservadoras y fundamentalistas las que han afectado más a la lucha contra el vih.

Pero tampoco puedo permanecer silente ante un error incalculable de una persona que se supone que entienda, empatice y empodere a un sector que aún sufre del peor de los estigmas – sentirse culpable por contagiarse con una condición que puede afectar a cualquiera.

Para mi, lo personal es político. Lo aprendí del feminismo. Lo aplico todos los días.

Por lo que entiendo que no es suficiente, enviar dos disculpas escritas, sin tener un diálogo honesto, abierto y transparente sobre la vida, la salud, el bienestar, los derechos y la humanidad de las personas que vivimos con vih.

Si tiene ese diálogo – público – con personas que vivimos con vih, Hillary tiene la oportunidad de crecerse ante este error y demostrar la presidenta que quiere llegar a ser.

Dentro de varios días, cumplo 22 años de haberme enterado y 23 de haberme infectado – más de la mitad de mi vida. Quiero vivir el resto de mis días en una sociedad que valore – en su total humanidad – a las personas que vivimos con vih…

Conmigo sí que no…

12733586_10154041079699954_2252669581762442644_nMe duele. Y es algo que tenemos que confrontar.

Uno de los problemas más grandes que tiene la comunidad LGBTT es que, en ocasiones, avalamos las conductas homofóbicas.

Nos hacemos cómplices del discrimen, nos hacemos partícipes de la burla y el menosprecio, nos dejamos pisotear.

Uno de los ejemplos más claros: es el que usan algunos políticos. Dicen «yo tengo alguien cercano LGBTT» – un amigo, un familiar, un empleado – que no quiere el derecho al matrimonio, que no siente que ha sido discriminado, que dice que esos reclamos son complejos.

Que los activistas son unos exagera’os y están en contra del partido y la candidatura. Que buscan protagonismos. Que no me representan.

Si tuviera un centavo por cada vez que escucho estas excusas – que se repiten en las casas, los sitios públicos, los jangueos con los panas, los centros de trabajo, en todos lados – no tendría que trabajar.

La homofobia internalizada, a veces, puede más que la fuerza de la identidad.

Y ahí radica el reto. Tenemos que empoderar a nuestra gente para que digan ‘basta ya’. No voy a tolerar tu homofobia. No voy a reir tus gracias. No seré tu excusa para tu intolerancia.

Se trata de darnos a respetar, de asumir nuestra identidad y de decir ‘no más’. Hemos avanzado mucho para retroceder.

A los intentos de unos pocos de negarnos nuestros derechos, nuestra libertad, nuestra igualdad y nuestra dignidad – nuestra propia humanidad – tenemos que decir, sin titubeos, ni aspavientos: conmigo sí que no.

Conmigo no cuentes.

¡El abuso se acabó!