Archivo para diciembre, 2007
¡Qué añito!
El 2007 sin lugar a dudas será recordado como un año de altas y bajas… pero al final de cuentas, el saldo es siempre positivo, pues aunque hemos encontrado obstáculos en el camino hacia la igualdad, es inevitable que un día Puerto Rico será para tod@s. A manera de recuento, aquí les envío los enlaces de los escritos sobresalientes del año en este blog:
Bajo el titular de ¡Es un hecho… las uniones de hecho! el 2007 comenzó con la noticia EXCLUSIVA de PRparaTOD@S y Blabbeando sobre la inclusión de las uniones de hecho en la revisión del Código Civil.
Luego, se publicó mi columna Un hecho inevitable en El Nuevo Día sobre el inicio de las vistas públicas sobre la revisión del Código Civil y el desenlace final que tendrá esta lucha: la inevitable igualdad.
En un esfuerzo por educar al pueblo sobre la realidad transgénero, se publicó en El Nuevo Día la columna Más allá del género.
En febrero, se publica la columna No tengan miedo en El Nuevo Día, dejándole saber a l@s legislador@s que no teman al instrumentar la igualdad.
En marzo, Blabbeando y PRparaTOD@s, anuncian la EXCLUSIVA del anuncio de apoyo a los derechos para las comunidades LGBT por parte de Denise Quiñones, Miss Universo 2001.
Luego, aplaudimos las declaraciones del secretario de Justicia Roberto Sánchez Ramos de que podría ser inconstitucional negar el derecho al matrimonio a las parejas gay y lésbicas.
En una de las columnas más comentadas, se publica a finales de marzo – El Jorgito que yo conozco. Hoy tengo que declarar que ya no conozco al Jorgito de ahora. Sus actitudes prepotentes, dictatoriales y mezquinas se alejan de aquel Jorgito que solía conocer.
Luego de cancelaciones y controversias públicas, finalmente llegó la oportunidad de deponer ante las vistas sobre la revisión del Código Civil. Aquí se pueden ver los vídeos y el texto de la ponencia La igualdad es un hecho inevitable.
Al otro día, Puerto Rico amaneció con una portada de Primera Hora que declaraba: Amor gay sacude al Capitolio: Beso en búsqueda de legalidad.
Soraya Santiago analizó la lucha Antes del beso – después del beso. A la vez que anunció su interés en entrar a la política en Por ustedes y por Puerto Rico, voy.
También reseñamos las entrevistas televisivas antes y después de la comentada ponencia en el Capitolio. Incluímos los vídeos de mi entrevista en A Calzón Quita’o y la entrevista a mi novio y a mi en Anda Pa’l Cará.
En una columna en El Nuevo Día, reiteré que no tengo pico, ni plumas. Luego, le dije al Arzobispo: Gracias, pero no gracias.
En mayo, declaramos que la hipocresía se combate con dignidad. Y se publicó el perfil por Alvin Montañez Schilansky: Sin pico, alas ni plumas. Un prócer contemporáneo.
Celebramos en junio los 4 de Puerto Rico Para Tod@s. También, urjimos durante todo el año a la Policía y a Justicia que investigaran los crímenes de odio.
En julio, comenzó el debate sobre las candidaturas LGBT a puestos públicos, incluyendo un debate sobre la ‘invitación’ del PPR a candidat@s LGBT.
Investigamos, en agosto, con la colaboración de Andrés Duque, unas declaraciones imputadas a la cantante Melina León que resultaron falsas, bajo el titular de: No es lo mismo, ni se escribe igual.
Analizamos en septiembre, la homofobia en nuestra sociedad, bajo el título de ‘Soy mejor que tú’.
En octubre, se llevó a cabo la manifestación Un beso por la igualdad como protesta a la homofobia institucionalizada en la Legislatura.
Luego, depusimos ante las vistas sobre la nefasta enmienda constitucional para negar derechos de tipo alguno a las parejas del mismo sexo. El texto de la ponencia y un reportaje puede ser visto aquí: Nefasta enmienda.
Aquí no hay nada más que añadir: ¡Qué vergüenza para el pueblo de Puerto Rico!
Terminando el año, recordamos los enredos de la desigualdad, que la calentura no está en la sábana, que somos tan human@s como ustedes y que con la Constitución no se juega.
Con la Constitución no se juega…
Como si faltara algo más para probar el nivel de intolerancia que vivimos las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros (LGBT), ahora resulta que la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes celebra vistas ejecutivas privadas, fuera del ojo público y del escrutinio de los medios de comunicación, sobre la enmienda constitucional para prohibir no tan sólo el matrimonio, sino cualquier otro derecho para las parejas del mismo sexo y hasta para las personas transgéneros que deseen unirse a otra persona. Y adivina quienes fueron los primeros y hasta ahora únicos deponentes… la Alianza de Juristas Cristianos y la Coalición Ciudadana en Defensa de la Familia. Qué ironía no… una alianza de cristianos que interpretan las leyes, aún cuando las leyes no tienen nada que ver con el cristianismo y una coalición que defiende a las familias, excepto a las familias de las personas LGBT, por supuesto. En cuartos oscuros, trasbastidores, de espaldas al pueblo, pretenden llegar a acuerdos con sectores que promueven el odio y la intolerancia en contra de las minorías sexuales. ¡Qué inmoralidad!
Todavía no comprendo cómo es posible que l@s legislador@s no hayan entendido algo tan simple como respetar la Constitución. Con nuestra Carta Magna no se juega. Nunca en nuestra historia se ha enmendado para restringir derechos y mucho menos para discriminar. La única vez que se enmendó fue para bajar la edad para votar a los 18 años. Los intentos por trastocar el número de jueces en el Tribunal Supremo y negar el derecho a la fianza fueron rechazados por el pueblo. Parece mentira que el pueblo tenga más interés en proteger la Constitución que aquell@s elegid@s para protegerla y defenderla. Ahora bien, los derechos nunca se pueden someter al voto popular, pues es una tentación enorme para las mayorías que podrían abusar de las minorías. Es por esta sencilla razón que esta enmienda debe ser derrotada en la Cámara, si l@s representantes toman en serio su mandato constitucional.
El mandato constitucional que tienen l@s legislador@s es instrumentar la igualdad. No es perpetuar la discriminación y la desigualdad a través de medidas nefastas como la Resolución Concurrente del Senado 99. Esta medida negaría cualquier tipo de derechos a las parejas del mismo sexo y a las personas transgéneros que quieran unirse a otra persona. No podrían considerarse las uniones de hecho, ni las residencias compartidas, ni los pactos civiles, ni las uniones compartidas, ni los pactos de solidaridad y convivencia, mucho menos el matrimonio. Nada, absolutamente nada.
Es por ésto, que le exigimos a la presidenta de la Comisión de lo Jurídico en la Cámara, la representante Liza Fernández, que abra a vistas públicas el proceso de evaluación de esta enmienda discriminatoria. Que escuchen los planteamientos en derecho de abogad@s constitucionalistas, de la Comisión de Derechos Civiles, del Departamento de Justicia y del Colegio de Abogad@s. Que escuchen los reclamos de justicia de los grupos que defienden a las comunidades LGBT. Que dejen a un lado las consideraciones politiqueras, que no sigan actuando a espaldas del pueblo y que legislen conforme a derecho.
Si acatan su mandato constitucional de instrumentar la igualdad, si leen la Constitución, solamente leerla, entenderán que Puerto Rico somos tod@s y que la Constitución es clara: la dignidad de todos los seres humanos es inviolable y tod@s somos iguales ante la ley. Si hacen ésto, este simple ejercicio de responsabilidad y entereza legislativa, rechazarán la enmienda discriminatoria y demostrarán que con los derechos de sus ciudadan@s, con la Constitución, no se juega.
Somos tan human@s como ustedes…
Qué tal si fuera al revés. Qué tal si la mayoría fuéramos personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros. Qué tal si el matrimonio sólo fuera legal para las parejas gay y lésbicas. Qué tal si no permitiéramos a las personas cambiar su apellido en el certificado de nacimiento para atemperarlo a su nueva realidad. Qué tal si permitiéramos la discriminación contra las personas heterosexuales.
Qué tal si l@s legislador@s que tanto se empeñan en perpetuar la discriminación contra las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros se pusieran en nuestros zapatos. Qué tal si sintieran en carne propia la desigualdad en que vivimos. Estoy seguro que de inmediato acabarían con la desigualdad, la discriminación y la injusticia en nuestro estado de derecho.
La realidad es que lo han intentado todo por negar nuestra realidad: que somos seres humanos, de carne y hueso, que sentimos, que soñamos, que reímos, que lloramos, que luchamos, que caemos, que vencemos, que sentimos, que amamos. Pero la prueba más indiscutible de que somos seres humanos es nuestra resilencia, o sea, la capacidad de una persona de vivir y desarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida y más aún, de salir fortalecid@ y ser transformad@ por ellas.
Aún con todo lo que nos tiran en contra, aún con la falta de derechos, aún con la discriminación que nos acosa, aún con el rechazo de much@s en la sociedad, aún contra todo ésto, las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros seguimos viviendo con la certeza de que nuestra igualdad será reconocida inevitablemente. El tiempo está de nuestro lado, pues llegará el día en que se haga justicia a través de una sociedad transformada donde no se juzgue por la orientación sexual o la identidad de género, sino que se juzgue por la humanidad de la persona.
Mientras tanto, recordémosle a l@s legislador@s, como les dije una vez en el Capitolio:
Devuélvannos el respeto, reconozcan nuestros derechos, restauren nuestra dignidad, afirmen nuestra identidad, restituyan nuestra libertad.
Somos tan human@s como lo son ustedes. Somos tan dign@s como lo son ustedes. Somos tan ciudadan@s como lo son ustedes. Somos tan iguales como lo son ustedes. Somos tan puertorriqueñ@s como lo son ustedes.
Señores legisladores, señoras legisladoras, hagan lo justo, hagan lo correcto: hagan valer la igualdad ante la ley de todos los seres humanos. Tod@s somos tod@s.
Tenemos esperanza en que ustedes harán lo justo porque sabemos que a fin de cuentas, la justicia siempre prevalece. Es un hecho inevitable que al final del camino, Puerto Rico será para todos y todas.
La igualdad es un hecho inevitable.