El precio que hay que pagar…


Esta noche recibí la llamada de amig@s muy querid@s preocupad@s por un segmento en un programa de televisión. Específicamente me contaban acerca de las entrevistas por separado que me hicieran a mi y al moralista, que como moralista es buen carnicero, Carlos Sánchez en el programa Qué Suerte por Univisión. Estas entrevistas fueron puestas como si estuviéramos teniendo un encontronazo, cosa que no fue así.

Me cuentan que se notaba la diferencia en estilo, en discurso y en dignidad. Uno resultaba asqueante, bajuno, intolerante, asqueroso e inmoral. El otro resultaba digno, elegante, respetuoso, tolerante y profundo.

Ustedes deben saber cual es cual… pero lo que lamento de todo esto es el precio que se tiene que pagar cuando uno se enfrenta a una sociedad tan homofóbica y tan intolerante.

Que el primer programa de la televisión sea el programa del titiritero Santarrosa dice mucho de nuestra conciencia colectiva, si es que hay alguna. Que los medios permitan que este moralista, que como moralista es buen carnicero, diga las barbaridades que vocifera es un mala señal de nuestra sociedad. Que hayan personas en nuestras propias comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) que gasten sus energías en atacar a los nuestr@s, en vez de dedicarse a luchar por nuestros derechos es una mala señal de nuestra sociedad.

Como dije anteriormente, yo no me quito, ni me rindo, ni me asusto. Se inventan historias sobre mi, que si dije esto, que si hice aquello, que si escribí tal cosa. Que inventen. El problema que tienen aquell@s que me atacan es que siempre he sido transparente y la gente sabe lo que puede esperar de mi.

He sido honesto, transparente y siempre he sido yo. Nunca le he hecho daño a nadie, he luchado, he llorado, he reído, he sufrido, he gozado, he aprendido y he crecido.

Un gran amigo, de hecho mi Sancho, me escribió lo siguiente: «nadie patea a un perro muerto así que no le eches perlas al cerdo. Si te atacan, sigue adelante. Si se inventan historias sobre ti, sigue adelante. Si te insultan, sigue adelante. Si te envidian, sigue adelante. Si te tratan de humillar, sigue adelante. Pero tú tranquilo, porque verás pasar el féretro de tus enemig@s. Tod@s pasarán delante de ti. Porque tu lucha es una justa, transparente, humilde y profunda. Tu lucha es nuestra lucha. Y lamentablemente por estar en el frente de batalla, el precio que hay que pagar es muy alto. Pero tú estás claro en lo que haces por tod@s nosotr@s. Que nadie te perturbe, que nadie te espante, que nadie te aparte de tu camino de justicia. Adelante, Quijote, que estamos contigo».

Así que seguiré como siempre, adelante, siempre adelante. Vendrán más batallas, vendrán más historias inventadas, vendrán más enemig@s internos y externos… pero junt@s venceremos.

Porque la justicia siempre prevalece.

Un comentario sobre “El precio que hay que pagar…

  1. Gracias por estar en el frente de batalla y por aguantar los golpes que tienes que tolerar por nosotros. Deberiamos todos coger los golpes que tu recibes en vez de cogerlos tu solo. Pero estamos aqui y los que critiquen, que hagan algo en vez de criticar. Adelante, paladin de la justicia.

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