Hoy se cumple una semana desde el inicio del Boicot a La Comay. En una semana hemos logrado mucho – muchísimo.
En una semana, se han unido más de 70,000 personas a la página de Facebook y más de 4,000 personas en Twitter. Además, más de 17,000 personas han firmado una petición pidiendo la cancelación del programa. Cientos se han tirado a la calle para protestar y exigir el fin de la transmisión de La Comay. Y hasta tenemos una página creada por uno de nuestros miembros Eric «Cirex» Ortiz donde están todos los enlaces de este movimiento: www.boicotalacomay.com. Riega la voz…
En una semana, más de 30 anunciantes se han retirado o desvinculado de SuperXclusivo. Los ratings han bajado significativamente. Mientras, decenas de medios nacionales e internacionales han cubierto nuestra lucha.
En una semana, figuras internacionales y glorias de nuestra patria como Ricky Martin y René Pérez se han unido a este reclamo.
En una semana, los congresistas boricuas Luis Gutiérrez y Nydia Velázquez; así como la concejal municipal de Nueva York Melissa Mark-Viverito han alzado su voz.
En una semana, entidades como el Colegio de Profesionales del Trabajo Social, la Asociación de Psicología y el Consejo General de Estudiantes de la UPR se han solidarizado con este movimiento. Además, desde EE.UU. la Coalición Nacional Puertorriqueña Inc. (NPRC, por sus siglas en inglés), la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés), la Coalición Hispana para los Medios de Comunicación (NHMC, por sus siglas en inglés), la Conferencia Nacional de Mujeres Puertorriqueñas, Inc. (NACOPRW, por sus siglas en inglés) y el Caucus Nacional Hispano de Legisladores Estatales (NHCSL por sus siglas en inglés) se unieron al boicot.
En una semana, organizaciones, activistas, figuras públicas; en fin, miles y miles de personas en su carácter individual y también colectivo – han dicho presente en esta lucha por nuestra dignidad como pueblo.
En un marcado contraste, las disculpas – falsas, obligadas, tardías y a medias – de Kobbo Santarrosa a través de su personaje de La Comay, no cejaron, ni minaron el empeño de esta lucha. Tampoco las creímos, pues este pueblo ha visto como ha pedido disculpas en el pasado y vuelve a las ofensas.
Tampoco el intento de Joe Ramos, presidente de WAPA TV, de minimizar este movimiento al llamar «emocionales» a las reacciones de los anunciantes y del pueblo no dio resultado. Y no le funcionó porque somos un pueblo que siente, que se solidariza, que no le echa la culpa a la víctima por su propio asesinato.
La realidad es que son cientos de miles de interacciones en las redes, en las calles y en las oficinas que han logrado lo que nadie jamás pensó: poner en jaque a uno de los programas que más incita al odio, a la división, a la intolerancia y a la violencia en nuestro País.
Y sobre todo, quedó claro que este movimiento NO busca la censura.
Como bien expresó la reconocida periodista Wilda Rodríguez, «un boicot no es censura y una solicitud de retiro de un programa de televisión tampoco lo es. Es una reclamación legítima de parte de un sector que se considera ofendido por el contenido del mismo. Es oposición y no consentimiento al insulto gratuito. Es exigir una prueba de respeto. Eso no es censura. Es reivindicación.»
Si quieres leer el artículo completo, puedes ir a este enlace.
Quedó claro, además, que respetamos el derecho a la libre expresión, pero ese derecho NO es absoluto, tiene consecuencias.
Esa libertad – ese derecho – no puede poner en peligro a otras personas, ni mucho menos ser utilizada para degradar, mancillar, humillar o violentar la dignidad de nadie. Esa dignidad no es negociable.
La dignidad – de cada un@ de nosotr@s – está protegida por la Constitución de Puerto Rico. Esa dignidad es inviolable – y la inviolabilidad no permite excepción.
Las luchas – y las reivindicaciones – no se dan de un día para otro. Y esta lucha se lleva dando por más de 15 años. Son muchas – demasiadas – las vidas afectadas por Kobbo Santarrosa – y por permitirlo, WAPA TV.
Sin embargo, han sido muchas las batallas ganadas en esta lucha, pero llegó el momento de la verdad. Llegó el momento de acabar con este mal que corroe a nuestra gente, que contamina a nuestra patria.
Somos un pueblo amoroso, respetuoso, valiente, sensible, solidario, pero sobre todo digno. Y estamos demostrando con esta lucha que son ésas las cualidades y valores que a este pueblo le sobran.
Llegó la hora de decir BASTA YA. Puerto Rico se merece un futuro libre de La Comay. Pa’lante, mi gente… ♥







