Archivo para agosto, 2007
No es lo mismo, ni se escribe igual…
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Ayer por la tarde, como siempre hago, busqué las noticias de última hora en el portal www.endi.com. Encontré una noticia, escrita por Jaime Torres Torres, que me llamó la atención titulada ‘Melina saca la cara por las mujeres’. Cuando lo leí, casi no podía creerlo, pues había una oración en que mezclaba la homosexualidad con la drogadicción, el alcoholismo y el vicio de juegos de azar como las causas de una supuesta crisis de masculinidad.
El inicio del artículo leía textualmente así:
En vísperas del lanzamiento de su nuevo disco “Vas a pagar”, la cantante Melina León reconoció hoy la soledad en que está sumida la mujer puertorriqueña promedio debido a la crisis masculina que atraviesa la sociedad. Parte de la crisis es la tendencia, cada vez más marcada, hacia el maltrato, además de un perfil masculino que apunta hacia la homosexualidad, el alcoholismo, la drogadicción, el desempleo y la compulsión hacia los juegos de azar.
Al leer la oración que, a todas luces, no es una cita textual de Melina León, me comuniqué con el reportero para preguntarle en qué momento la cantante hacía alusión a la homosexualidad como parte de una crisis masculina. El reportero me contestó que en el portal, acababan de poner la siguiente cita textual de Melina en torno a este asunto: “Hay veces que ves hombres hermosos y tienen otras preferencias sexuales y la gente dice: ay, se nos están yendo todos, o están en la cárcel o están casados”. Sin embargo, misteriosamente desapareció la oración principal que ligaba a la homosexualidad, el alcoholismo y la drogadicción como causas de la supuesta crisis.
De hecho, la edición que se mantuvo en la sección de Ultima Hora hasta ayer a la medianoche, puede ser leída aquí: ‘Melina saca la cara por las mujeres’.
Finalmente, el artículo que sale publicado hoy y que puedes leer aquí bajo el titular de ‘Parejas liberadas’, no menciona en absoluto la supuesta crisis masculina y recoge unas expresiones muy valientes de Melina en torno a su apoyo al matrimonio entre parejas del mismo sexo. De hecho, en ese artículo, el reportero menciona que Melina piensa que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Sin embargo, en la grabación que está disponible en el portal de El Nuevo Día, en ningún momento se oye a Melina diciendo eso. Todo lo contrario, se expresa a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Lo que me preocupa de todo esto es como una noticia tan positiva a favor de las parejas gay y lésbicas, se trató de tergiversar para presentar a la homosexualidad, junto a la drogadicción y el alcoholismo, como parte de una supuesta crisis de masculinidad. Lo más preocupante es que no aparecen citas textuales de Melina en torno a esa supuesta crisis. Más aún, Melina se expresa a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo y nunca menciona que piensa que el matrimonio sólo debe ser entre un hombre y una mujer. Sin embargo, al leer la noticia parecería que Melina entiende que el matrimonio tradicional debe continuar siendo la única opción.
Confuso, ¿no? Es que no es lo mismo ni se escribe igual. Como lectores, es nuestra responsabilidad velar porque se reporten las noticias tales y como son, sin permitir que el reportero introduzca sus opiniones en la noticia. El reportero tiene la obligación de reportar lo sucedido, no editorializar o introducir su pensar en sus escritos.
Por el momento, debemos celebrar las valientes y contundentes expresiones de Melina León en favor del matrimonio para parejas del mismo sexo. Pero al mismo tiempo, debemos mantenernos alertas para que se reporten las noticias con exactitud y que recojan el verdadero sentir de la persona entrevistada. Pues no podemos permitir que nos traten de vender gato por liebre…
El PRIDE Award…

En caso de que tengan algún viajecito planificado para la ciudad de Nueva York a mediados de noviembre, les invito a que me acompañen a la celebración de los Premios PRIDE de este año, donde recibiré un premiecillo.
Quiero agradecer profundamente a Luis A. Robles y a toda la Junta de Directores de PRIDE, la organización LGBT boricua de la ciudad de los rascacielos, por este premio.
La organización PRIDE (Puerto Rican Initiative to Develop Empowerment) es de carácter educativo, cultural y social y está compuesta por personas LGBT de origen o descendencia puertorriqueña. La misión de PRIDE es de promover nuestras identidades culturales y sexuales, abogar en asuntos fundamentales, aumentar nuestra visibilidad y proveer un espacio seguro para discusión y expresión. La meta principal es la de empoderar nuestra comunidad. Nuestros esfuerzos se enfocan en lo siguiente: identidad, social, abogacía y alcance, educación y comunicación en asuntos como la colonización, homofobia, racismo, sexismo y promover una imagen positiva de nosotros mismos.
Para conocer más acerca de PRIDE, visita su portal http://www.prideny.org.
Ya saben, si no pueden darse el viajecito, ya les contaré de todo lo que suceda…
Acciones más que palabras…
Columna publicada en el periódico en español de mayor circulación en los Estados Unidos, La Opinión en Los Angeles, CA.
Pedro Julio Serrano
Miércoles, 15 de agosto de 2007
Cuando escuché al gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, utilizar la palabra maricón, no podía creerlo.
Como hombre gay latino, he visto cómo se utilizan palabras hirientes para degradar nuestras identidades, gay y latina. Como hombre latino, Richardson debió haber sabido mejor. Ahora, como candidato presidencial, tiene que hacer algo.
Aunque Richardson tiene grandes antecedentes en favor de los derechos para las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros (LGBT), el uso de la palabra “maricón” tiene profundas implicaciones en nuestra cultura latina. Es utilizada para degradar a la gente gay y trae consigo mucho dolor, no sólo a gays que somos sujetos a la homofobia, sino también a las personas que la usan sin remordimiento. Cuando una persona de su estatura utiliza este tipo de lenguaje, envía el mensaje equivocado de que estas palabras degradantes son permitidas.
El récord de Richardson demuestra que no es un hombre homofóbico; todo lo contrario, ha apoyado los derechos LGBT a través de su carrera pública y dirigió los esfuerzos en Nuevo México para enmendar sus leyes para prohibir la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género. Apoya las uniones civiles para parejas gay y lésbicas; la derogación de la política discriminatoria de la milicia de “No preguntes, no digas”; la adopción por parte de parejas gay y lésbicas; y se opone a la discriminatoria enmienda federal para prohibir el matrimonio entre parejas gay. Ha hablado a favor de los derechos LGBT frente a audiencias no-gays, algo que los candidatos presidenciales casi nunca hacen.
Pero cayó en la trampa homofóbica que le tendió Don Imus en su programa radial y se unió al repetirla. Todos cometemos errores, y dado el récord de Richardson, estoy seguro que hubiésemos aceptado una disculpa sincera. Desafortunadamente, en vez de decir simplemente que lo lamentaba, utilizó la excusa de que “en el español con el que crecí, el término (maricón) simplemente significa ‘gay’, ni positivo, ni negativo…” ¡Por favor! Maricón es derogatorio no importa el español con que uno crezca, y el hecho de que ha sido un amigo de nuestra comunidad, hace que su actitud esquiva sea aún más problemática.
Para echarle sal a la herida, durante un reciente foro sobre asuntos gay en Los Ángeles, Richardson erró al contestar una pregunta sobre si la homosexualidad era escogida. El dijo “Sí, es una opción”. Aún cuando la panelista le dió la oportunidad de corregirse, no sacó los pies del plato. Hablando con los medios, siguió equivocándose por días. Es importante tener buenos antecedentes a favor de nuestros derechos, pero también Richardson debe hablar claramente, frente a cualquier audiencia, a favor de nuestra humanidad.
Ahora tiene una oportunidad dorada en sus manos, no sólo para desechar el mito de que los latinos somos más homofóbicos que cualquier otra persona, sino para demostrar que su trabajo a favor de los derechos LGBT es posible desde la plataforma de una campaña presidencial. Por ejemplo, podría comenzar una conversación sobre homofobia y cómo nos hiere a todos. Especialmente ahora que el Congreso considera legislación sobre delitos por intolerancia y el presidente Bush ha amenazado con vetarla. Richardson podría utilizar este momento para demostrar su arrepentimiento y al mismo tiempo demostrar verdadero liderazgo en este asunto crucial.
Hemos visto en el pasado cómo la Casa Blanca ha sido utilizada por dos tipos de presidentes, uno como Bush que no utilizará palabras inflamatorias como maricón, pero ha obligado a la gente gay a una ciudadanía de segunda categoría. Y uno como Clinton que dijo que éramos parte de su sueño pero ha fallado en lograr su promesa de igualdad.
En tiempos en que escasean políticos con el liderato moral para vencer la intolerancia, discriminación y división en este país, necesitamos líderes que nos levantarán a un nuevo lugar — un lugar donde todos contemos. Y necesitamos candidatos presidenciales que hablen a todas las minorías — las de raza, etnia, género, religión, y por supuesto, orientación sexual e identidad de género — y que nos digan que somos parte de su misión, que nos traten con dignidad y respeto, pero más importante, que cumplan sus promesas.
Richardson tiene la oportunidad de ofrecer una disculpa clara y contundente: usando la tribuna de la campaña para hablar abierta y claramente a favor de la igualdad de las personas LGBT. Debe dejarnos saber que en el futuro, como en su pasado, él cumplirá sus promesas de igualdad para la gente LGBT.
Es la única manera de hacerlo, porque en nuestra cultura latina y en este país, las acciones valen más que mil palabras.
Pedro Julio Serrano es Coordinador de Comunicaciones para el National Gay and Lesbian Task Force.
