La demanda en contra del pelotero Roberto Alomar es el más reciente ejemplo de cómo se criminaliza a las personas que viven con vih/sida. Sean o no ciertas las alegaciones — las cuales se determinarán en un juicio que jamás debió suceder — la mera demanda es una afrenta a los derechos humanos de las personas que viven con vih/sida.
El mero hecho de que estemos discutiendo públicamente la posibilidad de si Roberto Alomar es o no vih+ es la primera violación a los derechos civiles del pelotero o de cualquiera que tenga que pasar por una situación similar. El comentar públicamente sobre el estado de salud, real o percibido, de cualquier persona es una violación a la privacidad y al derecho a la intimidad de los seres humanos.
De hecho, según este informe de ONUSida, el criminalizar a las personas que viven con vih/sida no ayudará a la disminución del vih. Todo lo contrario, aleja a las personas de la realización de la prueba, promueve el miedo y el estigma, existe la posibilidad de que se cometan actos de injusticia (como el que estamos viendo), desvía las políticas que permitirían resolver los desafíos en contra del vih e impide que se respeten los derechos humanos de las personas que viven con vih y su privacidad.
Criminalizar el contagio del vih no detiene la epidemia, sólo refuerza los estigmas contra los seropositiv@s, que podrían ser empujad@s a la clandestinidad y con ello se correría el riesgo de aumentar la propagación del virus.
En fin, la criminalización desalienta que las personas se sometan a la prueba del vih, ya que el desconocimiento del estatus es lo que puede hacer que una persona sea considerada inocente. Por otro lado, hace que la responsabilidad de la transmisión sea sólo de la persona que vive con el virus, cuando la prevención del vih/sida debería ser un asunto de tod@s.
Este caso demuestra que por el estigma que aún carga la infección con vih — el desdén y el afán por criminalizar a las personas que viven con vih ha sido la norma. En vez de respetar los derechos humanos y civiles de tod@s, rápidamente se llama a la violación de estos derechos porque aún no sabemos bregar con esta infección, porque ponemos mayor responsabilidad sobre la persona que vive con el vih, en vez de delegar la responsabilidad donde verdaderamente recae, en cada un@ de nosotr@s.
Tenemos que romper con estos estigmas. Para poder atajar la crisis verdaderamente es necesario que los programas de prevención sean fortalecidos y ampliados, que se siga mejorando la autoestima de cada persona para que tenga el valor de tomar responsabilidad de su propio cuerpo y exigir protección en todo momento; pero sobre todo, que se respeten los derechos civiles de tod@s.



