José Luis Dalmau, no agüe el proyecto contra las terapias de conversión…

Por Pedro Julio Serrano | El Nuevo Día

La propuesta enmienda del presidente senatorial, José Luis Dalmau, para dizque proteger la libertad religiosa en el proyecto para prohibir las terapias de conversión lo haría inservible.

Lo triste es que el presidente senatorial sabe que este proyecto no tiene nada que ver con la religión. Lo que busca es proteger a los menores del maltrato.

Más aún, la libertad religiosa no necesita de legislación adicional para ser protegida, pues opera ex propio vigore ya que está contenida en nuestra Constitución. Esto también lo debe saber el presidente senatorial.

El presidente senatorial ha sido un aliado de la lucha por la equidad de derechos para la gente LGBTTIQ+. Dalmau no tan solo votó a favor del proyecto para prohibir las terapias de conversión en la pasada sesión legislativa, sino que votó a favor de los proyectos que se convirtieron en leyes para prohibir el discrimen por orientación sexual e identidad de género, así como la extensión de la protección de la Ley 54 de violencia doméstica a personas LGBTTIQ+.

En vez de estar buscando aguar este proyecto, Dalmau, como presidente del Partido Popular Democrático, debe usar su liderato para exhortar a su delegación a votar a favor de este proyecto que está contenido en el compromiso en contra del discrimen por orientación sexual e identidad de género de la plataforma de su partido.

De no actuar de acuerdo a su compromiso programático y a sus valores de justicia social, esperemos que el Partido Popular Democrático no le siga los pasos a Charlie Delgado, quien perdió las elecciones por sus posturas homofóbicas y misóginas.

Esperemos que el Partido Popular haya aprendido que el país apoya los derechos LGBTTIQ+ y como tal, su delegación legislativa debe seguir los pasos de sus constituyentes. Están a tiempo de volver a sus posturas en defensa de los derechos humanos.

A fin de cuentas, todos los senadores y senadoras tienen que decidir si van a proteger a los niños y niñas de este país del maltrato y la tortura o si van a defender el supuesto y falso derecho de los padres a maltratar a sus hijos.

Que quede claro: las mal llamadas terapias de conversión no tienen nada de humanas ni amorosas y todo de dañinas, crueles e inhumanas. Esas terapias van en contra de los derechos humanos, sobre todo el derecho a ser quien uno es y amar a quien uno ama.

Por último, el Estado tiene el derecho a intervenir con padres que maltraten a sus hijos en favor de los menores para evitar el abuso infantil. El derecho de los padres no incluye el maltratar a sus hijos.

Las asociaciones profesionales de la salud han determinado que estas mal llamadas terapias de conversión tienen consecuencias adversas a la salud emocional y física de los menores.

Es hora de dejar de esconderse detrás de las falsas posturas fundamentalistas en supuesta defensa del derecho de los padres a maltratar.

Es hora de convertir en ley la prohibición que ya está contenida en una orden ejecutiva que está en vigor en Puerto Rico.

Es hora de prohibir estas torturas de conversión en Puerto Rico para proteger a los niños y niñas del abuso, el maltrato y la tortura.

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