¿Nos callará?

basta yaEn la más reciente muestra de homofobia legislativa, el presidente senatorial Thomas Rivera Schatz quiere acallar y condicionar la ciudadanía a todas las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) y a cualquier ciudadan@ que pretenda asumir un rol participativo en asuntos de justicia e igualdad que vincule a sus comunidades. 

El pasado viernes, este novel senador me tildó de ser “un muchachito con un caso de insanidad mental lamentable”. El alzar la voz a favor de los derechos humanos y civiles de toda la ciudadanía la justicia y la igualdad parece ser una “enfermedad mental lamentable” según el criterio de este legislador.

En sus expresiones, intenta alentar y disuadir al mismo tiempo: pretende alentar a todas las personas LGBT a mantenerse en el anonimato y escondid@s, sometid@s a una ciudadanía condicionada, sin el derecho de ejercer plenamente sus derechos y pretende disuadir cualquier tipo de manifestación legítima de la comunidad LGBT en pro de sus derechos, la justicia y la igualdad so pena de tildarnos como enferm@s mentales lamentables.

Mi trayectoria ha sido y es clara: alzar la voz en representación de aquellos ciudadan@s y miembros de la comunidad LGBT que han sido condenad@s a la exclusión, al destierro en su propio país a través de la limitación de su ciudadanía y de sus derechos, lo que a juicio del senador es ser “enfermo mental lamentable”. 

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Se le tildará de ‘’enfermo mental lamentable” a cualquier otro grupo vulnerable o cualquier otra voz que se levante a reclamar sus derechos y el libre ejercicio de los mismos? ¿Cuál es y será el tratamiento público que recibirán aquellos ciudadan@s que en el legítimo ejercicio de sus derechos fundamentales decidan asumir un rol activo y participativo dentro de nuestra sociedad?

Queda claro que el senador es un déspota y que pretende arremeter y aplastar con las fuerzas represivas del estado a todo aquel que asuma su responsabilidad de elevar la voz ante el discrimen, la opresión y la marginación que atenta contra el desarrollo de una sociedad libre, pensadora y democrática.

Las expresiones y las posturas del senador en nada abonan a la seria situación de violencia por la que atraviesa el país. Todo lo contrario, la exacerban.

¿Esa es la forma en que la rama legislativa afronta las problemáticas sociales que enfrenta nuestro país? Es decir: ¿a través de posturas públicas completamente violentas mediante las cuales se veja a las poblaciones tradicionalmente marginadas, específicamente a aquellas voces que históricamente se levantan en su defensa?

¿Por qué el senador no emplea sus instintos agresivos para disuadir la criminalidad y el tráfico de drogas, el maltrato, el abuso, la exclusión y las violaciones de derechos civiles de los puertoriqueñ@s que hoy se encuentran en total vulnerabilidad ante las acciones del Estado? ¿Le faltan fuerzas, carácter? ¿Por qué se obstina en arremeter contra aquell@s que deciden asumir su responsabilidad ciudadana de luchar por la justicia y la igualdad?

Con sus expresiones el legislador se suma a la lista de los protagonistas que perpetúan los males sociales por los que atraviesa nuestro país a través de los cuales  se pretende desplazar  a la ciudadanía hacia el oscurantismo, la violencia y el caos.

En una sociedad democrática debe prevalecer el respeto por la dignidad humana, máxima de nuestra Carta Magna, para poder procurar el orden y la estabilidad social. Esta máxima constitucional, parece no formar parte de la formación del senador, a pesar de haber juramentado su cargo sobre ella.

Si ese es el comportamiento del Estado, no nos preguntemos ni nos cuestionemos la violenta realidad que vivimos día a día en nuestro país. Sometimiento violento por parte del Estado y por las estructuras de poder clandestinas de la criminalidad.   

¿Cuál es el futuro de todos aquellos sectores vulnerables que decidan levantar su voz ante la injusticia y la desigualdad?

Auguro que en Puerto Rico en el futuro inmediato abundarán l@s “enferm@s mentales lamentables”, sin que podamos garantizar que en efecto puedan alzar su voz en representación de sus comunidades sin que el oscurantismo de la represión, la persecución, la injusticia, la desigualdad el discrimen y la marginalidad los intente acallar.

Es responsabilidad de tod@s evitar que esto nos suceda… la pregunta obligada que nos tenemos que hacer es: ¿nos callará?

Si la respuesta es NO, te esperamos mañana, lunes 13 de julio a las 5pm en el lado norte del Capitolio para decirle BASTA YA a la homofobia legislativa. NO nos callará…

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