Las mujeres negras en mi vida… parte I

Las mujeres negras han tenido un papel esencial en mi vida… y como estamos acabando el ‘Black History Month’, quiero rendirles un merecidísimo homenaje. Aparte de que como tod@ buen@ puertorriqueñ@, tengo sangre negra corriendo por mis venas y por lo tanto, me siento parte de esta herencia africana.

Desde que tengo uso de razón, las mujeres negras han estado muy presentes en mi vida. Mientras iba creciendo, dos mujeres negras de Piñones ayudaron a mis padres en nuestra crianza. Victoria y Mercedes, dos hermanas, nos cuidaban cuando salíamos del colegio y nos mimaban, nos regañaban, nos daban nalgadas si nos portábamos mal y nos amaban. Aprendí a admirar de ellas su tenacidad, su integridad, su humildad y su nobleza. Mercedes y Victoria, al integrarnos a sus vidas y a sus entornos, nos recordaban que la vida es mucho más que nuestro entorno particular. Y empecé a mirar la vida desde otros ojos y me di cuenta que existe mucha desigualdad en nuestro mundo.

Estas mujeres inteligentísimas, trabajadoras, honestas, comprometidas y nobles no tenían las mismas oportunidades que he tenido. Por su color de piel, por ser mujeres, por vivir en Loíza, por el racismo. Desde pequeño entendí que este no era un mundo justo, pues yo era privilegiado y ellas tenían que luchar el doble para sólo poder sobrevivir.

Aún así, la manera digna de conducirse a través de la vida de Mercedes y Victoria me hizo entender, a una edad muy temprana, que tenía que agradecer ciertos privilegios, pero que la riqueza se consigue cuando uno es rico en alma, espíritu y corazón.

Luego, cuando mis abuel@s maternos se enfermaron llegaron a nuestras vidas, dos mujeres negras dominicanas que llenaron nuestras vidas de amor y esperanza. Elsa y Nana cuidaron con un amor incondicional a mis abuel@s. Pero al mismo tiempo, nos dieron amor a manos llenas. El dejar su patria para tratar de buscar un mejor mañana para ellas y sus familias, me hizo consciente de las desigualdades económicas que aún persisten en nuestro mundo y como los seres humanos hacen lo imposible por defender y hacer valer su dignidad.

Elsa y Nana se entregaron incondicionalmente a cuidar de mis abuel@s, pero también se encargaron de entrar en nuestras vidas como parte de la familia. Su entrega a su trabajo era sólo superada por su capacidad de amar y servir a los demás. Su fortaleza y su esperanza de un mañana mejor no dejan de asombrarme al día de hoy.

En uno de los momentos más difíciles de mi vida, unas angelitas negras me recogieron y me levantaron y me amaron. Dennisse y su Mamá, Ana, a quien también llamo Mamá… me dieron el amor que me inspiró a seguir luchando con esperanza.

Dennisse se convirtió en mi mejor amiga y en mi comadre, cuando me regaló la oportunidad de bautizar a su hijo y mi primer ahijado, Deangelo, y Mamá se convirtió en mi madre negra. Viví con ellas por un buen tiempo y estuvieron conmigo en las buenas, pero sobre todo en las malas. Una mirada basta de parte de cada una de ellas para transmitir su amor y un solo gesto es necesario para saber que estarán incondicionalmente con uno. Así, con su infinita sabiduría me daban fortalezas para luchar y luchar y luchar.

Ya más crecidito llegaron a mi vida dos mujeres luchadoras… dos activistas de derechos humanos reconocidas por su gran labor social. Palmira Ríos, la presidenta de la Comisión de Derechos Civiles y Carmen Villanueva, la presidenta de la Coalición de Líderes Comunitarios de San Juan, llegaron para enseñarme que no sólo se lucha por la dignidad personal, sino por la dignidad de tod@s.

Su entrega y su pasión por los derechos de tod@s… me motivan día a día a no olvidarme que esta lucha no es una lucha aislada, sino una lucha por la dignidad de todos los seres humanos.

Y ahora, en mi nuevo trabajo… Samiya, una mujer afroamericana me ha tocado el corazón. Es mi jefa, pero se ha convertido en mi amiga. Su sensibilidad y su visión de una vida más justa para tod@s… me dirigen en este nuevo camino en el exilio.

Sin lugar a dudas, la aportación de las mujeres negras en mi vida ha sido esencial, sino crucial, sino trascendental en mi vida. Me han enseñado tanto, me han amado tanto, me han dado tanto. Estoy seguro que no ha sido sólo a mi a quienes han tocado. Sino que éstas mujeres negras, al igual que miles y miles y miles de mujeres negras a través del mundo, nos inspiran, nos dan esperanzas, nos recuerdan nuestras raíces, nos enseñan, nos recuerdan que todavía queda mucho camino por recorrer para que la igualdad, la justicia y la libertad sean una realidad.

En honor a estas maravillosas mujeres negras y en honor a nuestra herencia africana, hagamos esfuerzos conscientes por la igualdad, la justicia y la libertad para tod@s…

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