A quitar trabas para que hombres gay y bisexuales en Puerto Rico puedan donar sangre…

Por Pedro Correa Henry | Primera Hora

A medida que los bancos de sangre en los Estados Unidos continúan sus esfuerzos para abastecer sus arcas y cuando menos de un 10% de la población general, según la Cruz Roja Americana, es quien dona sangre, países europeos como Grecia y Francia empezaron el 2022 levantando por completo la prohibición o requerimiento de celibato sobre los hombres gay y bisexuales para donar sangre en nombre de la equidad.

¿Serán los Estados Unidos y sus territorios los próximos en permitir la elegibilidad de miembros de la comunidad LGBTTIQ para donar sin sufrir señalamientos o discrimen durante el proceso?

Según la doctora Consuelo Climent, directora médico del Banco de Sangre de Puerto Rico, localizado en Centro Médico de Río Piedras, existe una posibilidad de que Estados Unidos presente alguna modificación en sus reglas luego que tres de los centros de sangre más grandes del país iniciaran en diciembre de 2020 un estudio piloto auspiciado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por siglas en inglés), agencia responsable en regular la donación de este tejido líquido.

ADVANCE, siglas en inglés para la “Evaluación de la variabilidad de los donantes y nuevos conceptos de elegibilidad”, tiene como objetivo analizar la política de diferenciación de donación de sangre conocida como “hombres que tienen sexo con hombres” (MSM, por sus siglas inglés) e investigar si existen otras alternativas de aplazamiento sin discriminar a esta población.

Dicho estudio, que aún sigue en curso, es pionero por ser la primera vez que se realiza una investigación que podría dar lugar a una evaluación del riesgo individual de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres para donar sangre. Según el portal del estudio, los centros de sangre Vitalant, One Blood y la Cruz Roja Americana se asociaron con los centros LGBTTIQ de Washington D.C., San Francisco, Orlando, Nueva Orleans, Miami, Memphis, Los Ángeles y Atlanta, e inscribieron a un total de 2,000 hombres homosexuales y bisexuales -de 250 a 300 por área- cuya sangre se analizará para detectar el VIH y los PrEP (profilaxis prexposición), medicamentos para prevenir la infección por dicho virus.

“El estudio tiene como objetivo evaluar si el diferimiento por tiempo, que son tres meses, podría cambiarse a diferimiento dependiendo por actividades de riesgo, porque no es lo mismo una pareja consistente, donde el sexo siempre es con la misma persona, que, quizás, una actividad sexual que es más diversa. Que, de hecho, esa actividad tiene riesgo porque pueden haber envueltos medicamentos que se toman para prevenir el VIH, particularmente cuando hay una actividad de hombre con hombre que puede ser riesgosa”, dijo Climent en entrevista con Primera Hora, quien sostuvo que el cuestionario reciente, además de contar con la pregunta que se refiere a la política de MSM, también incluye otra que cuestiona si ha habido uso de medicamentos preventivos en los últimos tres meses.

Las restricciones contra esta población para donar sangre no es asunto reciente, dado que el gobierno federal decretó en 1977 un veto de por vida para donar sangre en hombres que sostienían relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Ese fue el año en que dio inicio la epidemia de sida, que provocó la muerte de más de 562 mil personas entre 1981 y 2007, según informan los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

No fue hasta el 2015 que Estados Unidos levantó el veto de por vida, pero lo sustituyó por el requisito de un año de abstinencia sexual.

No obstante, en abril de 2020, debido a la escasez que comenzaron a enfrentar los bancos de sangre en Estados Unidos por la pandemia del COVID-19, junto a una serie de reproches de congresistas y defensores de derechos humanos, la FDA redujo la diferenciación de donación en hombres que tienen sexo con hombres a tres meses.

“Cuando culmine la pandemia del COVID-19, ¿se pudiera ver una probabilidad de que volvamos a la diferenciación de un año?”, preguntó este medio.

“Yo no creo, todo el mundo está presionando mucho y comunicándose con el FDA que lo deje así, que no sea provisional”, respondió la doctora.

“Probablemente, este estudio podrá hacer que, aunque la política de diferenciación siga provisional, cambien las preguntas y digan si en los últimos tres meses sostuvo actividades de riesgo”, agregó.

Al tiempo en que se conduce esta investigación científica, miembros de la comunidad LGBTTIQ en los Estados Unidos seguían alzando la voz en el mes de enero por levantar este requisito cuando la Cruz Roja Americana declaró que el repunte de contagios de COVID-19 que se dio por la variante Ómicron generó “su peor escasez de sangre en más de una década”. Varios denunciaron la falta de esfuerzo de las entidades salubristas para erradicar esta política, catalogando la crisis como un “problema heterosexual”.

Climent sostuvo que comprende cómo la comunidad se pueda sentir “incluso, discriminada”; no obstante, dijo que “una realidad es que la actividad sexual de hombre con hombre tiene más riesgo de transmisión de VIH que la actividad heterosexual”.

“Esto es ciencia también, o sea, por esa parte uno tiene que estar seguro que la finalidad principal de nosotros es que el recipiente de esa transfusión lo único que reciba sean beneficios y no es solamente esa comunidad que se pueda diferir al momento de donar”, explicó Climent.

“Yo sé que hay algunos países en Europa que ya han levantado, Francia siendo uno de ellos, sus restricciones. Probablemente, ellos tendrán su evidencia científica también. Esto es ciencia, la ciencia va cambiando, y las pruebas que se hacen para los donantes van mejorando también. Todo va a la par conforme mejoran esa pruebas. Esa es la meta de este estudio, es si puede esto ser más científico y no limitado solamente al tiempo, para todo el mundo igual”, destacó.

No obstante, Pedro Julio Serrano, quien es el portavoz de Puerto Rico para Todes, indicó que planteamientos como el esbozado por la doctora representan una “ignorancia que raya en la temeridad”, especialmente cuando se está comenzando a ver progresos como medicamentos que hacen el VIH indetectable, y hasta pacientes que se han curado del virus recientemente.

“Podría haber veinte explicaciones de por qué esta política es prejuiciada, y ella lo acaba de demostrar con sus expresiones tan ignorantes, tan enraizadas en un prejuicio de que, alegadamente, según ella, el sexo entre hombres es más peligroso que el de una pareja heterosexual”, dijo el activista.

“Hay maneras de uno identificar la sangre que se dona, o sea, no hay excusa posible alguna en este tiempo para no permitir que las personas de la comunidad LGBTTIQ donen sangre. No hay razón alguna”, agregó.

Además, Serrano sostuvo que la prohibición es “absurda” en la medida que ha conocido a personas del sector mencionado “que mienten en el cuestionario y donan sangre porque sus familiares lo necesitan, un amigo lo necesita o, simple y sencillamente, quieren donar sangre”.

“Una de las primeras experiencias que tienen las personas de la comunidad LGBTTIQ+ de discriminación, más allá del bullying en la escuela, en su vida adulta, es cuando van a donar sangre. Yo quisiera que vieran la cantidad de personas de la comunidad que van a donar sangre, no sabían de la prohibición, y la humillación que sienten en el momento que no pueden donar. Es indescriptible que tú estés allí con la mejor intención y tengas que dar la vuelta e irte porque no puedes donar, estás recibiendo un juicio sobre tu vida, tu sexualidad, tu humanidad y sobre el valor de tu sangre”, exclamó. “En Puerto Rico, nosotros tenemos hombres que se consideran y se identifican como heterosexuales, que tienen prácticas sexuales con personas de su mismo sexo, y jamás te van a aceptar en una entrevista en el banco de sangre que tuvieron relaciones con hombres. Y ellos se van hasta la tumba diciendo que son heterosexuales y que nunca estuvieron con hombres, y esos sí pueden donar sangre. Eso es el colmo de la hipocresía”.

“Esto es como volver al inicio de la epidemia del VIH, cuando decían que era un ‘cáncer de los homosexuales’; seguimos con esa letra escarlata marcada en nuestro pecho, de que nuestra sangre no vale, de que nosotros somos menos. Es absurdo”, destacó.

Por otro lado, en cuanto al estudio ADVANCE, el activista sostuvo que “este estudio está 20 o 30 años tarde”.

“Como siempre, el sistema es anquilosado y demasiado arraigado al prejuicio como para darse cuenta que esto se debió haber eliminado hace tiempo”, indicó.

“Le doy bienvenida al estudio, pero esto ya está 20 o 30 años tarde”, concluyó.

Por otro lado, Osvaldo Burgos, portavoz del Comité Amplio en Búsqueda de la Equidad (CABE), expresó a este medio que la limitación es una “política y no es científica”.

“Esta es un prohibición que está basada en postulados políticos y discriminatorios porque el planteamiento que hay en esto es la propensidad que puede tener un hombre que tiene sexo con otro hombre a tener VIH, pero es que hay otras prácticas que la puede tener un hombre que no tiene sexo con otro hombre, y puede ser igual o más riesgosa en términos de la calidad de que no vaya a haber ninguna transmisión a través de esa sangre que se va a donar”, dijo el abogado.

“Ya se sabe que hay prácticas riesgosas, como el uso de drogas intravenosas y prácticas sexuales inseguras, sin importar el sexo de las personas, que pueden llevar a contraer una enfermedad que pueda ser transmisible a través de la transfusión de sangre. Así que mantener esta prohibición lo que hace es continuar estigmatizando y mantener un lastre de discrimen contra los hombres que tienen sexo con hombres”, agregó.

“El riesgo no está en el sexo de las personas involucradas en una relación sexual. El riesgo está en la práctica sexual que se lleva a cabo, así que esa es la diferencia entre el estigma y el dato científico”, destacó. “Eso es lo que hay que superar”.

Burgos entiende que este conflicto de muchos años se pudiera resolver una vez y por todas con la generación de un formulario que se base en evaluar si el donante ha tenido conductas de riesgo para establecer criterios que no estén basados “en con quién usted tiene sexo”.

“Tiene que estar basado en prácticas de seguridad, porque yo puedo tener sexo con hombres y pueden ser prácticas mucho más seguras que las prácticas que pudiera tener en una relación heterosexual”, indicó. “Para que veas un asunto político de discrimen, yo puedo ser un hombre con prácticas heterosexuales inseguras y a ese lo dejan donar. Esto no es asunto científico de calidad de seguridad de esa sangre donada”.

Mientras tanto, el activista sostuvo que esta prohibición fue altamente cuestionada durante el tiroteo del club nocturno Pulse que sucedió en 12 de junio de 2016, donde hombres gay y bisexuales se vieron limitadas a donar sangre “para salvarle la vida a personas que habían sido víctimas de esta masacre” por el periodo de aplazamiento antes establecido.

“Al día de hoy, hay una crisis de abastos de sangre y hay hombres que han tenido sexo con hombres que están habidos de donar sangre, pero no están dispuestos a someterse a una situación discriminatoria”, sostuvo. “Esto los llevaría a tener que mentir en el proceso de donación, exponiéndose a sanciones penales por mentir”.

“Esto ha sido tan duro para las comunidades LGBTTIQ que mucha gente entienden que todavía hay una prohibición total. O sea, tú preguntas por ahí por qué no donas sangre, y todavía siguen diciendo que ‘no puedo’ porque soy gay, pero la pregunta que hay que hacer ahora es si tú has tenido sexo con otro hombre en los últimos tres meses”, agregó.

Primera Hora contactó el Banco de Sangre para saber si un voluntario pudiera enfrentar cargos criminales por ofrecer información falsa en alguna de las 40 preguntas que incluye el cuestionario de donación. Climent aclaró que la institución no radica sanciones en caso de que un donante ofreciera un dato incorrecto en el documento oficial, dado que todo dependerá de la buena fe del donante.

“La entrevista siempre empieza diciendo: ‘Todo lo que usted aquí diga es confidencial’. Y es bien importante que diga la verdad, porque si no dice la verdad puede ser que el recipiente de esa unidad de sangre que se esté donando pueda afectarlo”, explicó la doctora.

De hecho, la directora médica indicó que, de hallarse alguna anomalía en los análisis de sangre que realizan a la unidad, particularmente un resultado positivo a VIH o Hepatitis C, personal del laboratorio se comunicará con el donante para informarle y aconsejarle qué alternativa tiene disponible para atender su situación de salud con seguridad.

“Siempre hay unas pruebas de laboratorio que cada vez son mejores y que pueden detectar alguna enfermedad que ni siquiera el donante sabe que tiene y que puede ser transmisible por transfusión”, indicó. “Si alguna prueba saliera positiva, por ley, hay que reportarla al Departamento de Salud para que ellos le den el seguimiento adecuado de las enfermedad transmisibles, pero nunca se va a conectar un donante con un recipiente de sangre”.

“Lo importante es que la comunidad LGBTIQ no se sienta discriminada porque nada más lejos de nuestra intención”, enfatizó.

Primera Hora procuró una opinión del Departamento de Salud, pero la agencia dirigió el tema al Banco de Sangre.

¿Quiénes pueden donar sangre?

Ante la situación que se enfrentan en los bancos de sangre en los Estados Unidos, la directora del Banco de Sangre de Puerto Rico, Consuelo Climent, aclaró a Primera Hora cuáles son los criterios a cumplir para donar sangre hoy día. Además de la política de diferenciación que está bajo cuestionamiento, estos son los otros requisitos que exige la FDA:

  • Llegue al centro con una identificación oficial con foto.
  • El donante debe tener 18 años o más y encontrarse en una condición de salud saludable. Jóvenes de 16 y 17 años necesitan la autorización de su pariente o tutor.
  • No puede presentar síntomas de gripe o catarro al momento de donar.
  • Todo donante debe pesar un mínimo de 110 libras.
  • Las personas que tiene controlada su condición de hipertensión o diabates
  • Personas con tatuajes y/o perforaciones pueden donar, siempre y cuando se realizaron el mismo en un establecimiento registrado y regulado por el Departamento de Salud, que se encuentre bajo condiciones estériles. Sin embargo, Climent explico que, por motivos de seguridad, esta población debe esperar al menos tres meses para donar sangre.
  • Las personas que tuvieron cáncer de órganos sólidos, como próstata, mama o tiroides y estén libres de tratamiento por al menos un año pueden donar.

¿Quiénes siguen con periodos de diferenciación de tres meses?

  • Mujeres que sostuvieron relaciones sexuales con un hombre que tuvo relaciones sexuales con alguien del mismo sexo en los últimos tres meses
  • Personas que han tenido contacto sexual con algún individuo que tiene un diagnóstico positivo de VIH o que tuvo resultado positivo a una prueba del virus
  • Personas que han tenido contacto sexual con trabajadores sexuales
  • Personas que han tenido sexo con individuos que han usado agujas para administrarse drogas y esteroides no recetadas por un profesional de la salud
  • Personas que han ofrecido servicios sexuales a cambio de dinero, sustancias problemáticas u otro método de pago
  • Personas que recibieron una transfusión de sangre
  • Personas que recibieron un trasplante de órganos, tejido o médula ósea
  • Individuos que tuvieron contacto con sangre de otra persona
  • Personas que se pincharon accidentalmente con una aguja
  • Personas que han estado por más de 72 horas en instituciones hospitalarias
  • Personas que hayan sido tratadas por sífilis o gonorrea
  • Personas que han usado una aguja para administrarse drogas o esteroides que no fueron recetados por un profesional de la salud
  • Personas que viajaron fuera de Estados Unidos o Canadá a un país endémico
  • Personas que recibieron una transfusión de sangre de otro individuo

¿Quiénes siguen con periodos de diferenciación de un año?

  • Personas que tuvieron contacto sexual con una persona con diagnóstico de hepatitis
  • Personas que han vivido con un individuo que padece de hepatitis
  • Personas que estuvieron por 72 horas o más ingresados en prisión o un centro de detención juvenil

¿Quiénes pudieran enfrentar un diferimiento indefinido?

  • Personas que padecen enfermedades cardiovasculares o problemas pulmonares severos
  • Personas que tuvieron un trasplante de duramadre o tejido de cerebro
  • Personas que padecieron de ébola
  • Personas con diagnóstico de sida o VIH
  • Personas con casos activos de tuberculosis
  • Personas que han vivido por más de tres meses en países del Reino Unido, como Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia, Gales, Isla de Man, las Islas del Canal, Gibraltar o las Islas Malvinas entre 1980 y 1996, por riesgo a transmitir por sangre la enfermedad de Creutzfeld-Jakob o enfermedad de las vacas locas
  • Personas que han vivido por cinco años o más en Francia o Irlanda -que no es la misma jurisdicción que Irlanda del Norte- entre 1980 y 2001, por riesgo a transmitir por sangre la enfermedad de Creutzfeld-Jakob o enfermedad de las vacas locas
  • Personas que recibieron una transfusión de sangre en Francia, Irlanda, Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia, Gales, Isla de Man, las Islas del Canal, Gibraltar o las Islas Malvinas entre 1980 al presente, por riesgo a transmitir por sangre la enfermedad de Creutzfeld-Jakob o enfermedad de las vacas locas

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