Cuando internalizamos prejuicios…

El lamentable autorretrato publicado en Primera Hora «En el cuerpo equivocado«, reafirma la necesidad de continuar educando a la sociedad en general sobre nuestras realidades como personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT), pero resalta de manera particular la necesidad imperiosa de educarnos internamente como miembros de las comunidades LGBT sobre los miedos, mitos, prejuicios e ignorancia que motivan pensamientos de negación, de homofobia/transfobia internalizada.

La homofobia/transfobia internalizada se refiere al prejuicio que tienen individu@s en contra de su propia identidad, que causa una incomodidad severa o desaprobación a la orientación sexual o identidad de género propia. Usualmente la persona no puede reconciliar sus deseos y sentimientos sexuales y de género con las normas limitantes que fueron aprendidas de la sociedad, durante su crianza o por creencias religiosas fundamentalistas.

En algunas personas se manifiesta en una lucha interna entre las creencias aprendidas que confligen con sus fuertes deseos sexuales y emocionales. También puede manifestarse en comportamientos conscientes o inconscientes como cuando una persona se ve en la necesidad de promover o conformarse con las expectativas de la heteronormativa. Esto incluye represión extrema y negación combinadas con expresiones forzadas a favor del status quo, de la «normativa» para intentar aparecer como «normal» o para lograr aceptación.

En otras palabras, usar los mismos prejuicios (que se han usado contra esa persona) en contra de gente de su propia comunidad para lograr una aceptación ficticia, sin darse cuenta que está atacando lo que un@ mismo es. Como por ejemplo, criticar la parada de orgullo LGBT donde reafirmamos nuestras identidades y exigimos respeto a nuestros derechos; o tronar contra la expresión afectiva, abierta y en público, de una pareja del mismo sexo; o favorecer la exclusión de las personas LGBT del derecho al matrimonio; o apoyar una enmienda constitucional discriminatoria que negaría derechos básicos y fundamentales para esa misma persona; o despotricar en contra de esfuerzos por crear espacios religiosos que incluyan a las personas LGBT con plena aceptación de su orientación sexual o identidad de género.

Actitudes como las presentadas en este artículo impiden el respeto y aceptación, tanto propios como de la sociedad, pues tienen su raíz en los prejuicios que nos rodean, que de tanto oírlos y temerlos, los aceptamos e internalizamos consciente o inconscientemente. Una mentira repetida muchas veces acaba un@ por creérsela, y éste es el mejor ejemplo. Si no nos educamos para erradicar estas ideas erróneas, acabaremos por asimilarlas, llenando nuestra vida de amargura, complejos y miedos profundos.

Esta desvalorización, provocada por miedos que asumimos como reales, nos vuelve vulnerables, nos llena de fracasos en todo lo que proyectamos y deseamos. Pensamos que no valemos, que no merecemos nada. Sin embargo, lo que nos permite desarrollarnos como personas, en todos los aspectos, depende de una aceptación plena de lo que somos, rechazando la frustración y desvalorización personal que nos hace odiar nuestra orientación sexual o nuestra identidad de género.

La realidad es que la naturaleza sexual o de género de las personas no es el problema. El problema está en la consecuencia, individual y colectiva, de los prejuicios creados por la manipulación de quienes se creen portadores de la verdad absoluta en el plano moral, religioso y social.

A veces, la imposición de una sociedad heterosexista, en vez de una diversa, nos frustra al punto de envidiar sus privilegios. Buscamos respuestas sobre quienes somos y no nos damos cuenta de que están dentro de cada un@ de nosotr@s: la verdad sobre quien eres está dentro de ti… tómala, acéptala, respétala, ámala y defiéndela.

Porque cuando un@ se conoce, se respeta, se valora, se ama… puede vivir la vida a plenitud, libre de prejuicios, de miedos, de odios infundados. Cuando un@ se reafirma en su identidad, reafirma su dignidad.

Me indigno… ¿y tú?

Yo no sé tú, pero me indigno.

Sí, así como lo lees — me indigna que los miembros de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) no tengamos los mismos derechos que el resto de la sociedad.

Me indigna que much@s de l@s polític@s de este país no reconozcan esa desigualdad y no hayan legislado para acabar con la ciudadanía de segunda categoría a la que nos tienen sometid@s.

Me indigna que algun@s en los medios de comunicación todavía sigan utilizando estereotipos para caracterizar a los miembros de las comunidades LGBT.

Me indigna que todavía algun@s en nuestra sociedad hagan chistes peyorativos a expensas de nuestra orientación sexual o identidad de género.

Me indigna que todavía exista el discrimen, la intolerancia y la violencia en contra de nuestras comunidades LGBT.

Me indigna que dentro de nuestras propias comunidades exista discrimen contra nuestr@s herman@s transexuales, transgéneros, lesbianas y bisexuales.

Me indigna que algun@s utilicen la religión para oprimir, para odiar, para excluir.

Me indigna que como miembros de las comunidades LGBT no hayamos solicitado — de manera urgente, masiva y unida — los derechos que nos corresponden por ser hij@s de esta tierra.

Me indigna esa apatía, conformismo, indiferencia.

Me indigna que el miedo se apodere de nuestras acciones…

Si tú también te sientes así, ¿qué vas a hacer?

Dejemos el miedo a un lado. Bien lo dijo Franklin D. Roosevelt en una ocasión: “a lo único que hay que tenerle miedo es al miedo mismo”.

Atrevámonos a luchar por lo que nos corresponde… la igualdad de derechos, porque ya las obligaciones las tenemos.

Atrevámonos a ser libres, visibles, a demostrar que nuestras relaciones de pareja, nuestras vidas, nuestras historias son tan valiosas como las de los demás.

Atrevámonos a reclamar el espacio que nos merecemos en la sociedad.

Atrevámonos a reafirmar nuestra identidad y hacer valer nuestra dignidad.

Te invitamos a que nos expreses lo que te indigna y lo que quisieras que estas comunidades LGBT lograran, pero sobre todo qué podemos hacer para lograr un Puerto Rico Para Tod@s.

Escríbenos en el área de comentarios, por correo electrónico a prparatodos@yahoo.com o sólo contesta este mensaje con tus comentarios sobre la lucha por los derechos de las comunidades LGBT. Déjanos saber lo que te indigna, lo que quisieras cambiar, el trabajo que puedes hacer, el tiempo que puedes ofrecer, las ideas que puedes contribuir, las historias que quieres compartir, lo que puedes aportar…

Haremos un compendio de todos los mensajes que recibamos — puedes incluir tu nombre o hacerlo de manera anónima — y durante esta próxima semana, publicaremos estos mensajes para que empecemos una discusión amplia y abierta de lo que queremos, de lo que podemos ser, de lo que podemos aportar, de lo que nos merecemos.

Anda, exprésate — hagamos comunidad…

La menguante intolerancia…

La reseña sobre la intolerancia en menos de 500 palabras: El poder de convocatoria de los mercaderes del odio y la intolerancia se sigue apagando. Según el único reporte de prensa, menos de 500 personas se congregaron ayer en el cónclave homofóbico de ‘Clamor a Dios’. Hace algunas décadas, este evento atraía a medio millón de personas. Por lo que es significativo que ya menos de 500 personas acudan a escuchar los mensajes de odio, de intolerancia y de menosprecio a la dignidad humana que allí se dan. Aunque no podemos subestimar el poder de este grupúsculo en los pasillos de mármol del Capitolio, es una señal clara de los tiempos.

El consenso en Puerto Rico en contra de la discriminación, en contra del odio y la intolerancia es cada vez mayor. Las voces que claman porque se otorguen iguales derechos, plena ciudadanía, absoluto respeto y total dignidad a las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros (LGBT) siguen surgiendo. El camino hacia la igualdad es inevitable. La justicia es alcanzable, se ve en el horizonte.

Aún quedan muchos retos, pero el panorama está cambiando. Por primera vez en la historia política puertorriqueña, las plataformas de gobierno de los cuatro partidos políticos han recogido promesas — unas mayores, otras menores — a favor de erradicar el discrimen por orientación sexual. Aún falta que se haga la promesa de incluir la identidad de género, para proteger a nuestr@s herman@s transgéneros y transexuales, entre muchas otras.

Esto representa un marcado contraste al mensaje de odio e intolerancia que los grupúsculos fundamentalistas han intentado imponer a los partidos políticos. Sus campañas de odio en contra de las comunidades LGBT están empezando a ser reconocidas como lo que son, un atentado en contra de nuestros valores y la dignidad humana. Ya much@s cristian@s reconocen que estos mercaderes del odio no l@s representan, no representan los verdaderos valores que el pueblo puertorriqueño atesora: el respeto, la inclusión y el rechazo a todo tipo de discriminación.

La discusión pública de la revisión del Código Civil, así como el contundente rechazo público a la infame 99, que afectaría a miles de familias lideradas por parejas del mismo sexo y heterosexuales que conviven sin casarse, establecieron un reclamo masivo en contra de la discriminación y a favor de los derechos civiles y humanos de tod@s l@s puertorriqueñ@s.

Ya no hay vuelta atrás, Puerto Rico no permitirá que l@s fundamentalistas pretendan imponer su agenda de odio e intolerancia y mucho menos que se trastoquen los principios básicos de igual protección a los derechos y a la dignidad de tod@s l@s ciudadan@s.

Claramente el mensaje homofóbico de los grupúsculos fundamentalistas no tiene resonancia en el pueblo, aunque todavía tenemos que combatir la violencia generada por su retórica de odio que permea en la sociedad puertorriqueña.

Una vez más queda evidenciado que el clamor jamás debe estar motivado por el odio y la violencia en contra de seres humanos. El verdadero clamor debe ser por un clima de paz, inclusión y amor al prójimo.

De árboles caídos…

Es fácil hacer leña del árbol caído. Difícil es ponerse en los zapatos de la otra persona.

Durante la pasada semana, me han pedido de maneras muy diferentes que comente acerca de la encrucijada en que se encuentra mi primo y senador Jorge De Castro Font.

Algun@s motivados por el morbo, un@s por el chisme, otr@s genuinamente preocupad@s, l@s men@s por la sed de venganza y much@s por el dolor que han causado las acciones de Jorgito que han alimentado la homofobia.

Hasta hoy no quise expresarme, pero quiero dejar algo bien claro:

Como primo, le envío mis mejores pensamientos, energías y cariños tanto a él como a sus hij@s y familia más inmediata para que tengan la fortaleza en este momento de tribulación. Como ciudadano, le cobija la presunción de inocencia y que pueda tener el debido proceso de ley. Como político, he combatido sus acciones en contra de nuestras comunidades LGBT, pero de lo que se trata ahora es que él tendrá que pasar por el cedazo de su partido y/o el de las urnas. Como ser humano, tenemos que respetar su dignidad aún en un momento tan confuso como éste.

Hoy me pongo en los zapatos de Jorgito y puedo imaginar el dolor, la confusión y la angustia que siente de ser señalado, perseguido y humillado aún sin ser acusado. El futuro nos dirá si sus acciones fueron incorrectas y esperemos que su destino sea el más justo de acuerdo a su pasado. Pero lo que no puedo comprender es que la sed de venganza nos lleve a atentar contra la dignidad del ser humano que es.

En nuestras comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT), sabemos lo que es ser humillad@s, perseguid@s, señalad@s por ser quienes somos; cosa muy distinta es sufrir las consecuencias de unas acciones.

Nuestra orientación sexual o expresión de género es una característica intrínseca de nuestra humanidad, es parte de nuestra identidad. Por lo que es injusto que aún tengamos que vivir con una ciudadanía de segunda categoría.

Mostremos hoy la compasión que algun@s no han tenido con nosotr@s, permitamos que el debido proceso de ley se manifieste.

Queda en nosotr@s la firme promesa de reafirmarnos en nuestra dignidad, para que nunca más se utilice nuestra identidad sexual o de género como excusa o para ganacia política. Que nuestro silencio o apatía no sean armas para que otr@s puedan utilizarnos en el futuro. Que sea una lección para tod@s.

A votar por nuestros colores…

Cada cuatro años votamos por aquell@s candidat@s que nos apasionan. En algunos casos votamos por personas que nos motivan, en otras ocasiones en contra de personas que rechazamos, ya sea por sus posturas o acciones. Pero en todo caso, el voto es un acto apasionado… creemos en algo o en alguien, rechazamos algo o a alguien.

A través de los años, he notado como personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros (LGBT) apoyan ciegamente a candidat@s y partidos que no nos respaldan, que nos siguen relegando a una ciudadanía de segunda categoría. Lo veo en Facebook y en MySpace cuando miro las fotos que se toman con est@s candidat@s, cuando apoyan las plataformas de gobierno que nos ignoran o rechazan, cuando trabajan por candidat@s que usan a las personas LGBT como chiv@s expiatori@s para ganancia política, por más ínfima que sea. En muchas ocasiones, las personas LGBT no saben que su candidat@ de preferencia ha actuado en contra de su identidad sexual o de género. En otras, es más importante la comunión con su ideología de estatus que cualquier otra consideración.

A setenta días de las elecciones, estás a tiempo de darte a respetar y contribuir a la lucha por nuestro futuro. En este período te pido que analices bien l@s candidat@s, que estudies las posturas y las acciones que han tomado a favor o en contra de nuestros derechos para que, más allá de la pasión, votes con la razón. Analiza bien las plataformas de gobierno de los partidos políticos. Aunque todos los partidos han rechazado la discriminación por orientación sexual, el PNP es el único que ha dejado una puerta abierta para traer la 99 a consideración de ganar las elecciones. Analiza los votos que han dado l@s legislador@s específicamente sobre nuestros derechos, como por ejemplo, la aprobación en el Senado y el rechazo en la Cámara de la Resolución 99.

Durante mi trayectoria como activista de derechos humanos, he criticado o elogiado las posturas y acciones de polític@s en torno a los temas que conciernen a nuestras comunidades LGBT. Lo he hecho sin apasionamientos político-partidistas, pues no estoy afiliado a ninguna de las instituciones electorales. Mi norte siempre ha sido el mismo: luchar por la igualdad y la justicia para las personas LGBT. Lo continuaré haciendo, siguiendo la misma meta – que todos los partidos, tod@s l@s candidat@s reconozcan nuestra dignidad como seres humanos, que reconozcan nuestra igualdad como ciudadan@s, pero sobre todo que reconozcan nuestra humanidad, haciéndonos la justicia que merecemos.

Así que no importa tu rol en la campaña eleccionaria, ya sea como elector o como persona que colabora con partidos, exige respeto. Habla con tus candidat@s, escribe a los periódicos, conversa con tu familia y amig@s, participa del proceso – poniendo tus derechos primero. Antes que cualquier otra consideración, recuerda que l@s candidatos y los partidos tienen que hacer un compromiso ineludible con la igualdad para todos los seres humanos. No te conformes con menos.

El llamado que te hago es claro: exígele a tu candidat@, a tu partido, que te tengan en cuenta. El 4 de noviembre, vota por tus colores. No los de tu partido, sino los de tu bandera: la bandera del arcoiris que nos acoge a tod@s, la que representa la lucha por la igualdad para las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros. El 4 de noviembre, no te ciegues – date a respetar. ¡Vota con la razón, vota por tu identidad, vota por tu dignidad!

Con tu voto déjales saber, como expresáramos en las vistas del Código Civil, que como miembros de las comunidades LGBT “les decimos con una sola voz: devuélvannos el respeto, reconozcan nuestros derechos, restauren nuestra dignidad, afirmen nuestra identidad, restituyan nuestra libertad. Nosotr@s somos tan human@s como lo son ustedes. Somos tan dign@s como lo son ustedes. Somos tan ciudadan@s como lo son ustedes. Somos tan iguales como lo son ustedes. Somos tan puertorriqueñ@s como lo son ustedes”.

Compra arte por un Puerto Rico Para Tod@s…

El artista y activista Estefán Gargost ha decidido poner su granito de arena para ayudar a la organización Puerto Rico Para Tod@s a seguir luchando por la igualdad y la justicia para las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero. Cuando compres arte de Estefán, el 40% de las ventas será donado a nuestra organización en nuestro esfuerzo por conseguir un Puerto Rico Para Tod@s. Así que te invitamos a que visites:

http://www.gargost.com/art-store-prpt.htm

Gracias Estefán…

Plataforma deja puerta abierta a Resolución 99…

El activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano denunció la falta de claridad en torno a la Resolución 99 en la plataforma de gobierno presentada por el Partido Nuevo Progresista (PNP). “El PNP no avaló explícitamente una enmienda para elevar exclusivamente el matrimonio heterosexual a rango constitucional pero tampoco la rechazó, lo que facilitaría revivirla en un futuro. Por lo que PNP podría traer la 99 nuevamente por la cocina, lo que sería nefasto para miles de familias puertorriqueñas lideradas por parejas del mismo sexo y heterosexuales que conviven sin casarse”, expresó Serrano.

La sección ‘Valores de familia’ de dicha plataforma reafirma que “la institución del matrimonio es entre un hombre y una mujer” y enfatiza que “el Ejecutivo analizará cualquier posible legislación para considerar los principios y valores aquí expuestos y determinará la acción legislativa en lo que fuere pertinente”, a lo que Serrano destacó que “están dejando la puerta abierta para revivir la 99, ya que no se descarta explícitamente una enmienda constitucional a tales fines. Que quede claro que la 99 no ha muerto. Sigue viva en la plataforma de gobierno del PNP. Para que no quede duda alguna que no será traída a colación nuevamente, el PNP tiene que expresamente indicarlo en su plataforma de gobierno y hacer el compromiso público de enterrarla de una vez y para siempre”.

En declaraciones a la prensa, Luis Fortuño reconoció en los pasados días que un “lenguaje que no sea específico para proteger a las minorías podría llevar algún tipo de discrimen”. Además, señaló que “las constituciones dan derecho, no quitan derecho y las leyes dan derechos, no deberían quitar derechos”. Por su parte, Serrano invitó a Fortuño a que “si está claro y sus expresiones son firmes en contra de la discriminación, que dé el próximo paso lógico y justo que sería incluir ese mismo lenguaje antidiscrimen en su plataforma. Está a tiempo de hacer justicia con un lenguaje que recoja a todas las familias, que proteja los derechos de todos los ciudadanos y que sirva para ponerle punto final a cualquier intento por perpetuar la discriminación en nuestras leyes”.

“En Puerto Rico hay un consenso, que trasciende líneas partidistas, para proteger a todos los puertorriqueños. La Constitución acoge a todos los puertorriqueños. Por lo que hacer esa corrección inmediata no debe suponer mucho esfuerzo. Sólo así prometerían hacerle justicia a todos los puertorriqueños”, finalizó Serrano.

COMUNICADO DE PRENSA
Contacto: Pedro Julio Serrano
Teléfono: 787.602.5954

Actúa para que el PNP no incluya la 99 en su plataforma…

Aún no se ha tomado la decisión final sobre la inclusión de la 99 en la plataforma del PNP. Fortuño pidió espacio para evaluarla y el domingo se tomará la decisión en la Asamblea de Delegados del PNP. Si eres PNP, comunícate con tus líderes políticos y pídeles que no se incluya la Resolución 99 en la plataforma de su partido.

Aún si no eres PNP, puedes comunicarte y expresar tu sentir, dejando saber que si incluyen la 99, no considerarás a ese partido como una opción en las elecciones de noviembre.

El # de teléfono del Comité de Fortuño es el 787.756.2008 o envia un mensaje por correo electrónico a comitepnp@gmail.com o a info@luisfortuno.com.

Puedes decir por teléfono o incluir el siguiente texto en tu mensaje:

Soy miembro del PNP y le pido a Luis Fortuño y al partido a que no incluyan en la plataforma de gobierno la Resolución 99, ni ninguna enmienda constitucional para limitar los derechos del matrimonio sólo entre un hombre y una mujer. Cualquier enmienda constitucional de ese tipo, no importa su lenguaje, limitará y restringirá derechos a miles de parejas del mismo sexo y heterosexuales que conviven sin casarse.

Ayer Fortuño mismo expresó ante la prensa del país, y cito: «las constituciones dan derechos, no quitan derechos y las leyes dan derechos, no deberían quitar derechos». Por lo que le solicito que siga sus propias declaraciones y haga lo correcto: eliminar cualquier intento por incluir la discriminación en nuestra Constitución y en nuestras leyes. Por favor, no incluyan la 99 ni ninguna enmienda constitucional discriminatoria.

Piden cautela a delegados del PNP…

El activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano exhortó a los delegados del Partido Nuevo Progresista (PNP) a rechazar la inclusión de la discriminatoria enmienda constitucional sobre el matrimonio en la plataforma del PNP. Durante la asamblea de este próximo domingo, los delegados podrán pedir la eliminación de la promesa de revivir la Resolución 99, que tendría el efecto de discriminar por orientación sexual y estatus civil, dejando sin derechos a miles de parejas del mismo sexo y heterosexuales que conviven sin casarse. “Mientras las plataformas de los restantes tres partidos políticos incluyen lenguaje para repudiar y actuar en contra de la discriminación por orientación sexual y estatus civil, el PNP considera incluir explícitamente la discriminación en su plataforma. Aún así, los delegados podrían eliminar esa medida discriminatoria con su voto este próximo domingo”, señaló Serrano.

Ante el contundente rechazo público que recibió la Resolución 99, la medida fue derrotada en la pasada sesión legislativa, cuando los tres portavoces en la Cámara de Representantes anunciaron el fin de aquel intento por perpetuar la discriminación en la Constitución. “Ese hecho histórico – que trascendió líneas partidistas – evidencia el grave error que cometería el PNP al intentar revivir la repudiada medida. Con el creciente número de electores que evalúan las plataformas de gobierno de los partidos para tomar su decisión a la hora de votar, el PNP podría perder muchos votos si insiste en marginar a un gran sector de la población”, aseveró el presidente de Puerto Rico Para Tod@s.

“Confiamos en que los delegados del PNP derroten cualquier intento de incluir la discriminación en su plataforma de gobierno. Esta medida no resolvería problema alguno, sino que atentaría contra la seguridad, la unión, la salud y el bienestar de miles de familias puertorriqueñas. Hacemos un llamado para que plasmen en su plataforma los valores de respeto, inclusión, justicia, igualdad y libertad, valores esenciales en una democracia. Que eliminen de su plataforma cualquier intento por dejar atrás a miles de familias que merecen los mismos derechos, la misma seguridad, el mismo bienestar y la misma dignidad que tiene el resto de la población”, expresó el líder comunitario.

“Es momento de recordar que en el PNP hay personas lesbianas, gay, bisexuales, transgéneros y heterosexuales no casadas, aún dentro de sus delegados, que luchan por los postulados de ese partido y que sufrirían con esta nefasta medida. Delegados del PNP, recuerden que sus compañeros de lucha, sus amigos y familiares, al igual que muchos de ustedes, se verían afectados, sus derechos les serían negados y su bienestar sería puesto en jaque con esta enmienda constitucional discriminatoria. A la hora de evaluar la plataforma de su partido – piensen en ellos, piensen en ustedes, piensen en Puerto Rico. No avalen la discriminación, no fomenten la división. Demuestren que Puerto Rico tiene que ser para todos”, finalizó Serrano.

COMUNICADO DE PRENSA
Contacto: Pedro Julio Serrano
Teléfono: 787.602.5954

Acabemos la discriminación contra transgéneros…

Pedro Julio Serrano – OPINION – 7/29/08

EL DIARIO/LA PRENSA

Recientemente, Angie Zapata, una mujer latina transgénero de 18 años, fue asesinada brutalmente en su apartamento en Colorado. En vida, Angie fue hostigada frecuentemente, dijeron sus familiares y amigos; su muerte pudo haber sido una manifestación de prejuicio en su forma más extrema.

Desafortunadamente, la discriminación en contra de las Angies del mundo es una dolorosa realidad, una que destaca una necesidad y nos presenta una oportunidad. La necesidad es asegurarnos de que las personas vivan libres de discriminación; la oportunidad es educar a nuestras familias, amigos y vecinos sobre la importancia de respetar a los demás seres humanos, sus identidades y sus vidas. También debemos educar a los legisladores para que prohíban la discriminación basada en la identidad de género de una persona.

Un buen paso en la dirección correcta se tomó hace algunas semanas, cuando el Sub-Comité sobre Salud, Empleo, Trabajo y Pensiones de la Cámara federal sostuvo la primera vista congresional sobre discriminación en contra de las personas transgéneros en el empleo. Miembros del Congreso escucharon de primera mano las devastadoras historias experimentadas por personas transgéneros. También escucharon las estadísticas abominables que demuestran a nivel nacional que más del 37 por ciento de las personas transgéneros han experimentado discriminación en el empleo.

La discriminación contra las personas transgéneros está muy arraigada, y las leyes y normas patronales son insuficientes para proteger sus derechos. Por demasiado tiempo, las personas transgéneros han vivido con el temor de perder su empleo simplemente por ser quienes son. Esta vista congresional marcó un paso crucial en atender esta tragedia de una vez y para siempre. Urgimos a los congresistas a que establezcan protecciones federales en el empleo basadas en la orientación sexual y la identidad de género.

La discriminación en el empleo — así como la discriminación en muchas otras facetas de la vida — es la más básica y problemática señal de una sociedad que aún permite el que seres humanos sean tratados injustamente por ser quienes son. En vida, Angie experimentó hostigamiento por su identidad de género; la transfobia pudo haber sido un factor determinante en su muerte. Claramente, la transfobia en muchos niveles aún está arraigada en nuestra sociedad, y tiene que llegar a su fin.

Angie fue afortunada de contar con el amor y la aceptación de su familia. En reportes de prensa, los padres y hermanas de Angie indicaron que la aceptaron totalmente como una mujer. Su hermana Stephanie indicó, “Amaba a mi hermana, era mi ángel”. Su otra hermana Mónica, fungiendo como portavoz familiar, añadió, “Queremos que la comunidad se involucre y encontremos a esta persona que hirió a mi hermana y que todo el mundo sepa que lo único que ella quería era ser preciosa. Queremos que esta violencia termine. Las personas transgéneros merecen ser tratadas con respeto”.

Respeto, sin lugar a dudas. Respeto que viene con la protección contra la discriminación. Respeto que viene de un gobierno que les muestra a sus ciudadanos que el prejuicio y la intolerancia no serán aceptados. Respeto que viene del amor de una familia que entiende que la búsqueda de la felicidad no es una teoría, tiene que ponerse en práctica. Respeto que viene de valorar nuestra humanidad compartida.

En honor a Angie y a las innumerables personas transgéneros que han sufrido del odio, la intolerancia y la discriminación, empecemos por asegurar que reciban los derechos básicos de trabajar y vivir en una sociedad que se jacta de ser el epítome de la libertad.

Pedro Julio Serrano es el coordinador de comunicaciones del National Gay and Lesbian Task Force Action Fund.