El clóset se respeta, a menos…

Nadie tiene derecho a sacar del clóset a nadie — a menos de que esa persona actúe en contra de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) o maltrate a otra persona por no aceptar su sexualidad.

El estar en el clóset — o ser forzad@ a vivir en el armario — es algo terrible y que nadie debería tener que experimentar. La homofobia de nuestra sociedad nos empuja a ese lugar para protegernos de la humillación, del maltrato, del discrimen, de la violencia y a veces, hasta la muerte.

Ahora bien, la decisión de salir del clóset es una de las más personales que tiene que hacer ser humano alguno. Es una decisión que se debe tomar cuando un@ se sienta preparad@ para enfrentar la homofobia que permea en muchos entornos, para lidiar con la reacción familiares y allegad@s y para asumir su identidad con libertad y amor.

No creo en sacar del clóset a nadie, excepto si la persona atenta contra los derechos, la libertad y la dignidad de las personas LGBT. Hace un tiempo atrás, en una entrevista radial que le estaban haciendo a una figura pública, él mencionó que entendía que “la homosexualidad era una condición que se podía curar”, por lo que no apoyaba la igualdad para las comunidades LGBT.

Raudo y veloz, llamé al programa para retar — con pruebas científicas y en derecho — a esa persona para que se retractara de sus palabras porque eran falsas, pero más que todo hipócritas. De más está decir que tuvo que ir a varios programas para desmentir su homosexualidad y presentar una “novia” — que luego se supo que era sólo una amiga.

Por otro lado, hay personas que al no aceptar su orientación sexual, entran en relaciones con personas del sexo opuesto y llegan a maltratar a esa pareja como consecuencia de su frustración e incapacidad de aceptarse. Eso es inaceptable en todos los ámbitos. Nadie tiene el derecho a maltratar a otra persona — sea por la razón que sea. Y si la persona maltratada necesita contextualizar el maltrato al que fue sujeta con la revelación de la orientación sexual de la persona maltrante, pues está en todo su derecho.

En fin, tenemos que seguir trabajando para que toda persona pueda vivir en una sociedad que afirme, celebre y respete la orientación sexual de todo ser humano — sin que tenga que recurrir a un clóset o a la hipocresía.

3 thoughts on “El clóset se respeta, a menos…

  1. Totalmente de acuerdo, Pedro Julio. Recuerdo perfectamente el incidente al que aquí te refieres. Un abrazo solidario y lleno de admiración.

  2. Estoy de acuerdo, Pedro Julio. Y añado: creo en la necesidad apremiante de educar emocionalmente, no solo a las personas que aún viven en el closet, sino a toda la comunidad LGBTT para destruir los prejuicios que todavía se mantienen. un abrazo y toda mi admiración y apoyo.

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