Hoy cumplo 13 años…


Hoy cumplo 13 años…

Sí, así como lo lees… cumplo 13 años de vida.

Vida plena, vida de lucha, vida de amor, vida…

Hace exactamente 13 años, un día como hoy recibí una noticia que transformó mi vida extraordinariamente…

Nunca he hablado de esto mucho, al menos públicamente. Pues no es esencial en mi vida y en parte, sí lo es. No es esencial pues no le doy importancia porque necesita un microscopio para que lo podamos ver. No es esencial porque no tiene alma, mente, espíritu ni corazón. No es esencial porque no logrará su cometido. Pero es esencial porque me transformó.

Esta noticia la anuncié cuando entré a la vida pública… con el orgullo y la dignidad que representa ser un hombre que se conoce, se ama, se respeta y se valora… le dije a mi pueblo que soy un hombre gay y vih+.

Lo anuncié un día como hoy en 1998, precisamente el día que presenté al país mi candidatura a la Legislatura en una conferencia de prensa en la Iglesia Cristo Sanador, gracias a la cortesía del Rev. Pablo Navarro (incluyo foto de ese día).

Miré de frente al sol y le dije a mi pueblo… soy un hombre gay y vih+ que quiere aportar con su talento a la patria. Y desde entonces, he estado luchando, junto a ti… por un Puerto Rico Para Tod@s.

Hoy quise hablar de mi realidad y cómo he podido luchar.

Me enteré sorpresivamente sin esperar ese resultado… antes de mi primera pareja sólo había tenido una relación sentimental con un hombre y de hecho, sólo tuvimos relaciones sexuales una sola vez. Pero, no me protegí.

El sabía que era positivo cuando estuvo conmigo. No me dijo nada; pero siempre he dicho que tod@s debemos ser responsables por nuestros propios cuerpos. Así que la culpa, si es que hay alguna, recae en mi.

Este individuo, con el cual compartí por espacio de mes y medio, nunca me dijo que tenía una pareja. El se desaparecía los fines de semana, hasta que un jueves, viendo una película en su apartamento – llegó su pareja. Yo me desilusioné mucho y no quise saber de hombres. Sólo estuve con él, nadie más. Fue el primer hombre con quien estuve y no compartí con más nadie hasta que conocí a quien se convertiría en mi primera pareja. Afortunadamente, tuve la dicha de contar con el amor incondicional de quien se convirtió en mi primera pareja, José.

José, quien es negativo, me pidió que nos fuéramos a hacer la prueba y confiadamente, le dije que ‘por supuesto’. Y ahí llegó el momento más trascendental en mi vida… la prueba resultó ser positiva.

José me dijo ese día que nos enteramos que me amaría y que no me dejaría. Y maravillosamente, su amor me sostuvo y me ayudó a aceptar mi nueva realidad con una dignidad increíble. Sin él, no estaría donde estoy hoy. Y así fue como decidí luchar.

Y luchar, luchar y luchar.

Luego, entendí que el arma más poderosa para combatir este insignificante y molestoso virus sería mi mente. No permitiría pensamientos destructivos, sólo constructivos. No permitiría que me acabara, sólo me renovaría. No permitiría tristeza, sólo alegría. No permitiría mal, sólo bien.

Ahora les confieso algo que sólo mi gente más cercana conoce… yo no tomo medicamentos. Y ahora no quiero que quienes sean vih+ dejen sus medicamentos. Por Dios… ¡no!

En mi caso, tomé una decisión consciente de vivir a plenitud… sin los efectos secundarios que crean los medicamentos, sin el recordatorio constante de este virus, sin la toxicidad que crea esta dependencia en la ciencia.

Mi medicina es mi mente… la mente poderosa y maravillosa que tod@s tenemos y que podemos poner en práctica para vencer lo que sea.

Mi medicina es mantenerme activo, luchar, vivir…

Mi medicina es dar lo mejor de mi para que tengamos un Puerto Rico Para Tod@s.

Mi medicina es dar mi amor a manos llenas.

Mi medicina es entregarme a la lucha por la libertad, la igualdad y la justicia en mi patria.

Mi medicina es vivir cada momento como si fuese el último.

Mi medicina es el amor.

Y ahora me pregunto…

Si yo, como hombre vih+ puedo hacer tanto – ¿cómo es posible que haya gente que ni tan siquiera se preocupa por luchar por sus derechos? ¿cómo es posible que no hayan más activistas defendiendo los derechos de nuestras comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT)? ¿cómo es posible que no hayan más personas ofreciendo sus recursos para nuestra lucha? ¿cómo es posible que haya tanta apatía y conformismo?

Anda, chic@… ¿cómo es posible que no hagas más por ti, por tu comunidad, por Puerto Rico?

Y como hoy celebro – con la dignidad y la alegría de vivir – mis 12 años, voy a pedir un deseo.

Celebrando mi alegría de vivir y mis 12 años de vida contigo… te pido que hagas más para lograr un Puerto Rico Para Tod@s…

Ese es mi deseo de cumpleaños:

que hagas más para lograr un Puerto Rico Para Tod@s

¡Qué viva la vida!

Nadie tiene que renunciar a ser diferente para ser tratado igual…


Nadie, nadie, nadie… tiene que renunciar a ser diferente para ser tratad@ igual.

Hace algún tiempo descubrí esta máxima que debe guiar nuestra lucha por la igualdad, por la libertad, por la justicia.

El Estado no puede obligar a sus ciudadan@s a abandonar lo que l@s hace diferentes, para ser tratad@s como iguales. La sociedad no debe empujar a sus conciudadan@s a dejar a un lado sus diferencias para ser considerad@s como iguales.

Tod@s somos diferentes. Piénsalo. Tod@s somos diferentes. Y esa diferencia debe ser respetada, defendida, protegida, celebrada. Esa diversidad nutre nuestras vidas y nos hace aprender de las experiencias, las ideas y los sueños de los demás. Esa diversidad permite que las grandes ideas florezcan, la historia siga su curso y la humanidad siga evolucionando.

Los miembros de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) debemos sentirnos orgullos@s de lo que nos hace diferentes. Debemos celebrar nuestra diversidad. Debemos defenderla. Debemos abrir caminos de entendimiento para que tod@s podamos vivir en libertad. Debemos mirar de frente al sol y dejarle saber a nuestros líderes y a nuestr@s seres querid@s que esa diversidad se respeta.

Hagamos que los demás se pongan en nuestros zapatos. Hagamos que los demás entiendan lo que sentirían si sus derechos no fueran reconocidos por que la mayoría pretende imponerle su visión de vida. Hagamos que los demás comprendan lo injusto que es imponerle a una minoría lo que la mayoría piensa es lo correcto. Y eso lo hacemos, siendo visibles, sintiéndonos orgullos@s de nuestras identidades, luchando por los derechos que nos corresponden.

Porque tod@s hemos sentido discriminación, en menor o mayor grado. Porque a nadie quiere que se le imponga lo que debe hacer con su vida. Porque a nadie le gustaría que le negaran la libertad de escoger lo que quiere hacer con su vida.

Este es el momento para luchar, para luchar, para luchar. Pongámonos de pie, exijamos lo que nos corresponde por derecho propio… la libertad, la igualdad y la justicia. Porque somos hij@s de esta tierra. Porque somos ciudadan@s. Porque somos seres humanos.

Asiste a las actividades que hemos preparado especialmente para las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) y nuestr@s familias, nuestr@s amig@s y nuestr@s aliad@s… y aún para aquell@s que todavía no defienden la igualdad. El itinerario está en tu portal, nuestro portal… http://www.prparatodos.org – específicamente donde dice ‘PJ en Puerto Rico’. Búscalo, chequea las actividades y asiste.

La próxima vez que alguien te pida que renuncies a lo que te hace diferente para poder ser aceptad@ y para lograr tus derechos… recuerda que nadie, nadie, nadie tiene que renunciar a su diferencia para ser tratad@ como igual.

Llegó la hora de actuar… llegó el momento de defender la diversidad. Es momento de luchar por la justicia. Es hora de hacer valer nuestra libertad. Es hora de lograr la igualdad.

El primer paso es decir presente en las actividades de la próxima semana.

Yo me apunto… y tú?

Mi Nena…


Apareció! Mi Nena apareció.

Gracias a tod@s por las buenas intenciones, las velas prendidas, las oraciones, las llamadas, los escritos… gracias a tod@s.

Nena llegó hace más de 3 años a mi casa, justo después de conocer a Leo. Un día llegó a la marquesina de mi apartamento en la urbanización Los Angeles en Carolina. El primer día sólo le di agua, pues no quería que se quedara. A la mañana siguiente, ella estaba esperando en la puerta, así que le di comida y se quedó en la casa para siempre.

Ella se adueñó del apartamento, hasta dormía en la cama con nosotros. Cariñosa, leal, juguetona, siempre estaba en mi falda. Me sentaba a ver televisión y allí se acostaba ella. Me movía a través de la casa y ella seguía detrás de mi. Cuando me mudé a NYC, ella se quedó con su otro padre… por aquello de la custodia compartida y patria potestad. Preferí que se quedara con Leo para que pudiera correr por el amplio patio y el lugar que ella había hecho su hogar.

Hasta el pasado jueves que se perdió… cuando Leo me lo dijo, se me cayó el mundo. Uno piensa que siempre estarán ahí y fueron dos días de pura agonía. Estuve a punto de adelantar mi vuelo a Puerto Rico, sólo para buscarla. También estuve a punto de contratar a un detective perruno para que la buscara. Pero lo dejé en manos del universo… y ayer por la tarde, recibí la llamada de Leo diciéndome con lágrimas en sus ojos que nuestra Nena había aparecido.

El que tiene una mascota sabe a lo que me refiero… a ese amor tan grande por quienes nos aman incondicionalmente. Nuestras mascotas nos reciben con la misma alegría cuando volvemos a la casa si volvemos en 5 minutos o en 10 días. Nunca están de mal humor, juegan sin cansarse, nos demuestran su cariño todo el tiempo. L@s queremos como si fueran nuestros hij@s.

Sobre todo, para much@s en las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT), nuestras mascotas son como si fueran nuestr@s hij@s.

Así que a nadie le quepa duda que lo primero que haré cuando llegue a Puerto Rico el próximo viernes será ir a ver a esa Nena que me robó el corazón… mi Nena que regresó a casa.

Ni más, ni menos que nadie… el libro

Ya comencé a escribir mi primer libro… Ni más, ni menos que nadie.

Será una autobiografía incompleta, pues me falta mucho por vivir y sería muy arrogante de mi parte, a mis 31 años de edad, estar escribiendo un libro acerca de mi vida. Pero será un libro de autoayuda y contará mi historia de mi salida del clóset, parte de mi activismo y algunos consejos para personas gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros (LGBT) y sus familias para la aceptación y el amor total.

He aquí el primer capítulo…

Desde antes que supiera lo que es justicia social, yo ya estaba luchando por hacer de mi patria un lugar mejor. A los trece años organicé una caminata en contra de las drogas que acaparó la atención de los medios de comunicación, los políticos de turno y la sociedad… pues se trató de una marcha de niños luchando contra un mal que nos afecta día a día. La caminata ‘Goza una vida sin drogas’ fue un exitazo… más de 800 personas caminaron bajo un candente sol para llevar un mensaje de prevención.

Tres años más tarde, la primera Guerra en el Golfo se desató y decidí organizar un Paseo por la Paz, una caminata para denunciar la guerra y pedir la paz. El día de la marcha, todo iba maravillosamente bien, un día espectacular, mucha gente, la prensa, etc… Cuando comenzó la caminata, un cruzacalles conducía a la multitud y ahí estaba yo. De repente me dió un ataque de principito y me fui delante de la pancarta y empecé a saludar a la gente que nos veía marchar como tal cual un príncipe, un dignatario o un político.

Sin darme cuenta, sentí un halón por el brazo. Mi madre, Alicia, me cogió por un brazo y me llevó nuevamente detrás del cruzacalles y me dijo: “Tú no eres ni más, ni menos que nadie. Tú eres igual a los demás”. Luego del pasme inicial, mi Mamá me dijo: “Te quedas ahí con los demás, como debe ser”.

Tal vez Mami no sabía que me estaba dando una de las lecciones más trascendentales en mi vida, pero así fue. Aquel día comprendí que un líder no se destaca por encima de los demás. El líder es aquel que inspira a los demás a ser mejores. El líder no exige que lo obedezcan, la gente lo sigue porque su vida es un modelo a seguir. El líder se deja guiar por su corazón y lucha con el corazón. El líder hace una obra de puro amor.

Y sobre todo, comprendí que no soy más ni menos que nadie. Soy igual.

Esta hermosa lección de amor me ayudó en mi proceso de salir del clóset. Me ayudó a comprender que no tenía que creerme el cuento de que soy menos por ser gay. Tampoco soy mejor. Sino que soy igual.

Y aprendí, además, que nadie tiene que dejar su diferencia para ser tratado como igual.

Así, una hermosa mañana de enero de 1991, mi Mamá me dió la mayor herramienta en la lucha por la igualdad de los seres humanos… la enseñanza de que nadie es mejor, nadie es menor… tod@s somos iguales.

Y esa igualdad es la que me motiva, día a día, a darle halones de brazos a aquell@s que no entienden que tod@s somos iguales.

Ni más, ni menos que nadie… igual.

Un activismo diferente…

En los últimos meses, inconsciente o conscientemente, he podido vivir de las experiencias más enriquecedoras de mi vida… Déjame escribirlo mejor… he estado en una mejor disposición de recibir sólo lo positivo y neutralizar o transformar lo negativo.

Ustedes me conocen, soy transparente y no me guardo nada. Bueno, casi nada. Pues hay algunas cosas que son muy mías.

Esa transparencia para much@s puede ser señal de debilidad, pero es todo lo contrario. Se necesita ser fuerte para exponerse tanto y aguantar el juicio, el escrutinio y la crítica de la gente.

Por muchos años no tuve el cuero duro.. sufría muchísimo las críticas, al punto que me llegaron a paralizar porque me creí lo que la gente me decía.

Todo eso cambió cuando finalmente me conocí y descubrí que a la única que le tengo que rendir cuentas es a mi conciencia. Y desde entonces, sólo le respondo a ella.

Que duele, claro que duele. Soy humano, pero cojo las cosas de quien venga. Y siempre sigo adelante. La gente no me cree… pero es cierto, siempre estoy bien y siempre sigo adelante.

Por ejemplo, ayer tuve un día bien fuerte en mi trabajo. Mi jefe no supo comunicarme una preocupación genuina acerca del tiempo en que se estaban tomando unas cosas en hacerse con el respeto y profesionalismo que debería porque lo hizo delante de mis compañer@s de trabajo, y me afecté. Pero luego de procesar mi coraje por lo injusto del ataque, pues porque las cosas que él reclamaba no se habían podido hacer por todo el trabajo que mis dos jefes me han estado dando por los últimos meses, y eso me obligó a posponer algunas cosas y hacer las tareas basadas en prioridades.

Pero lo procesé… entendí que no tod@s somos iguales, que reaccionamos de maneras diferentes. Pero tod@s podemos cambiar. Y tendré una reunión con mi jefe el jueves para hablar sobre esto y mejorar la situación. Porque no importa que tengamos 50, 60, 70, 15, 25 años. Tod@s podemos cambiar.

La vida es un constante cambio. Para vivirla, sólo hay que transformarse con ese cambio.

Todo esto me ha hecho cuestionarme si es necesario que yo envíe mi blog a través de la lista de PRparaTODOS. Porque he estado contándoles tantas cosas personales, que me pregunté si a ustedes les importa. Y busque la respuesta donde siempre la encuentro… en mi corazón.

Y mi corazón me dijo que si… porque mi activismo es diferente. Es un activismo que es personal y colectivo. Un activismo humano y respetuoso. Un activismo del corazón al corazón.

Es un activismo que busca inspirar a otr@s a vivir en libertad. Es un activismo que demuestra con su vida el cambio que quiero ver el mundo. No soy perfecto y Dios me libre que lo sea… pero sinceramente trato de ser el cambio que quiero ver en el mundo.

Así que continuaré compartiendo con ustedes mis experiencias, porque mi esperanza es que estos escritos nos animen a tod@s a ser más libres. Que aspiremos a hablar con naturalidad, en cualquier escenario, de quienes somos, de nuestros sueños, de nuestras vivencias, de nuestros amores, de nuestros desamores, de nuestas alegrías, de nuestras tristezas, de nuestras esperanzas. Que nos motiven a ser siempre nosotr@s, sin temor, sin verguenza, sin miedo. Que vivamos en la libertad que nos merecemos.

Que seamos libres, libres, libres.

Me conozco bien…

¡Qué bueno que me conozco bien!

Si no fuera por eso, me creería algunas de las cosas que la gente me escribe o me dice. Por ejemplo, a través de mi blog he publicado algunas de las cosas hermosas que la gente me escribe y no me las creo. Por lo menos, no se me suben a la cabeza.

Pero esas son fáciles… las difíciles cosas de manejar son las falsas y las que realmente no representan lo que eres, sino el reflejo de la persona que lo escribe.

Hace unos días recibí un mensaje por correo electrónico dee alguien que admiro, quiero y respeto muchísimo… diciéndome que no le enviara más mis blogs, pues no le producían cosas chéveres, que le daba verguenza ajena; específicamente el blog acerca de “El líder lleva el corazón en la mano”. Para añadirle sal a la herida, me pidió que la sacara de la lista de PRparaTODOS. Cosa que hice inmediatamente, pues “a santo que no me quiere, con no rezarle tengo”.

Me apenó mucho saber que luego de compartir tantos años en la lucha por los derechos de nuestras comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT). Luego de esta persona conocer acerca de mi compromiso inquebrantable con nuestras comunidades LGBT. Luego de ser su amigo por tantos años. Luego de tanto, esta persona realmente no me conozca.

Algun@s podrán pensar que mi figureo público es cosa de ego, de llamar la atención. No los culpo, ese es el modelo que hemos visto. Sin embargo, el y la que me conoce bien, sabe que estoy en el frente de batalla y utilizo la exposición como el ‘media darling’ (según me llama mi hermano Andy Praschak) para el bienestar de nuestras comunidades LGBT. Utilizo ese sitial que he labrado para adelantar la lucha por nuestros derechos.

Que se trata en muchas ocasiones de mi, pues si… pero es que la única forma en que la gente comprende nuestras historias es cuando las hacemos personales y hacemos la conexión con el y la que escucha o el y la que nos ve. Al mismo tiempo, he sacrificado mi intimidad para que otr@s puedan vivir en libertad. Y no ha sido sacrificio, ha sido una entrega total por la causa. No hay sacrificio cuando uno es transparente y sigue los postulados del corazón.

Escribo todo esto porque me duele, me duele profundamente saber que todavía no sabemos separar la gente buena de la oportunista. Porque estamos inmersos en nuestros propios demonios internos.

Cuando me encuentre de frente a esta persona, que evidentemente no me conoce realmente, aún con todos los años que hemos compartido… le diré “Mucho gusto, mi nombre es Pedro Julio Serrano. Entiendo que nunca nos hemos conocido”.

Yo me liberé, hace mucho tiempo. Decidí que tomaría las cosas de las personas como las ofrecieran. Tod@s somos buen@s… tenemos un corazón maravilloso. Usemóslo para el bien.