Archivo para febrero, 2006

Las mujeres negras en mi vida… parte II


Luego de escribir acerca de las maravillosas mujeres negras que han inspirado mi vida, me di cuenta que todavía me quedaban varias mujeres negras que también han aportado significativamente en mi vida.

Por ejemplo, Ana Irma Rivera Lassén, presidenta de la Comisión de la Mujer del Colegio de Abogad@s, entre muchas otras posiciones y aportaciones. Ana Irma ha sido una verdadera inspiración para aquell@s que creemos en la justicia y en la libertad individual y colectiva. Ha sido pionera en la lucha por los derechos de las mujeres, de las comunidades excluídas y de tod@ aquel/lla que necesite de una voz poderosa en su defensa.

La Reverenda Margarita Sánchez, directora ejecutiva de Amnistía Internacional, ha sido una valiente luchadora en contra del discrimen por orientación sexual e identidad de género. Este movimiento le debe mucho al entregarse ante el Estado para que la arrestaran por violar el Artículo 103 y luego convertirse en una de las demandantes del caso que el Supremo negó su legitimidad.

También, la que fue mi jefa y ahora mi amiga en LLEGO, la defunta Organización Nacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros Latin@s. Tanya Headley, una mujer afroamericana con descendencia panameña, me enseñó con su infinita paciencia y su tenacidad que la dignidad del ser humano es inviolable y que hay que luchar por la justicia en cualquier espacio.

Así que a Victoria, Mercedes, Elsa, Nana, Dennisse, Mamá Ana, Palmira, Carmen, Samiya, Ana Irma, Margarita y Tanya les doy las gracias por ayudarme a ser el hombre que soy. Les agradezco, en nombre de tod@s nosotr@s por abrir caminos de entendimiento, por iniciar senderos de libertad, por encaminarnos hacia la justicia, por guiarnos a la igualdad.

23/02/2006 at 6:10 PM Deja un comentario

Las mujeres negras en mi vida… parte I

Las mujeres negras han tenido un papel esencial en mi vida… y como estamos acabando el ‘Black History Month’, quiero rendirles un merecidísimo homenaje. Aparte de que como tod@ buen@ puertorriqueñ@, tengo sangre negra corriendo por mis venas y por lo tanto, me siento parte de esta herencia africana.

Desde que tengo uso de razón, las mujeres negras han estado muy presentes en mi vida. Mientras iba creciendo, dos mujeres negras de Piñones ayudaron a mis padres en nuestra crianza. Victoria y Mercedes, dos hermanas, nos cuidaban cuando salíamos del colegio y nos mimaban, nos regañaban, nos daban nalgadas si nos portábamos mal y nos amaban. Aprendí a admirar de ellas su tenacidad, su integridad, su humildad y su nobleza. Mercedes y Victoria, al integrarnos a sus vidas y a sus entornos, nos recordaban que la vida es mucho más que nuestro entorno particular. Y empecé a mirar la vida desde otros ojos y me di cuenta que existe mucha desigualdad en nuestro mundo.

Estas mujeres inteligentísimas, trabajadoras, honestas, comprometidas y nobles no tenían las mismas oportunidades que he tenido. Por su color de piel, por ser mujeres, por vivir en Loíza, por el racismo. Desde pequeño entendí que este no era un mundo justo, pues yo era privilegiado y ellas tenían que luchar el doble para sólo poder sobrevivir.

Aún así, la manera digna de conducirse a través de la vida de Mercedes y Victoria me hizo entender, a una edad muy temprana, que tenía que agradecer ciertos privilegios, pero que la riqueza se consigue cuando uno es rico en alma, espíritu y corazón.

Luego, cuando mis abuel@s maternos se enfermaron llegaron a nuestras vidas, dos mujeres negras dominicanas que llenaron nuestras vidas de amor y esperanza. Elsa y Nana cuidaron con un amor incondicional a mis abuel@s. Pero al mismo tiempo, nos dieron amor a manos llenas. El dejar su patria para tratar de buscar un mejor mañana para ellas y sus familias, me hizo consciente de las desigualdades económicas que aún persisten en nuestro mundo y como los seres humanos hacen lo imposible por defender y hacer valer su dignidad.

Elsa y Nana se entregaron incondicionalmente a cuidar de mis abuel@s, pero también se encargaron de entrar en nuestras vidas como parte de la familia. Su entrega a su trabajo era sólo superada por su capacidad de amar y servir a los demás. Su fortaleza y su esperanza de un mañana mejor no dejan de asombrarme al día de hoy.

En uno de los momentos más difíciles de mi vida, unas angelitas negras me recogieron y me levantaron y me amaron. Dennisse y su Mamá, Ana, a quien también llamo Mamá… me dieron el amor que me inspiró a seguir luchando con esperanza.

Dennisse se convirtió en mi mejor amiga y en mi comadre, cuando me regaló la oportunidad de bautizar a su hijo y mi primer ahijado, Deangelo, y Mamá se convirtió en mi madre negra. Viví con ellas por un buen tiempo y estuvieron conmigo en las buenas, pero sobre todo en las malas. Una mirada basta de parte de cada una de ellas para transmitir su amor y un solo gesto es necesario para saber que estarán incondicionalmente con uno. Así, con su infinita sabiduría me daban fortalezas para luchar y luchar y luchar.

Ya más crecidito llegaron a mi vida dos mujeres luchadoras… dos activistas de derechos humanos reconocidas por su gran labor social. Palmira Ríos, la presidenta de la Comisión de Derechos Civiles y Carmen Villanueva, la presidenta de la Coalición de Líderes Comunitarios de San Juan, llegaron para enseñarme que no sólo se lucha por la dignidad personal, sino por la dignidad de tod@s.

Su entrega y su pasión por los derechos de tod@s… me motivan día a día a no olvidarme que esta lucha no es una lucha aislada, sino una lucha por la dignidad de todos los seres humanos.

Y ahora, en mi nuevo trabajo… Samiya, una mujer afroamericana me ha tocado el corazón. Es mi jefa, pero se ha convertido en mi amiga. Su sensibilidad y su visión de una vida más justa para tod@s… me dirigen en este nuevo camino en el exilio.

Sin lugar a dudas, la aportación de las mujeres negras en mi vida ha sido esencial, sino crucial, sino trascendental en mi vida. Me han enseñado tanto, me han amado tanto, me han dado tanto. Estoy seguro que no ha sido sólo a mi a quienes han tocado. Sino que éstas mujeres negras, al igual que miles y miles y miles de mujeres negras a través del mundo, nos inspiran, nos dan esperanzas, nos recuerdan nuestras raíces, nos enseñan, nos recuerdan que todavía queda mucho camino por recorrer para que la igualdad, la justicia y la libertad sean una realidad.

En honor a estas maravillosas mujeres negras y en honor a nuestra herencia africana, hagamos esfuerzos conscientes por la igualdad, la justicia y la libertad para tod@s…

19/02/2006 at 8:04 PM Deja un comentario

El amor…

Soy de l@s que cree que el amor todo lo puede…

Y cada día que pasa, lo compruebo.

Mañana llega a la ciudad de Nueva York, mi ex-compañero Leo. Pasaremos una semana juntos con el amor que siempre nos ha unido. Y es que aunque haya terminado nuestra travesía por la vida juntos, nuestro amor permanece intacto.

Y es que lo que nace del amor, sólo puede culminar en amor.

Además de esta hermosa historia de amor, nuestras relaciones de pareja entre personas del mismo sexo son la muestra más auténtica, más poderosa, más sublime del amor.

Porque aunque hayan muchas personas que pongan en duda nuestro amor, que lo confundan con sexo, que piensen que las enfermedades de transmisión sexual son exclusivas de nuestras comunidades lésbica, gay, bisexual y transgénero (LGBT) [verdad ZONAi???]…

La realidad de nuestras historias es que el amor es tan poderoso, tan auténtico, tan real que trasciende todo este ataque continuo a nuestro amor.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de la oposición de la sociedad.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra del qué dirán.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de la falta de reconocimiento por parte del Estado.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de la oposición de l@s mal llamad@s cristian@s.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de la incomprensión de la gente.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de la falta de derechos.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de que algun@s piensen que sólo nos interesa el sexo.

Porque nuestro amor prevalece aún en contra de todo.

Y es que día a día tenemos que probar nuestro amor, tenemos que recordarle a la gente que nos amamos, que nos cuidamos, que nos entendemos, que somos una familia.

Y espero vivir para ver el día en que esto no sea así… que ya no tengamos que luchar contra todo para que nuestro amor sea reconocido por la sociedad. Porque no hay duda que es amor, pero no es justo que tengamos que luchar tanto por nuestro amor.

Qué maravillosa muestra de amor. Que nuestro amor prevalezca a tanto. Que querramos luchar por seguir unid@s aún con tanto en contra. Que luchemos por entrar a una institución que tiene que ser atemperada para que realmente se convierta en una unión entre dos personas iguales. Que batallamos día a día para que tan siquiera se nos considere como lo que somos… una familia.

Y lo hacemos con amor y por amor… porque el amor todo lo puede.

Y el amor vencerá… y seremos iguales.

14/02/2006 at 12:49 PM 1 Comentario

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Un poco de mi…

Pedro Julio Serrano es un activista de derechos humanos — puertorriqueño de pura cepa, orgullosamente gay — que desde Nueva York pero con su corazón firme en la patria, lucha junto a ti por un Puerto Rico Para Tod@s...

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