La reforma migratoria es un asunto LGBT…

Pedro Julio Serrano
El Diario|La Prensa
20 de marzo de 2010

Este domingo, miles de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) se unirán a las miles de personas heterosexuales que marcharán en la capital estadounidense para exigir una reforma migratoria sensible e inclusiva.

Muchos se preguntarán el por qué a las comunidades LGBT nos importa la reforma migratoria. La respuesta es sencilla: porque nuestras familias también sufren las injusticias y desigualdades de un sistema que no permite que las parejas del mismo sexo nos mantengamos unidas. No tan sólo eso, sino que si verdaderamente somos una comunidad comprometida con la libertad, la justicia y la igualdad, tenemos que apoyar la reforma de un sistema migratorio que es cruel y está roto.

Como si fuera poco, al día de hoy, hay más de 12 millones de inmigrantes indocumentados, incluyendo al menos medio millón de personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros que están siendo obligados a vivir en la oscuridad. Además, hay al menos 36,000 parejas binacionales que no pueden vivir juntas en este país porque las leyes federales prohíben el reconocimiento de sus relaciones. Lo que demuestra que la reforma migratoria sí es un asunto LGBT.

Es claro entonces que cualquier reforma migratoria tiene que incluir a los inmigrantes LGBT y sus familias. No olvidemos que las familias LGBT son parte de la amplia gama de estatus de ciudadanía, incluyendo ciudadanos por nacimiento y naturalización, inmigrantes, residentes legales permanentes e inmigrantes indocumentados. Lo que hace urgente que todos podamos ser partícipes plenos en nuestras comunidades.

La reforma migratoria tiene que promover la reunificación familiar y tiene que atender el retraso extensivo del procesamiento de visas para miembros familiares que viven fuera del país.

La reforma migratoria tiene que acabar con la discriminación en contra de las familias LGBT binacionales y tiene que proveer a los ciudadanos estadounidenses la misma oportunidad de patrocinar a sus parejas para residencia en los Estados Unidos. El Proyecto de Ley para Unir a las Familias Americanas (UAFA por sus siglas en inglés), que está siendo considerado por el Congreso, permitiría que las aproximadamente 36,000 parejas binacionales que existen en el país puedan permanecer unidas.

La reforma migratoria tiene que acabar con la detención y deportación de inmigrantes en un proceso que los ficha por su raza u origen étnico y que no les provee las debidas garantías y protecciones constitucionales del debido proceso ley.

La reforma migratoria tiene que incluir protecciones laborales para que los trabajadores indocumentados e inmigrantes sean tratados con dignidad y respeto. Se deben expandir los programas de visas para ayudar a muchos inmigrantes profesionales que tienen visas de trabajo y que pueden beneficiarse de visas en los sectores tecnológicos, científicos y médicos que dan acceso a tarjetas verdes y residencias permanentes en los Estados Unidos.

La reforma migratoria tiene que incluir un camino a la ciudadanía para aquellos indocumentados, incluyendo el apoyo a jóvenes que buscan educación superior. La reforma migratoria tiene que reconocer las preocupaciones de las comunidades inmigrantes perseguidas, incluyendo a aquellos que buscan asilo político debido a la homofobia y la transfobia, y a las mujeres y niñas que son explotadas a través del tráfico humano.

Es urgente que se lleve a cabo una reforma migratoria justa y sensible que no cometa los errores del pasado, tales como la injusta e inmoral decisión de arrestar a Victoria Arellano, una mujer transgénero indocumentada que fue encarcelada sin acceso a sus medicamentos para el vih y sin atención médica, aún cuando estaba vomitando sangre. Este maltrato le costó la vida a Victoria. Ella murió, encadenada a una camilla en un hospital con dos guardias del servicio de inmigración custodiando la puerta.

En fin, la reforma migratoria tiene que hacer posible que Francisco y Carlos puedan permanecer unidos como pareja. Francisco es ciudadano estadounidense y Carlos es inmigrante mexicano que viven juntos por amor y compromiso, pero que eventualmente serán separados por las injustas y discriminatorias leyes migratorias.

Es hora de hacer justicia en memoria de Victoria. Es hora de hacer justicia para Francisco y Carlos. Es hora de hacer justicia para todas las personas, para todas las familias.

Pedro Julio Serrano es gerente de comunicaciones del National Gay and Lesbian Task Force Action Fund.

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