Pedro Julio y la comunidad LGBTT, de orgullo clandestino a orgullo público…

f7424947bf14028a1be4418608ec2c0c.jpgPor Juan R. Costa | Noticel

Nueva York – Era jueves en la tarde y loco estaba por culminar su día. Era el último que pasaría trabajando en los pasillos de la Concejo de la Ciudad de Nueva York y, aunque agridulce el momento, marcó su retorno a la Isla del Encanto tras un par de años en el exilio neoyorquino. Por dos años fungió como uno de los principales asesores de la presidenta del Concejo, Melissa Mark-Viverito, en una oficina con una docena de empleados bajo su supervisión. A la vez, mantuvo siempre una voz cantante en la defensa de los derechos humanos y LGBTT en Puerto Rico.

Hoy, domingo, tras 20 años de arduo activismo que lo convirtió en una de las figuras públicas más polarizantes del país, Pedro Julio Serrano será reconocido por los organizadores de la Parada del Día Nacional del Puertorriqueño en la Gran Manzana como un “Orgullo Boricua”.  

En entrevista exclusiva con NotiCel, sentado en su despacho en el sótano de la alcaldía, de paredes en bloques color vino y luz tenue, habló de lo que será el “reconocimiento más importante de (su) vida”, la actual situación política de las personas LGBTT y de su regreso a Borinquen, colmado de mixtos sentimientos de alegría, tristeza y un poco de temor.

8b2ef7be44d2a40e7a88dcddd3a21f30La ironía en ser reconocido como “Orgullo Puertorriqueño” fue el primer tema a discutir. Por años marchó en paradas boricuas cuando ser miembro de esa comunidad no inspiraba orgullo alguno en una sociedad conservadora como Puerto Rico.  

“Que se me otorgue a mi ese título significa que finalmente somos motivo de orgullo y para mí es algo que significa mucho. La lucha que yo he estado dando representa la lucha de mucha gente y cuando a mí me nombraron Orgullo Puertorriqueño, yo dije que no iba a aceptar el premio a menos que también honraran a otras personas”, explicó Pedro Julio mientras lo interrumpía el ocasional timbre de su celular provocado por esas personas a las que también pidió reconocieran y que hacían su llegada a la ciudad para participar de la parada.

Entre los homenajeados, unos 15 en total, están Ada Conde e Ivonne Álvarez por su lucha en los tribunales para ser reconocidas como pareja legítima en derecho. También Soraya Santigo, siendo la primera mujer transexual en Puerto Rico que logró cambiar su sexo en el certificado de nacimiento. Además, Orlando ‘El Fenómeno’ Cruz recibirá elogios por ser el primer boxeador profesional abiertamente gay. Igual, se reconocerá de manera póstuma a Sylvia Rivera, mujer transexual que jugó un papel protagónico en las revueltas de Stonewall en 1969, un hito en la historia gay contemporánea. 

“Nosotros tenemos que recordar que la gente LGBTT éramos criminales ante el estado hasta el 2003 (cuando se decretó inconstitucional la prohibición de la sodomía en el caso federal Lawrence v. Texas). Éramos ciudadanos de tercera categoría. (Pero) todavía somos ciudadanos de segunda categoría, aún con el matrimonio igualitario, porque no tenemos todos los derechos. No tenemos el reconocimiento pleno de nuestra igualdad. Eso nos dice que todavía tenemos mucho por lograr”, explicó Serrano.  

e8162c98b2560021f72fbdf70bfe28f4Para el activista de 41 años de edad, el largo camino por recorrer incluye luchar por los jóvenes LGBTT expulsados de sus hogares por su orientación sexual o su identidad de género, por evitar el discrimen en la otorgación de servicios o vivienda, por los transexuales que no consiguen trabajo y recurren a la prostitución porque “no les queda de otra”, por las víctimas de crímenes de odio y por aquellos que se han suicidado ante la presión social que aún existe en contra de los LGBTT, en especial los transgéneros y transexuales. 

Esto, lo mencionó tras recordar como en su primera marcha en la Parada Puertorriqueña, en el año 2006, “me tiraron botellas, me gritaron ‘maricón, vete de aquí canto de pato, esa bandera no es la nuestra’ porque tenía la bandera puertorriqueña gay, que tiene los colores mezclados. Y que ahora, en esa misma parada donde a mi se me insultó yo esté marchando como Orgullo Puertorriqueño te dice lo mucho que hemos avanzado”. 

“La igualdad es el piso de una casa que estás construyendo y la justicia es el techo. Nosotros todavía no hemos logrado hacer la zapata de esa casa, no hemos hecho ese piso totalmente. Nos falta mucho por hacer y yo entiendo que para poder avanzar y crear una sociedad justa y equitativa, tenemos todavía mucho que luchar”, dijo.  

“La igualdad legal es solo el piso, pero tenemos que llegar a la justicia. Para que te traten con respeto y que esas leyes que se han hecho se implementen, falta mucho camino por recorrer”, sentenció Serrano utilizando como ejemplo la controversia que surgió previo a la celebración de las primarias en Puerto Rico luego que a personas transexuales se les negara la expedición de una tarjeta electoral que especificara el género con el que se identifican, a pesar de haber una directriz para que no se discrimine contra ellos.  

Tras la decisión del Tribunal Supremo federal de Obergefell v. Hodge, la que legalizó el matrimonio igualitario en el 2015, su lucha tomó un nuevo giro. Son ahora los transexuales el foco de la discusión pública; que si tiene o no el derecho para cambiar su sexo en documentos o, más resonante aún, si pueden usar el baño del género con el que se identifican.  

“Lo que pasa es que como los conservadores no tienen ninguna otra manera de detener el matrimonio igualitario, ya ese no es el caballito de pelea de ellos y tienen que buscar otros. Y es muy fácil demonizar a las personas transgéneros y transexuales porque están rompiendo con una de las construcciones sociales más fuertes que hay, que es el género. Y al tú retar el género, estás retando la sociedad”, explicó Serrano.  

Explicó que el debate sobre el uso de los baños es uno de los temas que más le indignan ya que, a su entender, deja claro cómo el sector conservador y/o religioso utiliza a la comunidad LGBTT, especialmente a los transgénero y transexuales, como “chivo expiatorio” ante su incapacidad de aceptar que son mayoritariamente heterosexuales los abusadores sexuales. 

“La única pregunta que yo tengo a la gente que se opone que una persona transgénero pueda hacer sus necesidades en un baño es: ¿cuántos casos de personas transgénero y transexuales ustedes han visto en las noticias que han abusado sexualmente de un niño? No hay uno solo, no existen, son inexistentes. Entonces, tenemos a pastores, sacerdotes, padres, padrastros, abuelos, primos, tíos, maestros… abusando sexualmente de niños, todos heterosexuales, y nadie se queja de que ellos usen los baños que quieran usar. Entonces, ¿cuál es la hipocresía? Que se dejen de pendejaces”, sentenció molesto.  

Entonces, se le preguntó si consideraba como otro “chivo expiatorio” el debate contra la educación con perspectiva de género en las escuelas, considerado por el sector religioso como la imposición de la agenda LGBTT y la “homosexualización” de los niños.

“¡Es que es absurdo! O sea, ¿de quién yo aprendí a ser homosexual? Yo tengo tres hermanos heterosexuales, tengo un papá heterosexual, tengo una mamá heterosexual, tengo cuatro abuelos heterosexuales… bueno, después resultó que tenía un abuelo homosexual… Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿De quién yo lo aprendí? ¿Quién fue mi modelo? ¿Quién me homosexualizó a mi? ¡Nadie, absolutamente nadie! Nadie abusó sexualmente de mí. Nadie me dijo ‘métete a maricón, esto es lo que tienes que hacer para ser gay’”, criticó el activista.  

Así el panorama, ahora Pedro Julio se prepara para regresar a la Isla para continuar con su batalla en pro de los derechos homosexuales. No dio muchos detalles sobre qué estará haciendo en Puerto Rico pero sí adelantó a NotiCel que estará trabajando con la “respuesta a la crisis” que se vive en la Isla, además de colaborar con la reforma de la Policía de Puerto Rico en el área de derechos civiles y la comunidad LGBTT. También, dijo estará trabajando “de cerca” con la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a quien además de una líder de pueblo, considera su amiga.  

Además, admitió sus padres están bien preocupados con su regreso a la Isla debido a las constantes amenazas que ha recibido por su activismo. “Pero yo les digo que yo no puedo vivir en miedo. Cuando tú has tenido un cáncer y lo has vencido, cuando tú has tenido dos infartos al corazón y los has vencido, cuando has tenido VIH por más de 20 años y lo has vencido, cuando te han tratado de matar y no han podido… aprendes a perder el miedo y entender que la vida es una sola”, dijo.  

Para Pedro Julio, han sido 20 años de mucha lucha en los que ha recibido muchos cantazos. A veces, de la misma comunidad que juró defender. “Si la gente supiera lo mucho que a veces yo lloro cuando veo los ataques tan injustos y las caracterizaciones que no son ciertas sobre mi persona. Eso duele. Pero lo que yo he pasado no es nada comparado con lo que tiene que vivir un muchacho que se queda sin hogar, una persona que no consigue trabajo o una persona trans que tiene que recurrir al trabajo sexual porque no tiene más opción. Eso no es nada”, agregó.

El momento más emocional de la entrevista, cuando sus ojos se aguaron y su voz, fuerte como de costumbre, sonó a cansancio y dolor, aunque nunca lo recalcó, fue ante la pregunta fue si se siente culpable por todo lo que su familia ha tenido que aguantar ante su papel protagónico en la lucha LGBTT en Puerto Rico. ¿Le afecta saber que todo lo que su familia ha sufrido fue, en parte, por su culpa?  

“Muchas veces Mami me pregunta por qué tengo que ser yo, porque tengo que estar yo en la línea de fuego, porque tengo que seguir cogiendo tanto cantazo y poner en riesgo mi propia seguridad. Y yo le digo ‘mami, pero es que tú me enseñaste a ser así y si yo dejo de ser quien son por miedo, por egoísmo o por sencillamente conformarme con las cosas como son, pues no valió la pena lo que tú me enseñaste y cómo me criaste”, contó Serrano, recordando su primera marcha a los 16 años de edad, una contra la guerra del Golfo Pérsico, y en la que su madre le enseñó una lección que hasta hoy a durado: “Yo no soy más ni menos que nadie. Soy igual. Y por eso, tengo que marchar con la gente”.

ed729022307a8d4598cbfa4b52af2d30.jpgDicho eso, solo enfatizó lo mucho que desea regresar a su Isla, a los brazos de su madre y al calor de su gente.

¿Y al que le guste? “Bien”. ¿Y al que no? “También… Me tiene sin cuidado. Si a mi me importara lo que la gente pensara (de mi), créeme que no estaría en esto y hace tiempo me hubiese ido pa’l carajo”, finalizó.  

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