Una sorpresa a la inversa…

Tradicionalmente cuando una persona cumple años, sus allegad@s pueden hacerle una fiesta sorpresa. Y me han hecho sorpresas así – que casi nunca han sido tan sorpresas, pues siempre me entero – y son súper emocionantes.

Como no soy tradicional, decidí que este año le daría una sorpresa a mis amig@s y familiares. Y gracias a un amigo especial y tras un cambio de planes – a última hora – de un viaje que tenía planificado para Miami que eventualmente me trajo a Puerto Rico, decidí celebrar mis 36 junto a algunos de los seres que más amo.

En el caso de mi familia inmediata, mi hermano Héctor Antonio y yo decidimos hacer un BBQ en su casa para que cuando llegaran me encontraran allí. Sus caras valian un millón. Y el amor de mis sobrinos al verme es indescriptible, pues se pegaron a mis piernas y pecho pa’ darme un apretón de los buenos. Lamentablemente, Mami no pudo llegar porque tiene bronquitis. No obstante al próximo día le dediqué toda la mañana para darnos amor.

En el caso de mis amistades, el plan fue más elaborado, pues los citamos a Macaroni & Grill de Plaza Las Américas – donde nos trataron de maravillas – para que vieran y escucharan un mensaje especial que yo transmitiría vía internet por medio de Skype. Algun@s me vieron antes de tiempo, pero la mayoría llegó al salon y listos para enterarse de mi ultimo invento.

Al momento del anuncio, los saludé y justo cuando fui a decirles el “gran anuncio”, corté la comunicación y entré al salon donde estaban. La reacción inicial fue de “shock”, quedaron casi inmóviles por 3 segundos y luego la alegría se apoderó del salon. Besos, abrazos, miradas y palabras no fueron suficientes para describir lo que sentíamos.

De hecho, puedes ver fotos de la sorpresa aquí y el vídeo lo puedes ver aquí:

Y es que luego de pasar el año más difícil de mi vida, ésta fue la manera perfecta de cerrar mi Verbena “Adiós 35/Hola36” – con eventos durante toda una semana – y así iniciar un nuevo año. Tras tantas adversidades – a las cuales me enfrenté sin miedo y con todo lo que tengo – tenía que celebrar el que estoy vivo, de que vencí al cancer, controlé el vih, di duras batallas por la igualdad y triunfé, de cerrar ciclos en amor y de comenzar nuevos caminos. En fin, ¡eché pa’lante!

Y así – con una sorpresa a la inversa – le dije adiós a mis retantes 35 y le di la bienvenida a mis esperanzadores 36. ¡Qué viva la vida, coño! ¡Qué viva!

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