Se oponen a la confirmación de la designada Procuradora de la Mujer…

logo-prpt1Ante el inicio de la nueva sesión legislativa, en la que se considerará el nombramiento de la Procuradora de la Mujer, Puerto Rico Para Tod@s, una organización que defiende los derechos de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT), se opuso hoy a la designación de la licenciada Yvonne Feliciano a dicho cargo. Pedro Julio Serrano, portavoz de la organización, indicó que la oposición al nombramiento se debe, entre otras cosas, a la falta de una denuncia pública por parte de Feliciano sobre el colgado nombramiento de su antecesora, Johanne Vélez.

“El hecho de que la designada Procuradora de la Mujer no haya tenido la más mínima muestra de solidaridad con su antecesora tras un proceso degradante y lesbofóbico, demuestra que Feliciano no conoce el alcance de la ley que crea el cargo que pretende ocupar. La ley la obliga a procurar a favor de todas las mujeres, irrespectivamente de su orientación sexual, real o percibida.  Para colmo, Feliciano no se ha expresado en torno al discrimen por orientación sexual, como requiere la ley que crea su posición. No ha querido apoyar explícitamente el derecho reproductivo de las mujeres y tampoco se ha expresado sobre la adopción homoparental. Como si fuera poco, no ha favorecido ni las uniones de hecho, ni el cambio legal de sexo en el certificado de nacimiento para las personas transexuales, propuestas que están contenidas en el borrador del Código Civil”, aseveró Serrano.

“La ley que crea la Oficina de la Procuradora de la Mujer es clara: no se puede discriminar por orientación sexual. Si Feliciano no puede tan siquiera solidarizarse con su antecesora ante un claro discrimen por una percibida orientación sexual, ¿qué pueden esperar las demás mujeres que confían en que la funcionaria que ocupe esta silla procure por sus derechos? Por todas estas razones, nos oponemos a la confirmación de la ex jueza Yvonne Feliciano. En caso de que sea confirmada, esperamos que demuestre que sí vendrá a defender los derechos, la salud, la seguridad y el bienestar de todas las mujeres. En sus manos queda“, concluyó Serrano.

Sí, somos familia…

bodaEste pasado fin de semana recibí un acto solidario inesperado al participar de la boda de mi prima Stacey. Compartiendo con mi tía abuela María, una señora mayor que estaba en la misma mesa me preguntó: “¿Tienes novia?” Le contesté que no. Al ratito, vuelve y me pregunta: “Pero y tú tan guapo, ¿no tienes novia?” Nuevamente le dije que no.

Seguí disfrutando de la boda, bailando con mis primas y con mi novio Steven, pasándola chévere. Al rato vuelvo a la mesa de mi tía abuela y la señora volvió a preguntarme: “¿No te piensas casar con una muchacha así linda como tú?” Por tercera vez, le contesté que no. La boda se acabó y pensé que hasta ahí había llegado todo.

Al otro día, fui a un BBQ en casa de mi prima para decirle “hasta luego” a l@s novi@s que se irían al día siguiente de luna de miel. Empecé a bromear con mi tía abuela, mis prim@s y con Steven sobre el interesante intercambio con la señora de la noche anterior. Les dije que si le llego a contestar, posiblemente la iba a impactar, que por eso respondí con la trillada monosílaba.

Para mi sorpresa, al rato llegó la señora. Nuevamente, sentado junto a Titi María, la señora me preguntó sobre Steven y yo: “¿Y ustedes son familia?” Ni corta ni perezosa, mi tía abuela le respondió que sí, que éramos familia. La señora ripostó: “Con razón se parecen tanto”. Titi María no aguantaba más y le dijo: “No se parecen ná’, son pareja. Y sí, son familia”.

En fin, la elocuente y contundente respuesta de mi Titi María fue suficiente para acallar su incesante curiosidad sobre mi estatus marital. Y es que en realidad, la respuesta es muy sencilla: Sí, somos familia.

Somos seres humanos, ¡coño!

parejaTras escuchar el triste y conmovedor relato de Marcial, un hombre gay que perdió recientemente a su compañero, hoy reafirmo — con todas las fuerzas de mi ser — mi compromiso de luchar porque logremos la igualdad que merecemos las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT). Y más que lograr esa igualdad, me reafirmo — con todas las fuerzas de mi ser — en defender nuestra dignidad y reafirmar nuestra humanidad.

Nadie tiene que pasar por lo que pasó Marcial. Marcial, de 29 años, y Jon, de 44 años, estuvieron juntos por 9 años y 4 meses, hasta que Jon sufrió un accidente automovilístico, aunque aún no se sabe a ciencia cierta que fue lo que pasó. Estando en coma por varios días y sin tener familia inmediata — pues Jon era huérfano — Marcial tuvo que batallar contra la burocracia gubernamental, pero sobre todo contra la homofobia para que le permitieran tomar decisiones médicas por su pareja, tales como apagar la máquina que lo mantenía vivo tras sufrir muerte cerebral — tal y como Jon se lo había pedido en vida de estar en una situación como ésta.

Como no era su “familia” según nuestras leyes, Marcial no podía tomar la decisión de apagar la máquina, por lo que el hospital le sugirió que donaran los órganos de Jon y sólo así, podían apagarla. Como el proceso era sumamente burocrático, se tomó varios días. Se tardó tanto, que Jon murió. Luego, para añadir sal a la herida, Marcial tuvo que esperar al proceso burocrático de que ninguna persona reclamara el cuerpo de Jon en ciencias forenses para poder enterrarlo, pues para nuestras leyes — Marcial no era “familia”.

El dolor de perder a una pareja es inmesurable, pero tener que batallar para defender tu dignidad y la de tu pareja durante el proceso es algo que nadie tiene que vivir.

Es hora ya de que se termine la injusticia de tratarnos como si no fuéramos seres humanos, como si nuestras relaciones no valieran lo mismo, como si nuestras vidas no fueran dignas. Es hora de darnos los mismos derechos que tienen l@s heterosexuales. Es hora de erradicar la homofobia que nos consume y destruye vidas, corazones y familias. Es hora de cada ser humano, irrespectivamente de su orientación sexual o su identidad de género, sea tratado con igualdad, con dignidad.

En honor a Jon y Marcial, reafirmo ese compromiso de luchar — con todas las fuerzas de mi ser — porque esta historia no se repita. Es responsabilidad de cada un@ de nosotr@s, luchar hasta que esta historia no se repita. Somos seres humanos, ¡coño!

Sonia Sotomayor es boricua, pa’ que tú lo sepas…

Obama Supreme CourtHay momentos que tocan la fibra más profunda de nuestro ser y la llegada de Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de los Estados Unidos es uno de esos momentos que se adentran en el corazón de un@. Como puertorriqueño, me siento profundamente orgulloso de su logro, de su vida, de su origen. Su historia de vida es excepcional y es una muestra de lo que miles, sino millones de boricuas han vivido al emigrar a este país. Contra todo discrimen, contra todo obstáculo, contra todo — se han superado, se han destacado, se han abierto camino.

Hay tres momentos maravillosos de este proceso que quedarán grabados en mi mente, pero sobre todo en mi corazón. El primero fue cuando al ser anunciada su nominación, Sonia indicó que ella aspiraba a ser como su madre, Celina. Además, Sotomayor indicó que es quien es por su madre y que ella es sólo la mitad de la mujer que su madre es. Su historia me recordó a la crianza y el amor que mi suegra le dio — también desde el Bronx — a sus dos hij@s: mi novio Steven y mi cuñada Celina, en circunstancias casi idénticas, siendo viuda y trabajando dos empleos para echar adelante a sus hij@s.

El segundo momento impactante de este proceso fue el día de su juramentación, cuando Sotomayor estableció su orgullo por su herencia latina al pronunciar en perfecto español su nombre. Lo dijo clarito: Sotomayor. No dijo “sou-tou-ma-iour” como pronuncia la mayoría de la gente angloparlante. Es un momento de mucho orgullo para l@s latin@s que vivimos en los Estados Unidos, pues con su mera pronunciación correcta de su apellido, Sotomayor celebró nuestro orgullo latino.

El tercer momento emocionante es cuando al regresar a la Casa Blanca — ya como Jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos — para una recepción que le ofreció el Presidente Barack Obama, Sotomayor demostró su orgullo boricua. Con una sonrisa de oreja a oreja, Sotomayor agradeció el hecho de que su historia fuera posible — el que “una niña puertorriqueña del Bronx” pudiera llegar al más alto tribunal estadounidense.

Sin lugar a dudas, se ha hecho historia. Es sólo la tercera mujer y la primera persona latina en llegar al máximo foro judicial estadounidense. El ver cómo manejó con indestructible dignidad el proceso de confirmación ante muestras claramente racistas de algunos de sus interrogadores y ver cómo expuso, sin reparos, su identidad como mujer y puertorriqueña — llenan de profundo orgullo no tan sólo a l@s puertorriqueñ@s, a l@s latin@s, a las mujeres, sino a toda persona que cree en la igualdad de oportunidades y en la celebración de la diversidad.

Ahora resta que al considerar los asuntos que tendrá de frente, incluyendo por supuesto los derechos para las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT), Sotomayor imparta el mismo sentido de justicia y dignidad que mostró durante todo este proceso y valore, celebre y respete las diferencias con el mismo ahínco.

Por el momento, como puertorriqueño celebro que Sotomayor es boricua, pa’ que tú lo sepas. ¡Qué viva Sonia Sotomayor, qué vivan las mujeres puertorriqueñas!

Pónganse a trabajar…

nuevo logo“Pónganse a trabajar”, fue el llamado de Soraya Santiago a l@s legislador@s al acompañarme a unas vistas legislativas hace un tiempo atrás para exigir un Código Civil para tod@s. Y ése precisamente es el llamado ahora que en los próximos días comienza la nueva sesión legislativa. Es algo tan sencillo que no debería ser ni exigido — por nadie — debería ser una básica función diaria de la Legislatura: cumplir con su mandato constitucional de instrumentar la igualdad.

Lamentablemente, sabemos que la historia ha sido otra: la Legislatura ha sido uno de los focos más desafortunados de la homofobia que aún permea en nuestra sociedad. Pero están a tiempo de corregir tan nefasto récord.

Durante esta sesión legislativa podrían aprobar el Proyecto de la Cámara 1725 inclusivo y sin excepciones. Sí, así como exigimos Puerto Rico Para Tod@s y una veintena de organizaciones que defendemos los derechos de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT): un proyecto antidiscrimen que contenga protecciones a la identidad de género de manera separada y explícita.

Nuestra posición no ha variado, es la misma que la del primer día que se radicó el proyecto, la misma que ofrecimos en vistas públicas, la misma que fue plasmada en nuestra ponencia, la misma que se presentó en un vídeo con personas transgéneros y transexuales exigiendo igualdad y la misma que fue articulada en cada oportunidad pública: o tod@s, o ningun@.

También deben aprobar el borrador del Código Civil, tal y como está: con el cambio en el encasillado de sexo en el certificado de nacimiento de personas transexuales y con uniones de hecho tanto para parejas del mismo sexo, así como para parejas heterosexuales que conviven sin casarse.

Además, pueden atemperar todas las leyes vigentes para eliminar el discrimen por orientación sexual e identidad de género. Pueden hacer algo bien sencillo: extender todas las protecciones, derechos y beneficios que ya tienen los heterosexuales a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros.

Es mucho lo que la Legislatura puede hacer para cumplir su función básica de instrumentar la igualdad. Lo que tienen que hacer es ponerse a trabajar.

Puerto Rico tiene que ser para tod@s…

logo-prpt1Puerto Rico Para Tod@s no es sólo un nombre bonito para nuestra organización… es nuestra razón de ser. Desde nuestra trinchera luchamos por la igualdad de derechos para las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT). Pero también nos solidarizamos con todas las luchas por la justicia social, precisamente porque creemos en rescatar uno de nuestros mayores y mejores valores como Pueblo: la solidaridad.

Desde la lucha por la equidad de género hasta la lucha por sacar a la Marina de Vieques. Desde unirnos a los reclamos de l@s trabajador@s hasta acompañar a las comunidades especiales en su marcha hacia la autodeterminación. Desde solidarizarnos con Villas del Sol hasta apoyar a l@s compañer@s periodistas en la lucha por su dignidad. Desde apoyar la lucha por la igualdad racial hasta colaborar con grupos que luchan por las comunidades inmigrantes. En cualquier lugar donde exista la injusticia y la inequidad, ahí estaremos para combatirlas.

Lo hacemos, en primer lugar, porque las personas LGBT estamos en todas partes, somos parte de Puerto Rico y nos afectan todos estos asuntos, a veces en manera desproporcionada por la falta de derechos. Lo hacemos porque valoramos la dignidad de cada ser humano y creemos en que la promesa de igualdad nos cobija a tod@s, sin excepción. Pero más que todo, lo hacemos porque — para parafrasear a Martin Luther King, Jr. — creemos firmemente que una injusticia en algún lugar es una amenaza a la justicia en cualquier parte del mundo.

El solidarizarnos con otras luchas afines no nos desvía de nuestra ruta por la igualdad. Todo lo contrario, la fortalece, pues creamos alianzas, lazos y complicidad para lograr el Puerto Rico que merecemos. Mientras continuamos en esta lucha para lograr la plena, completa y absoluta igualdad para las personas LGBT, no cejaremos en seguir luchando porque logremos la justicia, tanto para nuestras comunidades LGBT, así como para todos los seres humanos. Porque ésa es nuestra razón de ser: Puerto Rico tiene que ser para tod@s.

La orientación sexual no se puede cambiar…

bilericoEstoy súper contento, orgulloso y agradecido — en especial a Bil por invitarme a ser parte de este magnífico portal como el primer bloguero que escribe en español — de iniciarme como parte de la gran familia de Bilerico Project. Es un honor poder compartir junto a tanta gente talentosa y maravillosa que lucha por la igualdad y la justicia.

Y me parece súper apropiado que mi primera entrada aquí sea para celebrar el que la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) confirmara, una vez más, que la orientación sexual no se puede cambiar. En una resolución presentada en su más reciente convención anual, la APA urgió a los profesionales de la salud mental a evitar ofrecer terapias “reparativas” pues la orientación sexual no puede cambiarse. De hecho, la organización estableció que dichas terapias pueden ser dañinas, no tan sólo para las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT), sino para sus familias y para la sociedad.

Me siento orgulloso de pertenecer a una organización — National Gay and Lesbian Task Force — que ha trabajado desde el 1973 con este tema, logrando que la homosexualidad y la bisexualidad sean consideradas orientaciones sexuales válidas, saludables y dignas.

Y es que ya era hora de que se pusiera punto final a una de las controversias que más ha afectado la salud mental de las personas LGBT.  Esta resolución es una noticia muy alentadora para l@s que apoyamos la completa humanidad, moralidad y valía de todas las personas LGBT. Y también es hora de que los profesionales de la salud mental que practican este tipo de terapia desacreditada y dañina cesen y desistan de una vez de presentar falsos argumentos de que la homosexualidad se puede “curar”.

Recuerdo que una psicóloga, cuando era apenas un niño, le dijo a mis padres que yo tenía “dudas” sobre mi propia virilidad y que tenían que ponerme a hacer “actividades propias de un niño” para que pudiera ser “heterosexual”. Lo irónico es que sólo había ido para tomar las pruebas psicológicas propias de un niño de mi edad, pero salí con un diagnóstico — si se puede llamar así — de tener que reafirmar mi “masculinidad”. O sea, la “masculinidad” según definida por esta psicóloga que pudo haber creado profundos daños si mi familia le hubiese hecho caso.

Y es que lo único que debemos “curar” es la homofobia. Debemos reconocer que el prejuicio por orientación sexual y por identidad de género es un mal social que tenemos que combatir. Tenemos que crear una sociedad que acepte e incluya cada un@ de nosotr@s, especialmente l@s jóvenes que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros. Ciertamente tod@s seremos más saludables cuando cada un@ de nosotr@s pueda traer su completa humanidad, su completa identidad a nuestros trabajos, a nuestras escuelas, a nuestras iglesias y a nuestras comunidades.