La solidaridad no se predica, se practica…

Siempre he dicho que la solidaridad no se predica, se practica. Tan pronto supe de que Noris Díaz, mejor conocida como Taína, anunció que es vih+, mi reacción inmediata y natural fue de completa y absoluta solidaridad.

No es fácil decir públicamente que uno vive con vih – por el estigma, los prejuicios, el rechazo, el discrimen. Y su valentía – como mujer heterosexual – la aplaudo sobre todas las cosas, pues obliga a que hablemos sobre el vih en un país donde se estigmatiza a la gente gay, pero la realidad es que la mayoría de las personas que viven con vih son heterosexuales.

Eso no quiere decir que me entristece leer que ella no tenga la misma solidaridad para las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y transexuales (LGBTT) o quienes ejercen el trabajo sexual. En declaraciones luego de su conversión al cristianismo, expresó que “a las prostitutas, a los homosexuales, lesbianas los recibo con amor. Les hablo del Señor, de mi Padre. Así como Él me liberó a mí, lo hará con todos ellos”.

Esas palabras – aunque disfrazadas en un supuesto amor – están llenas de condena, de rechazo, de castigo. Pero nuestra respuesta tiene que ser de amor y de respeto, por sobre cualquier otra consideración. Porque el amor no pone condiciones, no tiene límites y acepta al ser humano con todo lo que es – en su completa identidad. Intentar “liberar” a alguien de su propia naturaleza – de ser quien es – es ir en contra del respeto y el amor que se profesa.

Es por ésto que reitero mi solidaridad con Taína y a quienes la atacan les recuerdo que claramente el vih no se trata de culpa, sino de aceptar responsablemente un diagnóstico y vivir. La dignidad del ser humano va por encima de cualquier otra consideración. Y este momento es para practicar esa solidaridad.

Sé que algún día nos encontraremos y podremos hablar sobre la dignidad de tod@s – incluyendo a las personas LGBTT y quienes ejercen el trabajo sexual. Sólo así podremos hablar de que lo único de que tenemos que liberarnos es del estigma, de los prejuicios, del rechazo, del discrimen – precisamente lo que ella y yo tenemos que combatir por vivir con vih.

A final de cuentas, podremos hablar – sobre la marcha – de lo importante que es practicar – y no predicar – la solidaridad en todas sus manifestaciones…

3 thoughts on “La solidaridad no se predica, se practica…

  1. A mi me choco un poco el comentario que ella hablaba de personas LGBT como si estuviesen mal. Ella ahi esta juzgando como fuese derecho de ella hacerlo. Ninguna religion ni credo le da la autoridad a nadie a juzgar!

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