«En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor», decía Friedrich von Schiller. Hoy recibí la noticia de que tengo dos lesiones – que parecen cancerosas – en mi boca. Me hicieron una biopsia y la semana que viene conoceré el diagnóstico. La buena noticia es que si en efecto es cáncer oral, se descubrió a tiempo y es curable. Pase lo que pase, estoy completamente convencido de que venceré esta batalla – pues batallas más fuertes he tenido y ¡he vencido!
Como si fuera poco, por 16 años estuve aguantando el avance de un pequeño e insignificante virus. Y me siento orgulloso de que – con mi mente, mi corazón y mi fe – llegué hasta aquí. Sin medicamentos, a través de este viaje de 16 años, pude aguantar su avance; pero el panorama cambió y mi doctor me imploró que empezara a tomar medicamentos.
Y le hice caso. Desde este próximo miércoles, estaré comenzando mi régimen para controlar el vih. De hecho, desde que me enteré que soy vih+, hace 16 años, he escrito vih en letras minúsculas – porque no le daré poder sobre mí a un insignificante enemigo.
Soy un ser humano, con mente, corazón, espíritu, cuerpo y alma. Un ser humano que puede vencer cualquier situación, por más mala que ésta sea – porque tengo lo que se necesita para vencer: mi humanidad. Y venceré nuevamente.
No saben lo doloroso y preocupante que ha sido este momento para mí. Por mucho tiempo me decía ‘soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte’. Y lo soy, pero a veces necesitamos una ayudita para continuar. Y ahora, me comprometo a seguir mi régimen al pie de la letra…
Porque todavía hay mucho por qué luchar, todavía hay muchas injusticias que combatir, todavía hay mucho camino por recorrer. Todavía tengo mucho amor para dar…
De hecho, agradezco todo el amor que recibo a diario. Siempre tengo a cada un@ de ustedes en mi corazón. Hoy sólo les pido que me tengan a mi en los suyos.
¡Venceré!
Venceremos…








