Más allá del género…


Más allá del género

Pedro Julio Serrano
Activista de derechos humanos

Columnas
El Nuevo Día
24 de enero de 2007

Cuando se habla de personas transgéneros, un error común es catalogarlas como “homosexuales”. Nada más lejos de la verdad pues la identidad de género es cómo un individuo se percibe, masculino o femenino. No tiene nada que ver con la orientación sexual, que es la atracción física y emocional hacia personas del mismo sexo o del sexo opuesto.

Dentro del término sombrilla de transgénero, existen las personas transexuales que son individuos que buscan cambiar su sexo a través de una operación de reasignación de sexo y un proceso de reemplazo de hormonas.

Las personas transgéneros pueden tener diferentes orientaciones sexuales. Por ejemplo, una persona transgénero que hace la transición a mujer y siente atracción por un hombre, es una mujer heterosexual. Por otro lado, una mujer transexual que se siente atraída hacia otra mujer se identifica como lesbiana. Si es un hombre transexual y siente atracción hacia una mujer es heterosexual.

Muchas personas transgéneros recurren a métodos extraordinarios para vivir una vida ordinaria. Han sido víctimas de tanto discrimen, intolerancia, odio y violencia que han rescatado su humanidad. Han aprendido a ver a los demás seres humanos por lo que son, seres humanos. No se fijan en etiquetas, sino que aprecian la diversidad humana y en su esfuerzo por reclamar su identidad, claman por ser tratados con dignidad. A cada momento, tienen que recordarse a sí mismos y al mundo que son seres humanos pues hay personas que los deshumanizan.

Son rechazados por la sociedad en general y, dolorosa e irónicamente, son invisibilizados por algunos miembros de las comunidades lésbica, gay y bisexual al negarse a marchar en las paradas de orgullo gay por la presencia de las personas transgéneros.

Muchas personas transgéneros están más elevadas que las demás personas. Por el dolor que han sufrido, por las injusticias que han tenido que soportar, por la violencia que los acosa, por la intolerancia que los margina, por el odio que los lastima, se han abrazado a su humanidad al nivel que todos deberíamos rescatar.

Si los demás aprendiéramos de las personas transgéneros, podríamos entendernos como seres humanos, tratarnos con respeto y validar la dignidad de cada persona. Al mismo tiempo, crearíamos una sociedad mucho más justa, solidaria y humana.

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