Carta abierta a Jenniffer González sobre expresiones racistas de Heidi Wys…

En el día de hoy, diversas figuras de todos los quehaceres en Puerto Rico, cursaron una misiva a la presidenta de la Cámara de Representantes, Jenniffer González, en repudio a las expresiones racistas vertidas por su asesora Heidi Wys. Aquí pueden ver la copia de la carta: Carta a Jenniffer Gonzalez.

Para fines de este blog, la comparto aquí. La lista de suscribientes sigue creciendo…

Si desea suscribir esta carta, favor de enviar un mensaje autorizando incluir su nombre por correo electrónico a feministaspr@gmail.com directamente a las coordinadoras de este esfuerzo: la Lcda. Ana Irma Rivera Lassén y la Dra. Palmira Ríos.

9 de agosto de 2012

Honorable Jenniffer A. González Colón
Presidenta
Cámara de Representantes de Puerto Rico
San Juan, P.R.

Estimada Presidenta González Colón:

Los aquí firmantes repudiamos las expresiones racistas en las redes sociales de la asesora legislativa, Sra. Heidi Wys. Como puertorriqueños, puertorriqueñas y residentes en Puerto Rico plenamente comprometidos con el respeto a la dignidad de todos los seres humanos reclamamos que los funcionarios públicos de nuestro gobierno manifiesten consistentemente su obligación de promover los principios de esencial igualdad. En la medida que nuestros funcionarios públicos y políticos incumplen con su obligación de combatir el racismo, promueven su perpetuación. Reclamamos de su parte las acciones que sean necesarias para enviar un mensaje contundente e inequívoco de que usted rechaza esas expresiones racistas.

La lucha contra el racismo debe constituir un interés público de la mayor prioridad. La Carta de Derechos de nuestra Constitución prohíbe toda forma de discrimen por motivo de raza y color, y mandata que «tanto las leyes como el sistema de instrucción pública encarnarán estos principios de esencial igualdad humana». Al aprobar este mandato en 1952 el Pueblo de Puerto Rico reafirmó su rechazo a la discriminación por motivo de raza y color expresada previamente en la Ley de Derechos Civiles de 1943.

Esa expresión nuestra se adelantó a los Estados Unidos ya que durante ese período prevalecía allí la discriminación racial legal. No es hasta la aprobación por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en mayo de 1954, de la decisión Brown vs Board of Education, que se inició formalmente el camino legal para desmantelar la discriminación racial en dicha nación.

Hoy, en el siglo 21, el Pueblo de Puerto Rico tiene la obligación de retomar la bandera de la igualdad racial que enarbolaron Betances, Rafael y Celestina Cordero, Schomburg, Barbosa, entre muchos otros y otras. La humanidad reiteradamente ha reconocido que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia constituyen obstáculos al pleno disfrute de los derechos humanos. Es por ello que la lucha contra todas las formas de racismo están estrechamente vinculadas a los esfuerzos por garantizar igual acceso a la educación, la salud, la vivienda, el trabajo, la política, el medio ambiente, la cultura, la seguridad y la paz. Dado que los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar las condiciones de igualdad, inclusión y respeto de la dignidad de todas las personas, necesariamente tienen la obligación indelegable de combatir el racismo en todas sus manifestaciones.

En la Declaración de la Conferencia Mundial contra el Racismo, celebrada en Durban, Sudáfrica en 2011, las Naciones Unidas plantearon que las legislaturas juegan un papel fundamental en «la tarea de adoptar legislación apropiada, supervisar su aplicación y asignar los recursos financieros necesarios» para la lucha contra el racismo. El Pueblo de Puerto Rico no espera menos de todas las personas que integran nuestra Cámara de Representantes, electos y no electos.

La Declaración de Durban reafirmó que «la estigmatización de las personas de diferentes orígenes mediante actos u omisiones de las autoridades públicas, las instituciones, los medios de información, los partidos políticos o las organizaciones nacionales o locales no es sólo un acto de discriminación racial, sino que además puede incitar a la repetición de tales actos, resultando así en la creación de un círculo vicioso que refuerza las actitudes y los prejuicios racistas, y que debe condenarse.» Urgimos a todas y todos los funcionarios públicos y políticos a desistir y rechazar inequívocamente el uso de lenguaje degradante y los estereotipos negativos.

Deploramos los intentos de soslayar o minimizar la existencia de racismo en nuestro país. La situación surgida con los comentarios de su ayudante y la manera en que hasta ahora usted ha manejado la situación envía ese mensaje también. El invisibilizar el racismo es pernicioso, y sólo logra distanciarnos de la concertación necesaria para combatir este flagelo de la humanidad.

El uso del racismo como arma política no sólo demuestra que quienes lo usan son racistas, sino que esgrimen esta arma en la confianza de que entienden o creen gozar del apoyo de la mayoría de los residentes de nuestra isla. Entienden que con actuaciones o comentarios racistas, a veces disfrazados de bromas, nos pueden atraer para su causa. Nada más lejos de la verdad. Rechazamos las expresiones de la señora Wys y no aceptamos su ejercicio de disculpa. Su presencia en el servicio público atenta contra la confianza en la Asamblea Legislativa. El cuerpo de asesores y asesoras y otros funcionarios legislativos tiene la seria responsabilidad de apoyar la función legislativa, y por ende deben reflejar los valores de las personas para quienes trabajan en una cercanía de total confianza. Le estaríamos haciendo un flaco servicio al país si ignoramos o minimizamos las graves implicaciones para la imagen de la Cámara de Representantes como consecuencia de las expresiones racistas de la Sra. Wys.

El combate contra el racismo tiene que integrar a todos los sectores sociales. Por ende, todos los partidos políticos que aspiran a tener representación en la Asamblea Legislativa también comparten la responsabilidad de promover una sociedad libre de racismo y discriminación. Reclamamos por igual a todos los políticos un compromiso de rechazar todo lenguaje racista y estereotipado durante la campaña electoral en curso y de apoyar iniciativas por la igualdad racial.

El legado histórico, cultural y social de las africanas y los africanos y afrodescendientes es parte del legado de Puerto Rico y de toda la humanidad. Hoy, las atletas y los atletas afro puertorriqueños en los Juegos Olímpicos configuran nuestra unidad dentro de nuestras profundas diferencias y divisiones.

Todas las personas que residimos en Puerto Rico, Honorable Presidenta, esperamos que nuestra Cámara de Representantes también enarbole la bandera de la igualdad racial. Creemos que compartimos el sueño del Dr. Martin Luther King, Jr. de una sociedad donde las personas no sean juzgadas por el color de su piel sino por la integridad de su carácter.

Atentamente,

Lic. Ana Irma Rivera Lassen
Dra. Palmira N. Ríos González
Dr. Carlos Severino Valdez
Dra. Mayra Santos Febres
Eneid Routté Gómez
Dra. Idsa Alegría Ortega
Dr. Aarón Gamaliel Ramos
Dr. José Javier Colón Morera
Dr. Hermenegildo Ortiz Quiñones
Rev. y Dra. Agustina Luvis
Lic. y Rev. William Fred Santiago
Lester Caleb Santiago
Dr. Luis Rivera Pagán
Dr. Daniel Nina
Dr. Roberto Mori
Katherine M. Cepeda Rivera
Dra. Vicky Muñiz Quiñones
Lic. Osvaldo Burgos Pérez
Dr. Raúl Cotto Serrano
Dra. Elizabeth Crespo Kebler
Lic. José I. Irizarry Yordán
Dra. Isabel Feliciano Giboyeaux
Dra. María J. Canino Arroyo
Pedro Julio Serrano
Dra. Ivonne Moreno
Dra. Maritza Stanchich
Manuel Perfecto
Dr. Víctor I. García Toro
Rev. y Lic. Ángel L. Rivera Agosto
Lic. Charles S. Hey Maestre
Dr. Raúl Quiñones Rosado
Dr. Francisco J. Echegaray
Juan Franco Ortiz
Nitza Seguí Albino
Ricardo L. Vargas Molina
Rafael L. Zúñiga Rodríguez
Héctor Meléndez Lugo
Dra. Mariluz Franco Ortiz
Choco Orta
Dra. Sara Benítez
Dra. Ada Verdejo Carrión
Dr. José Toro Alfonso
Lic. René Pinto Lugo
Dr. y Lic. Ediberto López Rodríguez
Dr. Antonio Gaztambide
Luis Rodríguez Moisés Méndez López
Dra. Gisela Negrón Velázquez
Rvdo. Jaime Rivera Solero
Dr. Argeo T. Quiñones Pérez
Ernesto Cordero
Miguel A. Poupart Cuadrado
Dra. Ruth Nina
Dr. Marcial Ocasio Meléndez
Dr. José Luis Ramos Escobar
Lic. Eduardo Villanueva
Luisa I. Acevedo Zambrana
Dra. Carmen Delia Sánchez
Dra. Inés Canabal
Dra. Irma Serrano García
Dra. Yari L. Colón Torres
Marcia Quiñones
Arleen Vélez Díaz
Dra. Sheila Rodríguez Madera
Mildred De Santiago Serrano
Ricardo Rodríguez Irizarry
Marta Rivero Méndez, RN, DNS
Dra. María Cristina Rodríguez
Olga Orraca Paredes
Dra. Waleska J. Rivera Oquendo
Dra. América Facundo
Elizabeth de la Cruz
Profa. Ivonne Denis Rosario
Dr. Nelson Colón Tarrats
Leticia Ruiz Rosado
Mirla Méndez Solano
Luz Elena Sánchez
Yolanda Arroyo Pizarro
Luz Elena Sánchez
Juan L. Bonilla González
Dr. Eugenio García Cuevas
Dra. Arelis Quiñones Berrios
Benjamín Santiago Torres
María Elba Torres Muñoz
Dra. Rosa Rivera Álamo
Nélida Torres Burgos
Milagros A. Méndez
Dra. Maria Rosado Ramos
Dr. Salvador Santiago
Dra. Ivelisse Rivera Bonilla
Dr. Don E. Walker
Dra. Adriana Garriga López
Dr. Lowell Fiet
Sister Luz L. Visto Acosta, CSJ
Myriam Vélez Galván
Lcda. Elizabeth Viverito Escobar
Dra. Licely E. Falcón Del Toro
Dra. Elizabeth Miranda
Kamir Garcés
Evelyn Otero Figueroa
Gloria E. Quiñones Vicenty
Marcia Rivera Hernández
Dr. Plácido Gómez Ramírez
Juanita Aponte Morales
Alfonso Román
Andrés Vargas Molina
Ángel A. Ruiz Laboy
Margarita Mergal
Dra. Lourdes A. González Vázquez
Sonia M. Serrano Rivera
Lic. Judith Berkan
Prof. Roberto Ramos Perea
Zoraida Santiago Buitrago
Nilsa Otero Figueroa
Dra. Joahanna Emmanueli Huertas
Ivette López Jiménez
Bárbara I. Abadía Rexach
Caridad Sorondo Flores
Lic. Celina Romany Siaca
Magali Carrasquillo Ramírez
Prof. Juan Manuel Carrión Hjalmar
Flax Iyari Ríos González
Juan A. Figueroa Rivera
Iris de la Rosa
Graciela Santos
Lic. Jessica Rodríguez Martin
Lidia Plantón
Rafi Escudero
Laura Homar-Damm
Lcda. Verónica Rivera Torres
Profa. Rosa Velázquez
Samantha Love
Karlo
Ricardo Gil Cardona Perez
Edna Lee Figueroa
José O. Flores Castro
Glorimar Urbina Alcaraz
Cynthia Santiago Martínez
Nilda M. Castro Vega
Robert R. Díaz Morales
Pedro Manuel Cardona Roig
Karla Jasmín Pagán Colón
Luis A. Santiago-Calderón

A deshacernos de nuestra homofobia internalizada…

Cuando ayer me expresé sobre las conversaciones difíciles que tenemos que tener para mejorar nuestra patria, me refería también a aquellas que tenemos que tener en el seno de la comunidad LGBTT.

Lo confieso, fui homofóbico. Así lo aprendí de esta sociedad y aún – al día de hoy – voy desaprendiéndolo. Porque me inculcaron falsamente que ser quien soy es «malo» y ahora sé que ser quien soy es maravilloso.

Ahora bien, desarraigar ese prejuicio es un proceso que posiblemente dure toda una vida, pues nos enseñaron a odiar lo que somos, repito: a odiar lo que somos. Entonces, pasar de ese auto-odio al amor propio tiene que ser un ejercicio constante.

Lo terrible es que utilizamos ese prejuicio en contra de nuestra propia gente. Porque es difícil internalizar ese amor propio y despojarse del odio que nos endilgaron. A veces, es por tratar de encajar con algún heterosexual que dice ser solidari@, pero todavía pone «peros» a la aceptación total. Como cuando dicen «l@s apoyo pero que respeten», «l@s acepto pero que no se partan», «que tengan sus derechos pero no el matrimonio».

Y entonces, dentro de la comunidad LGBTT, repetimos esos prejuicios, pero a nuestra forma. Como cuando dicen «esas loquitas ridículas me dan vergüenza», «que se comporten porque les estamos dando razones para que nos discriminen», «tenemos que ser modelos ejemplares para que nos respeten».

La gente nos tiene que respetar porque somos seres humanos, punto. Somos tan seres humanos como los demás, no tenemos que ser modelos o ejemplos de la mejor conducta para tener nuestros derechos. L@s heterosexuales hacen miles de cosas que son absurdas, pero tienen todos sus derechos y no se les ataca por ser heterosexuales.

Si alguien hizo algo mal es porque hizo algo mal, no por ser LGBTT. La gente justifica sus prejuicios cuando alguien no se comporta ejemplarmente, pero es sólo eso – una justificación. No sigamos perpetuando el discrimen y la homofobia con este tipo de discurso.

En fin, las personas se miden por el respeto a los demás, por sus acciones, por su humanidad. Las personas no se miden por las características que puedan tener que son parte de su identidad – eso se respeta por encima de cualquier otra consideración.

Pero para llegar a ese punto, quienes ya estamos encaminad@s, tenemos que deshacernos de nuestros prejuicios y asegurarnos que a l@s próxim@s niñ@s se les crie y eduque sin prejuicios, pues no nacen con ellos. Tenemos que aprender a amarnos – tales y como somos – para poder amar a l@s demás. Ese es nuestro mayor reto…

Seamos intolerantes a la intolerancia…

En Puerto Rico tenemos que aprender a tener las conversaciones difíciles si queremos verdaderamente mejorar a nuestro País.

En momentos en que se levanta bandera sobre el racismo, la homofobia, el clasismo, la xenofobia, el sexismo o cualquier forma de intolerancia, hay algun@s que las excusan, las defienden o miran pa’l otro la’o.

Hay personas LGBTT que son homofóbicas. Hay personas negras que son racistas. Hay mujeres que son machistas. Hay personas que viven en otros paises que son xenofóbicas. Hay personas que se olvidan de dónde vinieron que son clasistas.

El ser miembro de una comunidad o tener cierta identidad no te exime de ser intolerante. Tampoco te exime el usar la falaz defensa de que tengo un familiar o un amigo que es así.

Es más, hay algun@s que dicen que combatir la intolerancia es «un issue creado donde no lo hay». Y es todo lo contrario: ese es EL issue.

El problema de la violencia que nos arropa tiene su raíz y es consecuencia de la desigualdad que se perpetúa con acciones como éstas de excusar, defender o despachar la intolerancia.

La cruda verdad es que te conviertes en cómplice cuando asumes estas actitudes. En arroz y habichuelas: eres parte del problema y jamás de la solución.

En fin, la intolerancia es intolerable, punto. Y tenemos que aprender, como pueblo, a hacer de esta afirmación, una realidad. Que sea nuestra forma de vivir. Que nos convirtamos intolerantes a la intolerancia. Sólo así podemos construir un Puerto Rico para tod@s…

Amor que libera, armoniza e ilumina…

Recibí esta carta y la comparto, pues para poder aceptarnos… uno de los primeros ‘cucos’ que tenemos que combatir es el de la homofobia internalizada. De hecho, es una historia que se repite en muchas de nuestras vidas…

«Soy Alvin, tengo 28 años de edad y seré breve, ya que hace tiempo quería comunicarte esto, pero no había tenido el valor.

«Desde que tenía 7 años de edad, supe que tenía atracción por los de mi mismo sexo, pero nunca tenía el valor de admitirlo a nadie, sobre todo porque fui criado en la iglesia protestante.

«A partir de mis 15 años de edad, recuerdo haber visto una persona en TV que yo siempre criticaba y le comentaba a mis padres sobre esa persona que era un degenerado y que siempre estaba tan errado. No fue hasta un día, que me separo de quien fuese mi novia y comienzo mi vida independiente, que comencé a preguntarme ¿qué verdaderamente quería para mi vida?

«A los dos años de estar solo, realicé muchos cambios en mi vida y uno de ellos fue el comienzo de aceptarme a mi mismo, una nueva etapa en mi vida, el ser yo. Mi familia lo tomó un tanto normal, algo que me sorprendió y pues me aceptaron.

«Entonces, comienzo a buscar noticias e información de aquella persona que yo tanto criticaba y odiaba. Y me lleve la sorpresa del por qué verdaderamente de sus luchas y su entrega por la comunidad LGBTT. Esa persona eras tú, Pedro Julio. Hoy día eres la persona que más admiro y le pido tanto perdón a Dios y a la vida por lo ignorante que era al juzgar tus acciones.

«Hoy, se cumplen 4 años de estar con mi pareja y soy la persona más feliz del mundo; primero porque estoy viviendo en libertad con mi pareja que amo y tenemos un hogar, una familia formal; segundo, mi familia que está feliz conmigo porque me uno a esta lucha contigo y tercero, porque tuve el valor de escribirte esta carta, mi amado PJ que tanto admiramos…»

Gracias, Alvin por tu hermosa carta y felicidades en tu aniversario. Pero sobre todo, gracias por compartir tu historia – que es reflejo de tantas de nuestras vidas. Ah, y a fin de cuentas, no tienes que pedirme perdón, pues no era a mi a quien odiabas, era a ti mismo. La sociedad nos enseña a odiar, desde muy pequeñ@s, nuestra identidad sexual o de género y tenemos que rescatarla durante toda una vida.

Que esta anécdota nos invite a seguir luchando para que las personas puedan vivir en una sociedad donde se les enseñe a amarse tal y como son desde el principio. Que no tengan que odiar su propia identidad por creencias y condenas que no aplican.

Y es que hay que amarnos para poder amar, siguiendo las sabias palabras de Martin Luther King, Jr. – quien expresó: «el odio paraliza la vida; el amor la libera. El odio confunde la vida; el amor la armoniza. El odio oscurece la vida; el amor la ilumina».

Qué viva el amor que libera, armoniza e ilumina… ♥

Que no sea tarde para amar…

En el tren de Washington, DC a los niuyores, saco mi computadora. La enciendo. Sale la icónica foto en que celebro con mi bandera del arcoiris, junto a miles, el triunfo de la igualdad matrimonial en Nueva York.

Al poco rato, la señora que está a mi lado me pregunta: ¿ésa es la bandera gay, verdad?

Le contesto que sí y me dice ahogada en llanto: «mi hijo Heriberto era gay y murió de sida. De hecho, voy camino al aeropuerto a recoger a quien fue su pareja por 33 años. Es la primera vez que voy a conocerlo y viene para acompañarme a ver el AIDS Memorial Quilt y recordarlo con la colcha que le preparé en su honor».

Doña Ana continúa: «por creencias que me inculcaron y que no pude despojarme a tiempo, nunca acepté a mi hijo y lo renegué. Hasta le dije que el sida era un castigo de Dios por su homosexualidad. Nunca lo vi en sus últimos días, no me despedí de él, nunca le dije que lo amaba pues tampoco se lo pude demostrar en sus últimos años. Me tomó mucho tiempo, pero hoy voy a empezar a demostrar y dar ese amor que debí darle a mi hijo a través de quien probablemente él amó más que a nadie – su pareja Eduardo, quien lo cuidó, quien lo amó como yo no supe hacerlo».

Ahora el ahogado en llanto soy yo. La gente nos mira como si una tragedia hubiera pasado. Y sí, es una tragedia: que una madre, por creencias absurdas de odio e intolerancia que le atosigaron, no pudiera amar a su hijo en su totalidad.

Le doy un abrazo largo, apreta’o y le digo que no hay casualidades pues soy alguien que vive con vih por más de 18 años. Que probablemente este encuentro fortuito de nosotr@s es una muestra más de que su hijo – en su inmenso amor – le está haciendo entender que hoy empieza la reconciliación y que a través de quien fue su pareja, pueden amarse como siempre quisieron.

Me abraza y se despide, pues llegó su parada y quedo ahogado en llanto – recordando cuántos Heribertos y Anas hay en el mundo que aún no pueden amarse como quieren.

Sigamos luchando para que se abran los corazones y las mentes para que no tengan que demostrarse su amor – tardíamente – a través de los Eduardos, sino a través de ell@s mism@s en vida…

Mi otro pana fundamentalista…

¿Recuerdan mi conversación con mi pana, la fundamentalista? Pues resulta que ahora tengo otro pana fundamentalista. Tuve un intercambio por Facebook con alguien que tiene un perfil sin fotos, ni identificaciones sobre la firma por parte de Carmen Yulín de un acuerdo con la comunidad LGBTT.

Para efectos de este relato, sólo compartiré el intercambio entre él y yo, pues no quiero incluir a tercer@s, que aunque aportaron puntos importantes, el debate se centró en la falsa condena a la homosexualidad, cuando finalmente se destapó de donde venía su crítica a la postura de Carmen Yulín.

Todo comenzó, cuando mi nuevo pana fundamentalista escribió lo siguiente: es lo «oportuno» del momento en que posturas controversiales son asumidas….

A lo que respondí: Carmen Yulín ha sido solidaria y ha estado presente – sin fanfarria y sin publicidad – en la calle con la comunidad LGBTT mucho antes de que fuera «oportuno».

Y entonces para demostrar de que ya sé por donde viene la crítica de mi pana, el fundamentalista – hago referencia a una foto que tiene en su perfil donde cuestiona a Carmen Yulín y compara la homosexualidad con el bestialismo, el incesto, la necrofilia, entre otras cosas.

Aunque expresé que sólo incluiría el debate entre él y yo, comparto esta contestación de otra participante en el debate, pues mi pana, el fundamentalista hace alusión a ella: En verdad me apena que el odio venga de creyentes de un hombre que daba ejemplo de amor.

Mi pana ripostó: pues desmientan a Primera Hora que dice que el apoyo fue concedido recientemente… Y sobre el Amor del Maestro: El amor y la Verdad son una cosa. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» Jn.14:6. Además Jn 14:23: «Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, MI PALABRA GUARDARÁ; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.» Jesús no es CONVENIENTE ni INDIFERENTE ante lo bueno y moral…¡Él si tenía convicciones claras!…. Ahí esta el verdadero amor de Dios. Fíjese que sólo se le está haciendo una pregunta VÁLIDA a la candidata. Ciertamente Dios es amor. Yo soy producto de ese amor divino.

Y continúa: Rom 1:18-32 La culpabilidad del hombre

[Nota: El incluyó todo ese texto bíblico, si lo quieres leer, puedes ir aquí.]

No conforme con eso, escribió: Pasen un precioso día y gracias por mantener un «debate» de respeto. No estaremos de acuerdo en muchas cosas, distinguido Pedro, pero en otras sí estaremos de acuerdo. Que el buen Dios, que nos brinda su luz y protección, nos ayude a todos. Reciban mis saludos cordiales, Alfonso

Mi respuesta a provocadores – que usan perfiles sin fotos de personas, sin identificarse – que predican un «amor» que no practican, recuerdo esta anécdota – que para efectos de este relato, puede ser leída aquí.

Y añadí: para aquell@s que usan un juego de palabras: El juego de palabras de condenar el acto homosexual y no a la persona es solo eso: un juego. El juego de palabras de amar al pecador, pero aborrecer el pecado es solo eso: un juego. El juego de palabras de que tengo un familiar/amig@ homosexual y eso no me hace homofóbic@ es solo eso: un juego.  Mi vida, mi identidad, mi dignidad no son cosas de juegos.  Soy gay en la cama, en la iglesia, en la calle y donde sea. El ser quien soy no es motivo de condena alguna.  El amor no pone condiciones, si dices amar, házlo de verdad. Respétame como te respeto a ti y entonces podemos dialogar.  Mientras eso no ocurra… sigue con tus creencias, que yo sigo con mi dignidad…

Mi pana vuelve: Buenos Días Pedro: Si te he faltado el respeto, perdóname. Tu tienes tu dignidad y yo también tengo la mía. El amor no pone condiciones, es cierto. Ahí estriba el mutuo respeto.

Le contesto: Las disculpas se aceptarán desde el verdadero amor, si realmente se abandonan las condenas arribas mencionadas… pues el amor no se predica, se practica… sin condiciones, ni condenas. ♥ Si se mantienen las condenas, yo mantengo, sostengo y protejo mi dignidad…

Y mi pana pregunta: Hola Pedro: las posturas o creencias tuyas y las mías no tienen que estar al unísono para demostrarnos respeto y dignidad. «Can we agree on disagreeing?»

Le respondo: Podemos diferir, lo que usted no puede es venir a condenar mi identidad, pues no condeno sus creencias. Si verdaderamente se «ama», uno lo hace sin condiciones ni condenas. Como expresé, tiene perfecto derecho a tener sus creencias para usted y vivirlas como usted entienda, pero no venga a condenarme por ser quien soy y a tratar de obligarme a creer en una condena que no me aplica.

Se rinde: Estamos claro Pedro. Que pases un buen día.

Le agradezco: Gracias, igual.

Que no sea la última…

Llegando a mi apartamento, me encuentro con una pareja de lesbianas agarradas de la mano. Les sigue muy de cerca un niño de lo más jovial.

Me sonrío de oreja a oreja.

Una de ellas, a la defensiva, me pregunta: ¿qué pasó?

Le contesto: sonrío por el amor – que me da orgullo verlo en público, sin miedo, libremente. Y si ése es su hijo, aún más orgullo siento de que le demuestren que el amor es amor es amor.

Se pasma y me dice: sí, llevamos 8 años juntas y nunca un desconocido nos había dicho algo positivo sobre cogernos las manos en la calle.

Le digo: siempre hay una primera vez y sigan demostrando su amor para que no sea la última… ♥

Agradece apoyo de Carmen Yulín a reclamos de comunidad LGBTT en San Juan…

El activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano agradeció y reconoció a la candidata a la alcaldía de San Juan, Carmen Yulín Cruz, por presentar propuestas “firmes e inequívocas” a favor de los derechos de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transgénero y transexual (LGBTT) capitalina. Cruz firmó un acuerdo ayer ante la presencia de miembros de la comunidad LGBTT en una actividad como parte del Festival del Tercer Amor en el Teatro Coribantes.

“Carmen Yulín Cruz presentó propuestas firmes e inequívocas a favor de los derechos para las personas LGBTT sanjuaneras. Cruz propuso prohibir con el discrimen por orientación sexual e identidad de género en las gestiones de empleo, uso de facilidades, contratación, prestación de servicios y cualquier otra actividad dentro de la jurisdicción del gobierno municipal. Además, se comprometió a incluir a las parejas del mismo sexo en el plan médico y otros beneficios de los empleados municipales. También hizo promesas para atender los crímenes de odio, el acoso escolar, el tratamiento justo de ancianos LGBTT y promover a San Juan como una ciudad respetuosa de la diversidad”, aseveró Serrano.

El portavoz de Puerto Rico Para Tod@s exhortó a los demás candidatos y partidos políticos a presentar propuestas para atender la desigualdad que viven las personas LGBTT. Serrano recordó que en las pasadas elecciones, todos los partidos políticos presentaron al menos una propuesta a favor de los reclamos de la comunidad LGBTT, aunque destacó que el PNP ha incumplido la única promesa programática que es prohibir el discrimen en el empleo.

“Felicito, agradezco y reconozco a Carmen Yulín Cruz por reunirse con la comunidad LGBTT, presentar propuestas y firmar un acuerdo de acción para atacar el discrimen por orientación sexual e identidad de género en San Juan. La verdad es que Carmen Yulín se ha solidarizado siempre con la comunidad LGBTT y con esta acción de ayer reafirma su compromiso”, concluyó Serrano.

Dignidad inquebrantable, imperturbable e inalterable…

Usualmente no contesto ataques personalistas e insensibles que leo en las redes, pero hay un tipo de ataque que me indigna como ningún otro.

Cuando utilizan alguna de las condiciones que he vencido para tratar de atacar mi dignidad – y por ende la dignidad de quienes batallamos y vencemos – se desnudan como los insensatos e inhumanos que son.

Defiendo la libertad de expresión hasta el fin del mundo, pero esa libertad no puede poner en peligro a otras personas, ni ser utilizada para degradar, mancillar, humillar o violentar la dignidad de nadie. Esa dignidad no es negociable.

No pueden lacerar la dignidad inquebrantable de aquell@s que hemos vencido condiciones – que pueden ser terminales.

Primero porque no se han puesto en nuestros zapatos, ni saben cuándo les puede tocar a ustedes. Segundo porque quisieran tener una pizca de la valentía y las ganas de vivir que tenemos. Tercero porque demuestran un total menosprecio por la humanidad de las personas que batallamos – con todas nuestras fuerzas – por vivir la vida que ustedes dan por sentado.

En fin, sus ataques hablan más de lo que son ustedes que de nosotros, sobre todo de cuán cobardes son al atacar desde el anonimato.

Yo siempre he dado la cara con dignidad y orgullo y lo seguiré haciendo… pero de algo estoy seguro: que mi dignidad sigue y seguirá inquebrantable, imperturbable e inalterable…

Usted con su creencia, yo con mi dignidad…

Entro al vagón del tren y veo un señor engabanado que ocupa dos espacios donde sentarse. Le pido, con respeto, permiso para ocupar uno de esos espacios. Se mueve y me permite sentarme.

Inmediatamente me ofrece «Despertad» y «La Atalaya». Le digo que estoy dispuesto a aceptarlas si tiene una conversación conmigo sobre la homosexualidad.

Me pregunta qué quiero saber. Le riposto qué quiere saber usted. Me cuestiona por qué. Le digo porque soy homosexual.

Cambia la mirada, me dice «la Biblia es clara y condena la homosexualidad» e iba a empezar a recitarme su dogma. Le interrumpo y le digo: si quiere hablar conmigo me tiene que dejar hablar sobre lo que yo sé – qué es ser homosexual.

Le digo: la homosexualidad no es pecado. El pecado es la homofobia, el discrimen, el odio, la intolerancia. El ser quien uno es y amar a otra persona jamás pueden ser pecados.

Y finalizo: usted tiene perfecto derecho a creer lo que entienda es bueno para su vida, pero si va a hablar con otras personas, tiene que hacerlo desde el respeto. Yo no condeno sus creencias, usted no condene mi identidad.

Bajó la mirada, se puso a leer y no dijo nada más. El siguió con sus creencias, yo seguí con mi dignidad…