A los 5 de llegar a los niuyores…

“Te amo” me dice la viejita en el tren. Le pregunto si nos conocemos y me dice: “No importa, pero te amo por lo que haces por mi nieto gay”. Desde hace unas semanas, para mi trabajo, estoy viajando en el tren #6 – pues me mudé a El Barrio (East Harlem). Aparte del 7, la línea verde (los trenes 4, 5 y 6) se ha convertido en mi favorita pues es una de las más diversas y en la que encuentro a más boricuas en mi camino.

Doña María – la abuela que me dió un beso tierno y un abrazo cariñoso que me dejaron sin palabras – es una mujer boricua que lleva casi toda su vida en los niuyores. Me contó brevemente que tiene un nieto gay a quien ama con todo su corazón y quien ha sufrido mucho por el discrimen, hasta de sus propios padres. Ella lo acogió y lo crió y ahora, de sus hijos y nietos, es el único que se ocupa de ella. Tiene 84 añitos y su historia de amor nos debe conmover a tod@s a luchar por una sociedad más justa e inclusiva.

Cuento esta historia, pues en sólo unos días – 31 de octubre – cumpliré 5 años de haberme mudado al municipio #79 de Puerto Rico, la ciudad de Nueva York. En aquel entonces, tomé una de las decisiones más difíciles, pero que ahora se ha convertido en una de las mejores.

Y es que me considero un nuyorican adoptado desde que hace cinco años, comenzara esta etapa de mi vida. En estos cinco años, nunca me he alejado de Puerto Rico. Todo lo contrario, mucha gente aún piensa que vivo en la Isla. He estado más presente que nunca, desde todos los ángulos, para alcanzar la igualdad que nos merecemos.

Eso sí, mi lucha se ha ampliado – ha salido de los rincones de mi patria para alcanzar nuevos senderos. Pero algo nunca ha cambiado: mi corazón ha estado profundamente cimentado en mi País – que es como ninguno en el Mundo.

Y esta historia me recuerda que soy boricua de pura cepa dondequiera que esté, pero también que soy orgullosamente gay. Y que ese reafirmar de mi identidad es la señal más firme de mi dignidad – esa dignidad que tenemos todos los seres humanos y tiene que ser reconocida, respetada y validada para y por tod@s.

Por lo que hoy celebro ser ciudadano de mis niuyores, pero también reafirmo quien soy: orgullosamente gay, puertorriqueño de pura cepa… pa’ que las doñas Marías sigan amando a sus nietos – abriendo caminos de amor y entendimiento para el resto de la sociedad.

El amor es contagioso y el amor mueve montañas, abre corazones y libera mentes. Que ese amor que me dió la viejita, que me dan ustedes y que reciproco… se multiplique – hoy y siempre – en los corazones de tod@s pa’ que sigamos construyendo un Mundo para tod@s. Amor, amor y más amor…

4 thoughts on “A los 5 de llegar a los niuyores…

  1. no podemos olvidar que el odio y la rabia son miedos. y uno le teme a lo que no conoce o conoce bajo premisas falsas.
    keep on working, Pedro, keep spreading the love😉

  2. corrección, la rabia puede ser provocada por la ignorancia, pero también puede provocarla la injusticia. elimino la palabra rabia de lo dicho anteriormente pq rabia,frustración e indignación son los sentimientos que me provocan los crímenes de odio.
    besos para ti, PJ

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