Archivo para julio, 2009
Un honor presidencial…
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, otorgará la más alta distinción de ese país, la Medalla Presidencial de la Libertad, a dos personas abiertamente gay o lesbiana, la tenista Billie Jean King y el difunto político Harvey Milk; lo que me hace recordar que una lesbiana puertorriqueña recibió ese honor hace 13 años de manos del ex-presidente Bill Clinton, la doctora Antonia Pantoja (QEPD).
Tengo el honor de colaborar en varios proyectos con quien fue su pareja, la doctora Wilhemina Perry, quien sigue activa luchando por los derechos de las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT), con un enfásis particular en la juventud LGBT y l@s jóvenes sin hogar. De hecho, este noviembre, la organización boricua LGBT de la ciudad de Nueva York, el Puerto Rican Initiative to Develop Empowerment (PRIDE) reconocerá la labor de esta pareja de extraordinarias mujeres.
Pantoja, nacida en San Juan y que vivió su vida adulta en la ciudad de Nueva York, fue una pionera en las luchas de la diáspora boricua. Educadora, trabajadora social, feminista y líder de derechos civiles, Pantoja fundó ASPIRA – una organización para desarrollar los valores de la educación y el compromiso con la comunidad boricua y latina; el Foro Puertorriqueño - que incubó muchas organizaciones y proyectos para promover la auto-suficiencia económica; y la Universidad Boricua, que ahora se conoce como el Boricua College.
En los ’70, ASPIRA, bajo la tutela de Pantoja, entabló y ganó una demanda federal para lograr educación en español para los estudiantes latin@s en la ciudad de Nueva York. Esta victoria se considera con un punto culminante en la lucha por lograr eduación bilingüe en los Estados Unidos. Luego de una vida de luchas en favor de las comunidades boricuas y latinas, Pantoja murió en el 2002 de cáncer. Aún así, su legado continúa en todas las instituciones, victorias y vidas que tocó, en especial en la lucha que aún lleva la doctora Perry a favor de las comunidades LGBT.
La contribución de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros a la historia y los pueblos es inmesurable. Por lo que estos reconocimientos presidenciales me dan esperanzas de que en todos los países del mundo podamos reconocer, en igualdad de condiciones, la aportación que hemos hecho a la historia. Hoy, al recordar a estas dos pioneras, se hace un pequeño y humilde homenaje a esas dos valientes y extraordinarias mujeres, Wilhemina y Antonia. Gracias por su legado de amor, gracias por su enorme contribución a todos los seres humanos.
En libertad y respeto…
Compartiendo con mi familia este pasado fin de semana — mientras nos visitaban a mi novio Steven y a mi en los niuyores — recordé una de las mayores lecciones que he recibido de la vida: las diferencias nos hacen únic@s pero el amor nos une a tod@s.
Como seres humanos, tememos mucho a lo que es diferente, sin darnos cuenta que es lo que nos fortalece. Tanto interna, como externamente, las comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) tenemos que aprender a lidiar con las diferencias, respetarlas, valorarlas, celebrarlas.
Hay muchas maneras de ver la vida, hay muchas maneras de hacer las cosas, hay muchas maneras de sentir, actuar, vivir. Pero lo que siempre tiene que existir es el respeto a la dignidad de cada ser humano.
No importan las pasiones que pueda generar la más grande diferencia, el respeto a esa dignidad es esencial para preservar la humanidad de cada persona. Podemos diferir, pero con respeto. Sobre todo, cuando hay un objetivo en común.
Con mi familia pasó: cuando salí del clóset, pretendía que me aceptaran de una vez, pero me dí cuenta de que cada cual va a su ritmo, que hay lecciones que aprender en el camino, que hay que desaprender muchos prejuicios y mitos. En vez de presionar, les dí el beneficio de la duda, les dí su espacio, les enseñé con mi ejemplo. Al mismo tiempo, ell@s me dieron mi espacio y me enseñaron con su ejemplo de amor al pasar de la tolerancia a la celebración de mi identidad gay.
Tanto ell@s, como yo, reconocimos nuestra común humanidad. Sin presión, sin ataduras, libremente llegamos al amor. Y así es como debemos actuar ante las diferencias: sin presiones, sin humillaciones, sin juicios.
Libre y respetuosamente, tenemos que encontrar el fin común. Libre y respetuosamente, cada cual debe actuar desde sus experiencias y talentos. Libre y respetuosamente, podemos celebrar las diferencias y exigir la igualdad que merecemos. Pero sólo si se hace libre y respetuosamente.
Pues, al fin y al cabo, el amor puede más que las diferencias…
Debate sobre el matrimonio…
El debate sobre la igualdad en el matrimonio para parejas del mismo sexo continúa intensamente a través de muchas partes del mundo. En esta ocasión, les presento un reciente debate en el programa Diálogo de Costa a Costa de la cadena HITN, que es moderado por Malín Falú y que se transmite a través de los Estados Unidos. En esta primera parte, se presenta el lado de la organización nacional en contra de la igualdad en el matrimonio (NOM) y un reportaje muy emotivo sobre la pareja compuesta por el escritor puertorriqueño Arnaldo Cruz-Malavé y su esposo Greg de Silva:
En esta segunda parte, comienza mi participación como portavoz del National Gay and Lesbian Task Force, defendiendo el derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo:
En esta tercera parte, comienza la destacada participación del Reverendo J. Manny Santiago, quien como pastor defiende la igualdad en el matrimonio para las parejas del mismo sexo tanto por el Estado como por la Iglesia:
En esta cuarta parte, sigue el debate intenso en el que exigimos la igualdad en el matrimonio, con la participación de llamadas telefónicas:
En esta parte final se presentan los argumentos de cierre de l@s panelistas, en el cual reitero que el amor siempre vence al odio: